domingo, 20 de diciembre de 2015

NOSOTROS O ELLOS Nº 298

LOS COSTOS DE UNA MALA DECISIÓN

En las contiendas electorales que se desarrollan en la democracia burguesa (cuando la burguesía elige o se ve obligada a elegir esa vía y no la de una dictadura más violenta donde convoca a los militares cipayos) se debaten ideas, propuestas y métodos para llevar adelante un programa y un proyecto de país.

En esa contienda, no nos enfrentamos a enemigos sino a adversarios, y podemos intercambiar opiniones y discutir todo lo que nos parezca necesario con el fin de acercar posiciones o, en otro caso, dejar en claro la de cada uno. No sólo es lícito, es también saludable y ayuda a crecer.

Pero este comportamiento requiere de algunas premisas básicas como son: ser honesto, saber el tema que se habla, reconocer situaciones reales tanto buenas como malas, no mentir ni aceptar que le mientan, desterrar la irracionalidad, el odio inducido, etc.

Podemos señalar que un 1% de la población votó por Macri porque votó con conciencia de clase, es decir, votó por mantener y acrecentar sus exclusivos intereses. Conforman este grupo las grandes corporaciones y aquellos que están ligados directa o indirectamente a ellas (gerencias, estudios contables y de abogados, jueces y políticos por ellos colocados, etc.).

Sobre el 99% restante entramos en una línea difícil de cuantificar. Sabemos que una parte, que creemos numerosas, la constituyen ciudadanos que han sido víctimas de la formidable campaña mediática que lograron instalar en sus mentes mentiras como verdades y verdades como mentiras. Esta gente fue la que votó contra sus propios intereses inducida por el engaño de quienes ya se están beneficiando de su fragilidad intelectual, de ese 1% mencionado arriba.

Sabemos que otra parte, que no debe ser muy numerosa pero si determinante, votó sabiendo que votaba a un delincuente, sabiendo que posee 214 causas penales, sabiendo que desoyó a los inspectores habilitando Iron Mountain, participando de esa manera en el incendio intencional que dejó 10 muertos para borrar archivos del HSBC, del Grupo Clarín y del Gobierno de la Ciudad, sabiendo que malversó fondos públicos y no sólo con Niembro y su pandilla sino con cientos de “pautas publicitarias” inexistentes pero pagadas, sabiendo que todo lo que al final prometió era falso como se pudo comprobar en las primeras horas de su gobierno, sabiendo que era el candidato del 1% que nos regresará a niveles de pobreza y de desocupación elevados, y que se inclinará ante el FMI y endeudará al país para que ese 1% pueda adquirir dólares a dos millones por mes por persona, etc.

Esas personas son concientes de que con su actitud colocan en el umbral de la muerte a miles de niños, a los que se les niega asistencia y se le recorta la existente; son conscientes que van a sumar cientos de miles los nuevos desocupados y con ello nuevamente el sufrimiento de miles de familias. Pero no les importa. Ni siquiera poseen un argumento, pues tampoco les importa. Son cómplices de lo peor. No merecen que siquiera les hablemos. Hacen daño por haberse construido un odio irracional e infantil.

Los costo de su “mala” decisión lo pagamos todos los que trabajamos y vemos como en menos de 10 días de reduce nuestra capacidad de compra en un 35% faltando aún los ajustes de los servicios y del transporte.

Que nadie reciba a esos cómplices de la destrucción. Si poseen negocios NO COMPREN EN ELLOS. Ubiquen en su reemplazo a algún comerciante que no se haya prestado al saqueo irracional. Eso sí les duele a los cómplices, pues se los ataca en su más sentida sensibilidad: el bolsillo.

O. NATALICHIO – CENTRO DE INVESTIGACIONES ECONÓMICAS Y SOCIALES 20/12/15

Los daños efectuados por el presidente delincuente en sólo 10 días son gravísimos. Y faltan 1450 más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario