martes, 3 de diciembre de 2013

DOCUMENTO HISTÓRICO

HO CHI MINH
(Del libro: “Ho Chi Minh, vida y obra”)

Estos párrafos corresponden al capítulo 5 del mencionado libro, editado por la Comisión de Estudios Históricos del Partido Comunista de Vietnam, editorial THE GIOI. Tomados desde la página 78 a la 86.

Mientras estudiaba la situación en la Unión Soviética, Ho Chi Minh fue invitado por la Internacional Comunista a descansar en Sochi, porque estaba muy débil después de meses de sufrimiento y de riesgos. Pero habituado a la vida activa, regresó a Moscú después de algunos días.

El primero de octubre de 1934, mediante presentación del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista y bajo el nombre de Linov, Ho Chi Minh se inscribió en la Universidad Lenin, escuela superior del Partido reservada a los dirigentes de los partidos comunistas y obreros del mundo.

Concluido sus estudios, no pudiendo aún regresar al país, trabajó como candidato-investigador en el Departamento de Historia del “Instituto de Investigaciones sobre las cuestiones nacional y colonial” de la Internacional Comunista.

Durante ese período, sostuvo encuentros amistosos con el grupo de alumnos vietnamita en la Universidad de Oriente, de quienes se ocupaba con dedicación. Les servía de ejemplo participando en todas sus actividades: periódico mural, representaciones artísticas, gimnásticas y deportivas, traducción de los documentos, etc.

Mientras enseñaba en el instituto de investigaciones sobre las cuestiones nacional y colonial, fue encargado por la dirección del centro, de impartir a los alumnos vietnamitas cursos sobre la historia del Partido Comunista de la Unión Soviética y los problemas de la organización del Partido. Él les hablaba del espíritu de unión en la lucha de los residentes vietnamitas en Siam, de sus propias actividades y experiencias en la lucha revolucionaria. Les recomendaba unirse y amarse como hermanos y asegurar la solidaridad interna y con los camaradas de los partidos hermanos.

En cuanto a la vida cotidiana, les inculcaba un simple estilo, sano y el optimismo revolucionario. Los estimulaba a superarse en el estudio para después servir mejor a la revolución.

Mientras estaba a cargo del grupo de alumnos vietnamitas en la Unión Soviética, Ho Chi Minh se ocupaba del perfeccionamiento teórico de los cuadros y los miembros que militaban en Vietnam.

En carta firmada como Lin, del 16 de enero de 1935 y enviada al Departamento de Oriente del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, Ho Chi Minh, después de haber hecho una exposición sumaria sobre el nivel teórico de los cuadros y los miembros del Partido y apreciado altamente su espíritu revolucionario, insistía en la importancia de su perfeccionamiento en teoría marxista-leninista.

Lo que a continuación se reproduce (y se encuentra en el libro) es textual del camarada Ho Chi Minh y sugerimos se lea con la mayor atención posible.

“Todos nuestros camaradas son valientes, dinámicos y consagrados al trabajo, pero, por falta de conocimientos teóricos, deben ir a tientas, cometiendo así errores difíciles de corregir”.

“Evidentemente, se forjaron en el crisol de la lucha y en el trabajo cotidiano. Sin embargo, muchas situaciones embarazosas, errores y fracasos dolorosos pueden ser evitados si les inculcamos conocimientos teóricos elementales indispensables, que les indique el camino a seguir y faciliten su tarea”.

“Stalin tiene toda la razón al decir: “La teoría da a los que realizan las actividades concretas la fuerza para determinar la orientación, juzgar con lucidez el futuro, actuar con resolución y creer en la victoria de nuestra obra”.

En estos tres párrafos, Ho Chi Minh remarca la enorme importancia que tiene para el cuadro revolucionario el dominio de la teoría revolucionaria. “Son valientes, dinámicos y consagrados”, pero ello no es suficiente.

Para facilitar los estudios de los cuadros y miembros del Partido en los países coloniales, propuso al Departamento de Oriente publicar folletos sobre marxismo-leninismo, sobre los principios y las experiencias de la edificación del Partido, sobre el trabajo de propaganda en las masas y otros temas.

Esas publicaciones debían ser concisas, sencillas, para facilitar la comprensión, bajo la forma de preguntas y respuestas, porque temía que por su bajo nivel de instrucción general, nuestros camaradas no pudieran asimilar textos largos y difíciles.

Ho Chi Minh subrayó:

“Los que les he dicho sobre nuestros camaradas en Indochina, Siam, etc., es –y estoy convencido- igualmente justo para los camaradas de otros países coloniales, donde el Partido Comunista es ilegal y el nivel de instrucción general de las capas trabajadoras es aún muy bajo. Los folletos que propongo serán muy útiles en esos países”.

En julio de 1935, una delegación oficial del PCI, encabezado por Le Hong Phong, participó en el VII Congreso de la Internacional Comunista celebrado en Moscú.

Bajo el nombre de Lin, Ho Chi Minh, en calidad de delegado del Departamento de Oriente, participó en los debates de las subcomisiones y aportó numerosas ideas. Plenamente conciente de su responsabilidad en la delegación, contribuyó de manera destacada al cumplimiento de su tarea en el Congreso.

Las resoluciones adoptadas tuvieron entonces una gran significación para la revolución vietnamita. Los principios propuestos en el informe del camarada búlgaro G. Dimitrov y definidos en la resolución del Congreso, concerniente al Frente Popular Antiimperialista en los países coloniales y dependientes, revistieron una relevancia particular para las actividades del PCI en la época del movimiento democrático (1936-1939).

El Congreso decidió reconocer al PCI como una sección oficial de la Internacional Comunista y eligió al camarada Le Hong Phong miembro suplente del Comité Ejecutivo de esta última agrupación.

…

Ho Chi Minh volvió a China a fines de 1938 para intentar regresar a Vietnam… Entre febrero y julio de 1939, había escrito y enviado al país nueve artículos titulados Cartas de China publicados más tarde en el periódico Nuestra Voz,  semanario del Partido aparecido legalmente en Hanoi. Esos textos abordaban dos grandes temas: la amenaza de la agresión de los fascistas japoneses y las tentativas de sabotaje de los trotskistas en China.

Denunciaban la naturaleza reaccionaria de los fascistas japoneses, condenaban enérgicamente sus crímenes y elogiaban el heroico espíritu de lucha del pueblo chino para la salvación nacional. Al mismo tiempo, reafirmaban el apoyo del pueblo vietnamita al pueblo chino contra los fascistas japoneses.

Respecto a los trotskistas, Ho Chi Minh escribió:

“… A fines de 1936, y especialmente en el transcurso de la guerra, las actividades criminales de los trotskistas nos han abierto los ojos. Desde entonces, hemos estudiado con atención este problema”.

Estimó que los trotskistas chinos eran traidores de la Patria, implantados por los fascistas japoneses en el seno del Partido Comunista Chino para sabotear el movimiento antijaponés del pueblo chino. Los trotskistas, en China o en otros países, no eran más que delatores a sueldo del fascismo japonés e internacional.

Sus artículos periodísticos sobre los trotskistas en China, junto con los juicios del PCI sobre esos elementos en Vietnam, expresados en sus resoluciones, desempeñaron un papel muy importante en la educación política e ideológica, ayudando a los cuadros, miembros del Partido y las masas a reconocer a los trotskistas, agentes del fascismo.

Basándose en las resoluciones del VII Congreso de la Internacional Comunista y en la situación de Vietnam, escribió al Comité Central del Partido para sugerirle ideas directivas sobre la línea estratégica y medidas tácticas para el período del Frente Democrático Indochino. Los pensamientos que él resumió en su informe enviado a la Internacional Comunista, en julio de 1939, contenían las cuestiones siguientes:

En cuanto a las consignas de lucha:

En este momento, el Partido no puede formular reivindicaciones muy altas, tales como la independencia nacional; es conveniente no reclamar más que las libertades democráticas y el mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo, la amnistía general para los presos políticos y el derecho a la actividad legal del Partido.

En cuanto al Frente:

“Este frente no comprende sólo a los indochinos, sino también a los franceses progresistas de Indochina, él engloba, a la vez, al pueblo trabajador y a la burguesía nacional”.

“Sobre la burguesía nacional, el Partido debe emplear mucha habilidad y flexibilidad. Debe desplegar todos sus esfuerzos para atraerla al Frente y retenerla allí, estimularla a actuar si es posible y aislarla políticamente si es necesario. Debe, en lo posible, evitar dejarla fuera del Frente, porque así se empujaría a los brazos de los reaccionarios y se reforzaría su rango”.

“Acerca de los trotskistas, no hay cuestiones de compromiso, de concepciones. Debe desenmascararse a cualquier precio su papel de lacayos de los fascistas, y liquidarlos políticamente”.

En cuanto al Partido:

“El Partido no puede imponer su dirección al Frente. Debe mostrar que es la parte más fiel, activa y sincera de la causa común. No puede asumir el liderazgo de la revolución más que en la lucha y el trabajo cotidiano, cuando las masas reconocen la justeza de su política y su capacidad de dirección”.

“Por ello, el Partido debe luchar enérgicamente contra el sectarismo y organizar el estudio metódico del marxismo-leninismo para elevar el nivel cultural y político de sus miembros, y ayudar a los cuadros sin partido a elevar su conciencia política...”    

Además, Ho Chi Minh recomendó al Comité Central controlar la prensa del Partido, el movimiento de las masas populares para mejorar las condiciones de vida atrajo a la lucha a millones de hombres y despertó su conciencia política. El prestigio del Partido ganó en amplitud y profundidad en el pueblo. Más tarde, Ho Chi Minh expresó acerca del movimiento democrático de 1036-1939:

“Ese movimiento ha dejado al Partido y al Frente nacional de hoy una preciosa experiencia. Nos hace comprender que las masas apoyan y defienden con entusiasmo todo lo que se corresponde con sus aspiraciones y que un verdadero movimiento de masas no es posible más que a ese precio. Indica que debemos evitar a cualquier costo el subjetivismo y la estrechez de espíritu”.

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Como integrantes del Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS) manifestamos el total acuerdo con los conceptos vertidos por el camarada Ho Chi Minh y, desde el inicio de nuestras actividades, hemos propulsado la formación política y de cuadros en el marxismo-leninismo, llevando adelante sus conceptos y categorías de una manera concisa y sencilla, que permita, a quien recibe el mensaje, que éste se comprenda y se asimile.

La unidad de todos los sectores antiimperialistas, la conformación de un gran Frente para liberarnos del monstruo mayor, es nuestra principal guía. Reproducimos arriba los sabios aporte de un enorme revolucionario, guía de un pueblo que derroto a cuanto imperialismo intentase someterlo. Ahora, brevemente, desarrollaremos fragmentos de otro enorme revolucionario, latinoamericano y argentino, nuestro CHE, en su discurso del 1º de enero de 1959.

“Pero nuestra condición de movimiento de todas las clases de Cuba, nos hace luchar también por los profesionales y comerciantes en pequeño que aspiran a vivir en un marco de leyes decorosas; por el industrial cubano, cuyo esfuerzo engrandece a la Nación creando fuentes de trabajo, por todo hombre de bien que quiere ver a Cuba sin su luto diario de estas jornadas de dolor”.

“Hoy más que nunca, el Movimiento 26 de Julio, ligado a los más altos intereses de la nación cubana, da su batalla, sin desplantes pero sin claudicaciones, por los obreros y campesinos, por los profesionales y pequeños comerciantes, por los industriales nacionales, por la democracia y la libertad, por el derecho de ser hijos libres de un pueblo libre, porque el pan de cada día sea la medida exacta de nuestro esfuerzo cotidiano”


SABER Y PODER UNIR A TODAS LAS FUERZAS POPULARES Y PROGRESISTAS CONTRA EL ENEMIGO FUNDAMENTAL ES SER SABIO Y SER REVOLUCIONARIO. (CIEYS 3/12/13)




lunes, 2 de diciembre de 2013

NOSOTROS O ELLOS Nº 49

VALOR

Como es habitual en nuestros análisis, comenzaremos por el diccionario para interpretar lo que éste define como “valor”. Como posee 13 acepciones, sólo vamos a tomar la que para el diccionario es la principal y aquellas otras que posean algún tipo de vinculación con la categoría valor que vamos a desarrollar.

Acepción 1: Grado de utilidad o aptitud de las cosas, para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite.

Acepción 2: Cualidad de las cosas en virtud de la cual se da, por poseerlas, cierta suma de dinero o equivalente.

Acepción 7: Rédito, fruto o producto de una hacienda, estado o empleo.

Acepción 13: Títulos representativos o anotaciones en cuenta de participación en sociedades, de cantidades prestadas, de mercaderías, de depósitos y de fondos monetarios.

Ahora daremos nuestra definición que, de rehacer el diccionario, pasaría a ser la acepción 1:

VALOR: TRABAJO SOCIAL MATERIALIZADO EN LA MERCANCÍA.

Aclaramos que ello no significa, de nuestra parte, desconocer las otras acepciones, sino que, al no incluir la más importante de ellas, el diccionario, quienes son los responsables de compilarlo, miran hacia otro lado, en especial cuando una definición puede, potencialmente, servir para demostrar la naturaleza real de un fenómeno, pues saberlo “conspira” contra el “sistema legal” vigente.

Pero no todo se puede tapar, y por ello los académicos lo camuflan (le otorgan apariencias para que puedan confundir o engañar). Es el caso de las acepciones 1, 2, 7 y 13, las que se encuentran “camufladas” No son falsas, sólo ocultan las verdaderas causas.

La acepción 1 se refiere a un tipo de valor, al valor de uso que debe poseer toda cosa y que significa que esa cosa satisface una necesidad individual o productiva, material o espiritual, Si esa cosa no posee valor de uso, si no satisface esa necesidad y no proporciona bienestar o deleite, o ayuda a mejorar nuestra vida, la misma carece de valor.  Esas cosas, además, poseen una fuerte vinculación con la historia, con los hábitos y costumbres, con la regionalidad, etc. Por ejemplo: Hemos decidido convocar a cualquiera de ustedes que posea dinero para iniciar un emprendimiento industrial. ¿Qué produciríamos? Preguntan los interesados. Vamos a producir carretas para se arrastradas por bueyes, le respondemos. Al escuchar nuestra respuesta en el año 2013, lo primero que surgiría es una sonrisa acompañada de un movimiento oscilante de la cabeza o, directamente dirían: nos están cargando. ¿Sería la misma respuesta si ello lo hubiésemos planteado en 1800? La carreta ya no posee valor de uso social, la podríamos producir, pero nadie la compraría y por ello nadie la produce. La silla posee un valor de uso, satisface una necesidad, debemos estar sentados en algún momento del día y la silla sirve para ello, pero si producimos sillas con clavos de punta en la asentadera, nadie que no sea masoquista la compraría. El valor de uso es el valor primario y necesario para que la cosa se fabrique.

La acepción 2 se refiere al valor de cambio sin definirlo como tal. Nadie regala nada (y menos en el capitalismo), por tanto, si ustedes quieren sentarse deben usar una silla y deben comprarla y deben pagar por ella una suma de dinero (pesos) o equivalente (trueque) ¿Por qué? Porque posee valor de uso.

La acepción 7 se refiere, en una de sus partes, a la plusvalía o a la especulación y en otra parte a la remuneración, a lo que percibimos como salario por nuestra venta de la Fuerza de Trabajo. Cuando se inicia un trabajo productivo (lo hemos explicado) se lo hace con el objetivo de incorporar valor a cosas que ya lo poseen, pero en menor grado. De ese nuevo valor que se incorpora, una parte va al salario y otra queda como “ganancias” o plusvalía. Es cierto, como dice el diccionario: da “réditos”.

La acepción 13 está definiendo lo que es Capital Ficticio, donde se juntan, títulos, acciones, bonos, especulación, morbosidad e ingenuidad entre otras cuestiones. Todos esos papeles, que se definen también como valores, se “negocian en una “bolsa” que se define en consonancia: Bolsa de Valores.

Habiendo pasado revisa a esas acepciones de la Real Academia Española, nos dedicaremos a explicar el porqué de nuestra definición y la pretensión de considerarla como acepción 1. Pero antes, y continuando con ejemplos simplificados que ofuscan a muchos académicos, le pedimos nos acompañen en el siguiente razonamiento (teniendo siempre a mano nuestro correo donde pueden expresar sus indignaciones):

Tomemos dos objetos, dos cosas, dos mercancías: un tenedor de acero y una locomotora para un tren de alta velocidad. Son, ciertamente, cosas muy distintas, ¡un miserable tenedor comparado con una elegante y veloz locomotora! Ambas cosas poseen “valor de uso” y ambas cosas poseen, por tener valor de uso, valor de cambio (o, simplemente: valor). Hay diferencias; cualquiera de nosotros podemos comprar un tenedor, pero no está a nuestro alcance comprar una locomotora, además, el tenedor para nosotros mantiene su valor de uso, pero la locomotora, por más espacio que logremos en el patio (si lo tenemos), dejaríamos afuera su valor de uso. Si fuese un vagón comedor o dormitorio o vagón común quizá le podríamos dar un uso práctico, pero, lo cierto es que las dos cosas poseen valor de uso y por eso se fabrican, una está al alcance de nuestro presupuesto y la otra no pensamos jamás en adquirirla, hasta que en este tonto ejemplo alguien se lo señala. En realidad estamos señalando, de manera contundente, que el valor de uso de las cosas no es para todos, sino que responde al tiempo (como el ejemplo de las carretas), a los hábitos (dormir sobre alfombras o sobre camas) y, a si ese valor de uso es para consumo (producto final) o para producir otros bienes (materia prima, producto intermedio).

No obstante esa tremenda diferencia que existe entre un tenedor y una locomotora de alta velocidad, hay dos cosas que poseen en común y son básicas, no sólo para esos dos objetos sino para todos los objetos que existen, que vemos, vimos y veremos, sean metálicos, de madera, de papel, de plástico, de tierra, orgánicos o inorgánicos, minúsculos o enormes, dulces o amargos, etc. ¿Cuáles son esas dos cosas?

Todos ellos están fabricados con productos extraídos originalmente de la naturaleza.

Todos ellos contienen Fuerza de Trabajo materializada dentro de sí.

Si el tenedor y la locomotora no tienen incorporada la fuerza de trabajo del ser humano no habría ni tenedor ni locomotora y la materia prima utilizada quedaría con roca con contenido de hierro tal como en la naturaleza surgió.  ¿Es así? Afirmamos, rotundamente, que es así. ¿Cuál es la diferencia? La diferencia está en la cantidad.

Ustedes, inmediatamente, observarán que un tenedor pesa unos 100 gramos y una locomotora pesa varias toneladas, de allí pueden deducir que es lógico que posea más valor una locomotora que un tenedor pues posee más materia obtenida de la naturaleza. En ese ejemplo, en caso de que lo piensen de esa manera, nosotros les afirmamos que es un error, que no es así, que los productos de la naturaleza no poseen valor, que se encuentran allí desde hace millones de años, 4,6 mil millones de años que fue donde se formó nuestro sistema solar con ocho planetas más uno enano, más 140 lunas conocidas, más millones de cuerpos menores. Dentro de este enjambre, cuatro planetas son rocosos y, gracias ello, en el nuestro hay, desde hace 4,6 mil millones de años, rocas que contienen mineral de hierro, lo que fue descubierto por el hombre en el siglo XII antes de nuestra era, o sea, hace 4 mil años. Vemos estos números comparativos:

Roca conteniendo hierro: 4.600.000.000.000 años
Período utilizando hierro:                     4.000 años

¿Es la roca la que le da valor al tenedor o a la locomotora? Para nada: la roca es gratis como el aire. Si el tenedor y la locomotora han adquirido valor es otra cuestión y si posee la locomotora más valor que el tenedor es por la cantidad mayor de esa otra cosa que debe ser utilizada para producir.

Esa otra cosa es la utilización de la Fuerza de Trabajo del Trabajador. Utilización que se realiza en buscar y encontrar rocas que contengan mineral de hierro, en construir herramientas que permitan extraerlas, trasladarlas, procesarlas, fundirlas, laminarlas, etc. hasta que llegan a un taller como materia prima. En cada etapa se va incrementado el valor del producto intermedio en consonancia con la cantidad de FT utilizada, la cantidad de horas materializadas en lo que al final sería la lámina de hierro, esas que ustedes ven en los rodillos que peligrosamente transportan camiones por las rutas.

Vamos a suponer que la tonelada de acero inoxidable laminado se venda a 15.000 dólares (moneda aún mundial) ¿Qué son esos 15 mil dólares dentro de una tonelada? El trabajo de miles de personas, en gasto de esa Fuerza de Trabajo materializada en la tonelada de acero inoxidable. Ese valor, ese trabajo social materializado, es el que adquiere el taller que fabrica tenedores y el que fabrica locomotoras.

Con una tonelada de acero inoxidable, el que produce tenedores de 100 gramos puede convertirlos en 10.000 unidades, que ya incorporan de la lámina su trabajo histórico de 1,5 dólar por unidad.

Por otra parte la locomotora es de 100 toneladas (las hay desde 50 hasta 150) y por ello incorpora por unidad 1.500.000 dólares sólo en acero.

Y, a partir de allí, cada producto debe materializar el trabajo vivo que se realiza donde se está construyendo, siendo, obviamente, la producción de tenedores más fácil y más sencilla que la de una locomotora. Se requiere muchísima más fuerza de trabajo para terminar una locomotora que un tenedor.

Este recorrido obvio que estamos realizando nos permite demostrar que el valor es creado por la fuerza de  
Trabajo, por el consumo de energía física e intelectual que se materializa en el producto terminado. Cuanto más trabajo materializado contenga un bien, sea este un escarbadientes o una casa de madera, más valor adquirirá. Ese valor, lo paga en dinero el que lo adquiere, y ese dinero, como lo hemos explicado, proviene del circuito de la distribución de la riqueza, donde una parte, como salario, la recibe el trabajador y otra, como plusvalía, queda en manos del propietario de los medios de producción. Otras leyes menores actúan en el capitalismo, son de base especulativa, como oferta y demanda o precios de monopolios.

El mundo capitalista es así. Si queremos que no sea esa su característica, si queremos que no sea la explotación del hombre la que genere tanta miseria en un planeta donde hay tanta riqueza, debemos cambiarlo, simplemente cambiarlo. La historia, sus leyes, nos ayudan, pero, desgraciadamente, la historia la hacen los hombres y no Dios, por esa razón, salir del sistema capitalista es mucho más difícil que producir locomotoras y requiere de valentía, ciencia, consciencia, organización, constancia, paciencia y unidad de todos los trabajadores para lograrlo. Lo bueno es que se puede, y que hay ejemplos.

Oscar Natalichio
02/12/2013
Centro de Investigación Económico y Sociales (CIEYS)



sábado, 30 de noviembre de 2013

NOSOTROS O ELLOS Nº 48

CAPITAL, CAPITALISTA Y CAPITALISMO (9)

Hemos cubierto, en ocho números, lo que es capital y sus diferentes clasificaciones y también hemos definido, sintéticamente lo que es el capitalismo, como Formación Económico Social (FES) y sus nefastas características. Nos resta definir qué es ser capitalista.

Comenzamos señalando las diferencias entre esas categorías de una manera en extremo simple:

El Capital es originado por la acumulación de plusvalía, para ser destinado a un proceso industrial con el objetivo único de obtener más plusvalía. Es, en sus diferentes pasos: a) un monto de dinero; b) una cantidad de Medios de Producción y Fuerza de Trabajo; c) una mercancía terminada que contiene todo lo descrito en el punto anterior más la plusvalía aún no realizada y d) nuevamente un monto de dinero, el que describimos en el punto a), más la plusvalía obtenida.

El Capitalismo es una Formación Económica Social, es un Modo de Producción (una manera de producir) basada en la explotación del trabajo asalariado; inmerso en relaciones de producción (relaciones entre los hombres que surgen en la producción, distribución, intercambio y consumo de bienes; relaciones entre empresarios y trabajadores).

El capitalista es una persona, que ha decidido serlo, conciente o inconciente de lo que ello significa.  La clase que integra el capitalista es la clase burguesa, es la burguesía que posee, como rasgo distintivo, la propiedad (compartida o no) de los medios de producción y sus ingresos provienen de la plusvalía que obtienen mediante la apropiación de una parte de la riqueza que el trabajador produce.  Aquí observamos que, si el capitalista vive considerablemente mejor que un obrero es gracias a la plusvalía (recuerden las deducciones de Adam Smith reproducidas en NOSOTROS O ELLOS Nº 34); y observamos, a la vez, que la plusvalía obtenida posee varios destinos, entre ellos a formar Capital y a mejorar la vida del capitalista exitoso. Pero suceden casos, no muchos, en que un capitalista como Engels, dedicara su fortuna en apoyar a un filósofo como Marx, y gracia a ese apoyo económico Marx no sucumbió en la pobreza y pudo realizar su obra cumbre. El Capital. Y ese capitalista que lo ayudó, fue, durante toda su vida, uno de los más grandes revolucionario y teóricos del socialismo científico.

El Capital no es bueno ni malo, es necesario para producir y reproducir.
El Capitalista, puede ser bueno y puede ser malo, pero no es necesario para producir.
El Capitalismo no podría ser bueno jamás, pero es una etapa inevitable de la historia, de la cual hay que salir lo más rápidamente posible pues es la única FES que posee el poder y la intensión de destruir la vida humana.

Mencionamos en varias oportunidades las dos fases por las que transitó el capitalismo y que se denominan: Fase I Capitalismo de Libre Competencia y Fase II Capitalismo de los Monopolios o Imperialismo, que es la fase por la que hoy atraviesa.

Hemos observado folletos o libros de gente situada en la “izquierda” que menciona una “tercera fase”, considerando que esa tercera fase posee como rasgo distintivo el predominio del capital financiero. Ese rasgo distintivo ya lo era en la etapa o fase monopolista y adjudicarlo a una novedosa tercera etapa es similar a que una persona que ha cumplido 50 años, decida empezar nuevamente de 20 y festeje su nuevo cumpleaños contándonos que cumple 21 y señala, como rasgo distintivo, que ahora es más delgado.

Esto que acabamos de señalar, parece no muy académico, en especial, porque no lo es. Pero repasemos los principales rasgos de la fase monopolista del Capitalismo y pensemos (que para eso está la cabeza) qué condición fundamental cambió. Pues una nueva fase es nueva pues hay cambios notables, fundamentales, trascendentales y no simples variaciones cosméticas.

Quién más estudio y profundizó sobre el desarrollo de la FES capitalista fue Vladimir I. Lenin, en especial en un trabajo denominado “El Imperialismo, etapa superior de capitalismo” En dicho trabajo, este gran revolucionario, escogió cinco rasgos de ese cambio a los que consideró fundamentales para que se produjeran. Ellos son:

La concentración de la producción y el capital se ha desarrollado hasta un grado tal que ha creado monopolios, que desempeñan un papel decisivo en la vida económica.

Aquí Lenin explica que es desde el Capitalismo de Libre Competencia donde se forma el monopolio. La libre competencia permite al más poderoso avanzar sobre los más débiles. De esa manera adquiere una característica propia, que es la concentración de la producción en grandes fábricas o cadenas de fabricación; es la concentración del capital financiero en poderosos bancos o cadenas de bancos, es la internacionalización del monopolio y de su dominio, es la socialización de las riquezas producidas por la Fuerza de Trabajo del Trabajador y, a la vez, la privatización de ese esfuerzo en cada vez menos personas. Es la vigencia de la oligarquía financiera. Obviamente, esa concentración les permite “desempeñar un papel decisivo en la vida económica”. ¿Ha cambiado esto? NO, sólo se acentúa cada vez más: más concentración y más poder para un grupo cada vez más reducido que conforman el vértice superior donde se asienta el Estado Mayor de la Gran Burguesía.

La fusión del capital bancario con el capital industrial, y la creación, sobre la base de ese capital “financiero”, de una oligarquía financiera.

Lenin, al estudiar la transición de la fase I a una fase superior, la II, observaba que otro fenómeno se desarrollaba, el de la centralización del capital; centralización que implicaba la unión de varios capitales en uno solo (ver NOSOTROS O ELLOS Nº 46) como producto de la fusión o de la absorción de empresas. Dentro de este proceso se produce la fusión de los Grandes Capitales Bancarios con los Grandes Capitales Industriales, generando con ello esa clase especial de la Gran Burguesía que se la denominó oligarquía financiera, y es la que constituye ese vértice superior del que hablamos. El capitalista (persona) que integra la Oligarquía Financiera, ese Estado Mayor que conduce el sistema, no puede ser “bueno” jamás: es, sencillamente, un criminal, un genocida, un depredador y un ser enemigo de todo lo humano. ¿Ha cambiado esto? NO, sólo se acentúa cada vez más. Todos los días observamos que el proceso de fusiones de empresas y de absorciones continúa. Ello lleva, en el 2013, a que el 0.7% de la población mundial posea el 43% de la riqueza que en el mundo, anualmente, se genera. (N.O.E. Nº 36).

La exportación de capitales, a diferencia de la exportación de mercancías, adquiere excepcional importancia.

Lo señalaba Lenin con claridad cuando ese proceso recién se iniciaba. Hoy es el que se “mueve” especulativamente por todo el orbe. No es una novedad, es que, a medida que el tiempo transcurre, el capital financiero, parasitario y depredador, que no produce plusvalía sino que se alimenta de la especulación y el saqueo, es cada vez mayor y, en especial, es el arma más mortífera en manos de esa oligarquía financiera. ¿Ha cambiado esto? NO, sólo se acrecienta cada vez más y ello, dentro de la FES capitalista es inevitable. Cómo se forma y por qué no se evita lo demostraremos más adelante, ahora diremos que, para ser efectivo su carácter depredador, el capital financiero debe desarrollarse en todo el planeta por diversos canales y esa circulación ya comenzaba a superar, en valor, hace dos siglos atrás, a la de las mercancías.

La formación de asociaciones capitalistas monopolistas internacionales que se reparten el mundo.

Ford Motor Argentina no se llama así porque es argentina, sino para saber dónde se encuentra esa particular “inversión” del monopolio Ford. En cada país recibe un complemento con el nombre del mismo. Ford y todas las que le siguieron fueron ocupando territorios en todo el planeta. La competencia interimperialista puede sacar a un “actor” para reemplazarlo por otro. Los Estados burgueses más progresistas pueden “nacionalizar” determinadas actividades productivas, pero el proceso de copamiento de las principales fuentes de riqueza del mundo se fue acentuando hasta 1917, cuando la Gran Revolución de Octubre dio inicio a la crisis estructural y terminal del capitalismo. ¿Ha cambiado esto? NO, sólo se ha acentuado y, al comenzar la crisis estructural, se ha agudizado la violencia y desesperación del imperialismo pues ve mermados los territorios donde antes operaba con impunidad total.

Ha culminado el reparto territorial de todo el mundo entre las más grandes potencias capitalistas.

Esto ocurrió entre los siglos XVIII y XIX. Pero existían potencias capitalistas que llegaron tarde al saqueo internacional. Y por ello se quedaron sin territorio donde colocar sus excedentes de mercancías y de capitales. Para obtener espacio no había otro camino que desalojar al ocupante y reemplazarlo. Los medios “diplomáticos” no sólo no alcanzaban sino eran demasiado lentos, por ello la guerra aparecía como una herramienta eficaz. Millones de seres humanos fueron asesinados, mutilados, despojados, saqueados por ese afán de ganar mercados a toda costa para seguir acumulando riquezas. ¿Ha cambiado esto? NO, sólo se ha acentuado y, si las guerras no son mundiales, no por ello dejan de existir países ocupados militarmente y guerras localizadas. Aún así, el peligro de una guerra mundial existe, y ello ha llevado a China Comunista a construir el más poderoso ejército defensivo que existe hoy en el mundo, con la tecnología más avanzada y un nivel de conciencia y organización que no puede lograr el imperialismo, pues la cohesión  la mantiene por medio de mercenarios o drogando a sus integrantes.

Uno puede preguntarse: ¿cómo es posible que Lenin observara con tanta claridad procesos que se iban a desarrollar decenas de años después? Simplemente diremos, en esta parte, pues después abordaremos esta cuestión más detalladamente, que Lenin era marxista, lo que es de por sí una obviedad. Pero de obviedades están hechos muchos caminos. Igual vamos a anticipar que la filosofía marxista (científica) ha producido una verdadera revolución en la Historia de la filosofía. Hasta Marx, la filosofía en su conjunto, de Tales a Hegel, de todos los materialistas y todos los idealistas, se concentraban en dar una explicación, coherente o no, de lo que era y había sido el mundo, a partir de la filosofía marxista, además de entender la historia, se plantea transformarla. Y, lo más importante: ese “entender” contiene la posibilidad de prever que es lo que va a suceder en el futuro. Al utilizar el marxismo como herramienta de análisis, Lenin pudo prever los nefastos efectos que el imperialismo produciría sobre nuestro planetas, no todos esos efectos, no en detalles menores, pues no fue un “adivino”, sino un genial estadista que estudiaba profundamente la realidad y observaba hacia adonde se dirigía el planeta mediante la acción política de las grandes mayorías cuando éstas adoptan la filosofía y la ideología que corresponde a sus reales intereses y se desprenden del dominio cultural al que son constantemente sometidos.

Oscar Natalichio
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS)
30/11/2013



jueves, 28 de noviembre de 2013

NOSOTROS O ELLOS Nº 47

CAPITAL, CAPITALISTA Y CAPITALISMO (8)

De acuerdo a su composición interna el capital puede ser clasificado en tres categorías muy cercanas entre sí, pero que poseen rasgos distintivos que nos condicionan a tratarlas por separado, ella son: Composición del Capital en Términos de Valor; Composición Orgánica del Capital y Composición Técnica del Capital.

La Composición del Capital en Términos de Valor es determinada por la relación existente entre el Capital Constante y el Capital Variable utilizados. Recordemos que el Capital Constante equivale a Medios de Producción (Instrumentos y materias primas) y que Capital Variable a masa salarial (salarios más sus cargas), entonces podemos afirmar que la composición es también la existente entre Medios de Producción (objetos y medios de trabajo) y Salarios. Esa composición referida en términos de valor varía por diversas razones, entre las cuales observamos: 1. Incremento del Capital Constante como consecuencia de incrementos de precios de la materia prima utilizada; 2. Incremento del Capital Constante como consecuencia de cambios en los instrumentos de producción y 3. Modificación de la magnitud del Capital Variable en función del incremento o disminución del salario real y nominal. Aquí observamos que la composición en términos de valor puede cambiar sin que medie un cambio en la composición técnica del capital, de ahí que deba ser tratada por separado.

La Composición Técnica del Capital es determinada por la relación entre la masa de los Medios de Producción y la cantidad de trabajadores que opera esa masa. En este caso se pueden utilizar variados índices como son: unidades producidas por horas hombre; energía consumida por horas hombre; kilos o toneladas de materias primas consumidas por horas hombre, etc. Sabemos que los Medios de Producción contienen el trabajo pasado o pretérito y que, para poner ese trabajo pasado en movimiento es necesario utilizar trabajo vivo, es decir, Fuerza de Trabajo. De allí que esta categoría marque la relación existente entre el trabajo pasado con el trabajo vivo o presente. Cuando se menciona la categoría productividad y ésta crece, estamos señalando con ello que crece la composición técnica del capital, al utilizar, cada obrero, mayor cantidad de medios de producción. Esos cambios afectan parcialmente a los términos en valor, pero más que nada influyen en la Composición Orgánica del Capital.

La Composición Orgánica del Capital (en términos de valor) está condicionada por la Composición  Técnica del Capital, ya que refleja los cambios que se han producido en esta última. En la parte material del capital, en su faz productiva, su representación es asumida por los Medios de Producción y la Fuerza de Trabajo. La relación que caracteriza la composición técnica. Pero esa misma relación, en términos de valor, se manifiesta como una proporción entre el Capital Monetario gastado para la compra inicial de Medios de Producción (el Capital Constante inicial) y el valor de la fuerza de trabajo inicial, la parte del Capital Monetario destinado a la compra inicial de la Fuerza de Trabajo del trabajador. Los cambios de la Composición Orgánica del Capital que se registran en el paso del tiempo caracterizan las etapas históricas donde se desplaza (transita) el modo de producción capitalista. Como ese tránsito se realiza sobre la base técnica de la gran producción maquinizada, el progreso científico y la mayor explotación, la composición orgánica del capital se eleva constantemente. Dicho cambio sufre modificaciones al incorporarse la revolución científico-técnica ya que lo que crece es el Capital Constante y lo que decrece es el Capital Variable, consecuencia de que los nuevos medios de trabajo reemplazan más rápidamente al trabajo vivo, pero, a su vez, la competencia interimperialista hace que esos medios de trabajo queden obsoletos cuando apenas han pasado pocos años o meses y deban ser reemplazados por otros más efectivos. Podemos señalar (sólo a modo de ejemplo) tres etapas en la historia del capitalismo. En la inicial suponemos que el Capital Constante y el Capital Variable son de la misma magnitud: 50 y 50, siendo la relación c/v = 1/1. Que en la etapa de maquinación el Capital Constante sea de 60 y el Variable de 40, siendo esta nueva relación de  1.5/1. Que en la etapa actual el Capital Constante sea de 90 y el Variable de 10, pasando a ser la relación de 9/1. En estas relaciones se manifiestan dos cuestiones: a) que el Capital Constante va desplazando al Capital Variable y b) que el desplazamiento se produce de la mano del desarrollo histórico del Modo de Producción Capitalista.

Hemos mencionado en varias oportunidades la categoría Formación Económico Social (FES) o Formación socioeconómica que es otra de las formas de titularla. ¿Qué es una FES?

Se trata de un tipo histórico de sociedad que se desarrolla sobre la base de determinado Modo de Producción. Ese Modo de Producción no es una categoría menor, ya que es la que condiciona a la superestructura que va a actuar para su legitimación.

El Modo de Producción, formado por las Fuerzas Productivas en unión con las Relaciones de Producción, señala el nivel alcanzado por la producción y las diferentes clases sociales antagónicas que lo operan.

Dicho modo de producción no puede existir sin el apoyo de un complejo número de leyes, decretos y normas que lo legitimen y la existencia de un Estado que se encargue de hacer cumplir esas leyes. Se genera, de esta manera, una superestructura que surge del modo de producción y se va a colocar, inicialmente, al servicio de ese modo de producción.

El Modo de Producción es la estructura económica de la sociedad y la Superestructura son el Estado y las leyes vigentes. La unión de ambas, de la estructura con la superestructura, conforma la Formación Económico-social (FES).

El Capitalismo es una de las 5 Formaciones Económico-Social existentes, y es la última que se desarrolla bajo la explotación del hombre por el hombre y la propiedad privada sobre los Medios de Producción.

Cuando el Capitalismo como FES predominante sea superado por otra FES más progresiva y progresista, el Socialismo Científico, la humanidad dejará de estar en la pre-historia para ingresar a la Historia.

El diccionario define al Capitalismo como un régimen económico fundado en el predominio del capital como elemento de producción y creador de riquezas. Contiene otra acepción: Conjunto de capitales o capitalistas, considerados como entidad económica.

Ambas definiciones son parcialmente falsas. No es un régimen económico sino socio-económico que no es lo mismo, en lo “socio” participan personas, lo que es elemental considerar. Es correcto afirmar que elemento de producción es el capital, no el capitalismo, pero ese capital, ese elemento de producción no es exclusivo del capitalismo, también opera en el socialismo, y operó en el esclavismo y en el feudalismo.

El capital, como creador de riquezas es una afirmación falsa: hemos demostrado en números anteriores que la riqueza sólo puede generarla la Fuerza de Trabajo (FT), que si ella no se encuentra presente, ningunas de las cosas que conocemos y utilizamos, producidas por el hombre, existirían. Tampoco existiría el hombre.

La acepción dos, más que falsa es ridícula: definir como capitalismo a un conjunto de capitalistas, por más “entidad económica” que sea, es otorgarle a un agrupamiento pequeños de personas la categoría de Formación económico-social (FES) donde, el capitalista es uno de los actores y es el que no genera riqueza sino se apropia de la generada por los otros actores (los obreros, los campesinos, los intelectuales, etc.). Y un conjunto de capitales tampoco es capitalismo. Un conjunto de capitales es un conjunto de trabajo pasado acumulado, y esa acumulación se puede hacer en el socialismo con el plustrabajo.

El capitalismo es la FES más explotadora y más sanguinaria que haya registrado la prehistoria de la humanidad. Supera con creces la crueldad del esclavismo y la del feudalismo. No posee nada de romántico y adora a un solo Dios, el dios Dinero. Por obtenerlo, es capaz de cualquier atrocidad, producir guerras (más de 300 millones de muertos y mutilados, sin contar los afectados mentalmente y los que debieron criarse huérfanos); ordenar asesinatos; cometer genocidios; saquear territorios y continentes, diseminar enfermedades, drogar poblaciones para adormecerlas y ocuparlas, arrojar bombas atómicas sobre poblaciones civiles, generar dictaduras sangrientas adictas, sobornar, corromper, chantajear, etc. Agreguen ustedes la maldad o felonía que conozcan y no duden que el capitalismo las contiene.

Marx mencionaba que el capitalismo ingresó con las manos cubiertas de sangre. A nuestros días podemos estimar que el capitalismo ya derramó cerca de 1.500 millones de litros, y en sólo 300 años. Muchos de esos litros corresponden a niños, mujeres y ancianos.  Entre 19 mil y 26 mil niños mueren diariamente por causas evitables. En muchos países (en especial en África), la esperanza de vida al nacer apenas supera los 50 años. Las guerras “locales” matan muchos más civiles que soldados. Los secuestros y las torturas son, incluso, mercerizados como si fuese parte de una producción de cosas.

Todo nace, crece, se desarrolla, envejece y muere. Las Formaciones económico-sociales también. En el nacimiento y en su desarrollo, las FES se muestran sólidas aunque ya contengan crisis, que son coyunturales y se repiten durante todo ese período. Envejecen, no por edad como las personas, envejecen porque otra FES ha comenzado a quitarles el predominio total que poseían, y mueren definitivamente cuando esa nueva FES se ha consolidado en todo el planeta.

La Revolución Francesa marcó el ingreso de la burguesía al poder y allí comienza en envejecimiento del feudalismo. La Revolución Rusa marcó el ingreso del proletariado al poder y allí comienza el envejecimiento del capitalismo. Ambas son crisis estructurales, es decir, terminales y esas Revoluciones no se consolidaron como tales; la francesa fue reemplazada por la restauración de la monarquía; la soviética por la restauración del capitalismo, pero la acción de ambas marcó un camino que señala que la FES vigente en esa oportunidad ya no puede hacer otra cosa que prolongar su agonía.

Vamos a desarrollar más adelante estas afirmaciones, por ahora mencionaremos que la FES esclavismo duró aproximadamente 4.500 años, que la FES feudalista duró 1.500 años y que la actual FES capitalista lleva apenas 300 años y, ya, ha comenzado a envejecer. Es para pensarlo ¿no?


Oscar Natalichio
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS)
28/11/2013


    

martes, 26 de noviembre de 2013

NOSOTROS O ELLOS Nº 46

CAPITAL, CAPITALISTA Y CAPITALISMO (7)


Hemos determinado catorce clasificaciones fundamentales de “capital” que las  desarrollamos desde el Nº 39 al 45

  1. En función de la plusvalía: capital monetario, capital productivo, capital industrial, capital mercantil y capital comercial.
  2. En función del valor: capital constante y capital variable.
  3. En función de su movilidad: capital fijo y capital circulante.
  4. En función del atesoramiento y de la especulación: capital usurario, capital de préstamo, capital bancario, capital financiero y capital ficticio.

Y agregado una clasificación más: Capital en Acciones.

Ahora describiremos qué es concentración y qué es centralización del capital, categorías que arrastran, por derivación lógica, a la concentración y centralización de la producción.

Estos dos fenómenos son claves en el desarrollo histórico de la formación económico-social del capitalismo. Tan claves que, de no haberse producido, no existiría el capitalismo monopólico o imperialismo, pero tan real es su existencia pues se trata de un proceso inevitable, independiente a la voluntad de los hombres, aunque sean los hombres los que hacen la historia.

Ambas categorías y sus derivados no son iguales, cada una posee particularidades distintivas, pero pese a no ser iguales obtiene, por diversas vías, los mismos resultados.

La Centralización del Capital es un proceso histórico hacia afuera, donde el más poderoso absorbe al más débil. Amplía el capital mediante la unión de varios capitales en uno solo. En este proceso no sólo la absorción es el camino, también se centraliza el capital mediante la fusión. Es obvio determinar que un capital más grande amplía las posibilidades de operar de la empresa capitalista: aumenta su tamaño y con ello su presencia en el mercado. Esa característica le permite sacar de juego a muchos competidores, también capitalistas pero con menor poder. De esa manera el gran capital centralizado se convierte en expropiador de los capitalistas más débiles, quedándose, en la mayoría de los casos, con sus propiedades y sus mercados.

La Concentración del Capital es también un proceso histórico que se produce hacia adentro. Su fuente es la capitalización de la plusvalía, es decir, utilizar la plusvalía obtenida al fin de un ciclo para incorporarla en el Capital Monetario del ciclo siguiente, o sea, convirtiendo la plusvalía obtenida, en Capital, capital que, a su vez, contribuye a producir más plusvalía. Este proceso es conocido como Reproducción Ampliada y es, como el anterior, causante del incremento del tamaño de la empresa y causante de la transición del Capitalismo de Libre Empresa (fase 1) al Capitalismo Monopolista o Imperialismo. En la concentración es donde se manifiesta con más claridad la competencia encarnizada entre empresas monopolistas, que se plantean como objetivo lograr la plusvalía extraordinaria, forma de plusvalía relativa que surge de la aplicación en la producción de los avances más destacados del conocimiento científico-técnico. Esos avances poseen una particularidad que hacen inestable el apoderarse por largo plazo de la plusvalía extraordinaria a un único monopolio. Y ello es consecuencia de la permanente renovación de los medios de producción que es donde más se manifiesta la competencia interimperialista. Dicho de otra manera: cuando un monopolio posee la tecnología más avanzada logra la plusvalía extraordinaria; mientras, el monopolio secundario trata de renovar sus medios de producción, pero no con una tecnología igual sino superior, de esa manera termina desplazando al primero y se queda, ahora, con la plusvalía extraordinaria. ¿Por cuánto tiempo? No por mucho pues la competencia entre los monopolios no desaparece y continúa, al igual que el desarrollo científico-técnico tampoco desaparece y continúa.

La Centralización de la Producción deriva de la centralización del capital y consiste en la unificación de series de producciones en una misma empresa. En esa ampliación se manifiestan o destacan las fuerzas productivas sobre la base de la aplicación de la revolución científico-técnico en los medios de producción. Esa centralización coloca con enormes ventajas al monopolio sobre las pequeñas y medianas empresas que no pueden lograr las ventajas económicas decisivas que se obtienen en la gran producción. Este proceso es, repetimos, consecuencia de la centralización del capital, y se manifiesta más crudamente en las fusiones de las grandes empresas, que adquieren, de esa manera, más dominio sobre el mercado y sobre sus competidores más débiles y desprotegidos.

La Concentración de la Producción surge de la concentración del capital producido por la plusvalía, por la parte de ella que retorna al Capital Monetario para iniciar un nuevo ciclo productivo, con mayores recursos. Esa concentración de la producción fue una de las causas del desarrollo del capitalismo de su fase 1 (de libre competencia) a su fase 2 (imperialismo). Es decir, fue lo que aceleró la formación y consolidación de los monopolios. La plusvalía, al convertirse en capital, provee al capitalista de recursos que no son propios y se los apropia a costo cero. Dispone, entonces, de un Capital Monetario “dulce” que utiliza, principalmente, para convertirlo en Capital Constante y, dentro de éste y más específicamente, en Capital Fijo. De esa manera adquiere las maquinarias más eficientes, que producen más unidades por hora y requieren menos trabajo vivo (menos trabajadores en la línea de producción). Aumenta pues, el Capital Constante y disminuye, en relación, el Capital Variable.

Como ambos fenómenos actúan simultáneamente, en lo cotidiano nos referimos a ellos como si constituyeran una sola categoría: concentración y centralización del capital o, en el otro caso,  concentración y centralización de la producción.

Como ustedes habrán notado, el capital se encuentra en permanente movimiento. Ese movimiento es rotatorio. Comenzamos con el Capital Monetario (que puede ser propio o de terceros, en ese caso : Capital de Préstamo; Capital Bancario; Capital Usurario); continuamos con el Capital Productivo (que integra el Capital Constante –tanto el Capital Fijo como su parte de Capital Circulante- y el Capital Variable –salarios- que es totalmente circulante); obtenemos el Capital Mercantil, que es la mercancía terminada, que contiene el Capital Productivo más la Plusvalía; lo pasamos al Capital Comercial, el encargado de realizar la mercancía y con ello la Plusvalía que tiene contenida y, finalmente regresa a casa nuevamente como Capital Monetario incrementado por la plusvalía. Es el Capital Monetario con que iniciamos este ciclo más el incremento que le produce la plusvalía. Todo este circuito (este ciclo) se integra en una categoría que se denomina Rotación del Capital.

Como siempre, lo primero que nos preguntamos es: ¿para qué sirve esta clasificación? ¿Qué nos aporta de interesante?...

Lo que describimos arriba es un ciclo, es el movimiento del capital a través de las esferas de la producción y de la circulación.

Es lo que garantiza la producción de plusvalía y su posterior incorporación al capital.

La primera fase de ese ciclo ocurre en la esfera de la circulación, donde el Capital Monetario es convertido en Productivo. Es la primera parte de la ecuación D > M > D’, es D > M dónde M es, inicialmente, FT + MP (Fuerza de Trabajo + Medios de Producción ).

La segunda fase es la productiva, donde se incorpora la plusvalía (FT + MP + plusvalía) En el producto terminado, la mercancía.

Y, en la tercera fase, el capital regresa nuevamente a la esfera de la circulación, es decir, surge como dinero incrementado (D’), o sea, nuevamente pasa a ser Capital Monetario cerrando el círculo.

Hemos descrito el Ciclo del Capital. ¿Y la Rotación del Capital, qué es? Es el tiempo que ocupa un ciclo productivo.

Ustedes podrán apreciar que en un ciclo productivo el capitalista obtiene la plusvalía. Suponemos que ese ciclo dura un año y la plusvalía obtenida es de 100. ¿Qué sucede si el capitalista, con la aplicación de conocimientos científico-técnico logra reducir a la mitad ese ciclo? Obviamente la plusvalía de 100 pasaría a ser 200 o más. Allí es donde se manifiesta, para el explotador, la gran importancia de la Rotación del Capital.

El Ciclo del Capital es un proceso que se repite periódica e ininterrumpidamente, mientras que la Rotación del Capital es la suma de tiempos durante el cual, el Capital Monetario anticipado (D) pasa por las fases de producción y circulación.

Es, en síntesis, la velocidad con que rota el capital, la velocidad por la que atraviesa las distintas fases del ciclo industrial.

Y es precisamente, esa velocidad, la que permite observar que: si el capital circulante se desplaza muy rápido, el capital fijo es más rendidor, es decir, puede ser utilizado durante más ciclos. Y en esta época de enorme competencia entre los monopolios, el poder utilizar el capital fijo con mayor frecuencia, cuando la revolución científico-técnica obliga a cambiarlo, al que logra esa posibilidad, logra mientras dure, la plusvalía extraordinaria, que es la meta que se fija toda corporación.

Posee, además, un efecto financiero, ya que la producción se realiza más aceleradamente y, por ende, es más acelerado el recupero del Capital Monetario inicial. Y, el hecho que el Capital Variable (el salario) rote más veces sobre el Capital Fijo, indica que el trabajador, lo sepa o no, es más explotado y, por ende, le produce más beneficios al monopolio.

Como hemos visto en este recorrido sobre el capital y sus distintas formas en que se manifiesta, ninguna de esas categorías por las que transitamos son meras referencias teóricas, sino reflejos aproximadamente fieles de la realidad objetiva. Realidad objetiva que en las Ciencias Sociales y en particular en la Economía Política, es esquivada por los Centros de Estudios de cualquier nivel.

Oscar Natalichio
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS)
26/11/2013
Basta con colocar el google la palabra cieys y encontrarán es
NOSOTROS O ELLOS Nº 45

CAPITAL, CAPITALISTA Y CAPITALISMO (6)

En el número anterior abordamos las categorías Capital Bancario, Capital Financiero y Oligarquía Financiera. En esta oportunidad desarrollaremos lo que son Capital Usurario, Capital Ficticio y Capital en Acciones.

Muchos, a veces, afirmamos que la prostitución es el “oficio más viejo del mundo”. Sin embrago hay otro que es más viejo o, al menos, simultáneo. El Capital Usurario es la primera forma de capital, típico de las formaciones económico-social precapitalistas. Es un capital que proporciona a su poseedor fuertes ingresos en virtud de cobrar por los préstamos muy altos intereses. Surge cuando se va produciendo la transición de la sociedad primitiva al esclavismo, primera formación económico-social donde surgen clases sociales antagónicas y, por ende, surge por primera vez el Estado, en este caso: el Estado esclavista.

Los préstamos del capital de los usureros no iban dirigidos a los esclavos, ya que éstos no eran propietario de nada, ni de sus objetos ni de sus vidas. Nada de lo que portaban les pertenecía. Todo era del amo. Por tanto, los préstamos eran dirigidos a los ciudadanos “libres”, situación en la que se encontraban los esclavistas, los artesanos, los comerciantes y los campesinos.

Dichos préstamos, otorgados en esas condiciones de muy altos intereses, arruinaba a quienes lo obtenían pues esos intereses eran superiores al plusproducto que obtenían y, al serlo, avanzaban tomando también parte del producto necesario.  De esa manera, el campesino perdía sus tierras o ganados, el artesano sus productos y herramientas, el comerciante sus mercancías y su ruta y, el destino de ellos, era el suicidio o la esclavitud.

Como el Capital Usurario no ha desaparecido aún hoy, podemos afirmar que, durante el esclavismo convertía, arruinándolos, a los pequeños propietarios en esclavos, que luego, durante el feudalismo, al arruinar  a campesinos libres los convertía en siervo de la gleba y, desde el inicio del capitalismo arruinó a pequeñas empresas proletarizando a sus dueños.

El Capital Usurario fue el que, en formaciones económico-sociales precapitalistas, le fue abriendo paso al capitalismo, ya que una de sus características fue acelerar la acumulación de dinero, de atesoramiento, que luego se convertiría en Capital de Préstamo, que pasa a ser la forma fundamental de capital que produce interés, ya que, como habíamos desarrollado anteriormente, dicho capital es prestado para ser convertido en Capital Monetario y dar inicio a un ciclo industrial.

Decíamos que dicha forma de capital aún no ha desaparecido aunque mantiene más baja presencia. La usura, que se manifiesta en bajos préstamos con altas tasas, está dirigida a trabajadores y pequeñas empresas que se encuentran en situaciones críticas, las que deben resolver mediante pagos de dinero. Es una usura repudiable, que juega un doble papel: 1. mantiene su característica original de avanzar sobre el producto necesario (o sobre el salario necesario) y 2. Impide que al Capital de Préstamo, se origine en un Banco o en un particular, sea considerado Capital Usurario. Y eso que, en nuestro país, por ejemplo, muchos de los usureros que “compran” cheques a “término” lo hacen con tasas menores que las que el afectado debería pagar si toma un “descubierto” en un Banco.

Ahora vamos a incursionar en la parte surrealista de la realidad, ingresando a la categoría Capital Ficticio. Comenzaremos definiendo qué significa el término ficticio y, de esa manera, tendremos en claro por qué no es generalmente utilizada esa categoría científica en nuestros centros de estudios.

El diccionario posee dos acepciones a saber: 1. fingido, imaginario o falso, y 2. Convencional, que resulta de una convención; En esta segunda acepción el diccionario (sus autores) intentan confundirnos ya que “convención” posee cinco acepciones, de las cuales señalamos las dos que más se aproximan a la categoría que estamos desarrollando, que son la acepción 2: conveniencia, conformidad y la acepción 3: norma o práctica admitida tácitamente, que responde a precedentes o a la costumbre.

Nosotros nos vamos a quedar con una definición más adecuada, más aproximada a la realidad:

Ficticio se dice de lo que es aparente, convencional y falso, en cuya acepción es sinónimo de imaginario e ilusorio, o sea, capaz de llamar a engaño a fuerza de ilusión o imaginación sin valor real.  

Los bonos, los títulos y acciones, las obligaciones negociables, son los principales componentes del Capital Ficticio. El poseedor de los bonos, de los títulos y de  las obligaciones negociables, recibe una retribución en forma de  interés; y el poseedor de acciones la recibe en forma de dividendos.

Todas esas operaciones se realizan en un gran casino que se denomina “Bolsa de Valores”. Allí se concretan las compras y las ventas, todo ello es ajeno y se encuentra apartado de los procesos productivos. Las acciones pasan de una mano a otra, de un “inversor” a otro, de un especulador a otro o, lo que es más frecuente, de un ahorrista desprevenido a un especulador depredador.

Lo que sucede en la bolsa, que tantos economistas toman como un termómetro, es ficticio, es decir, es falso y no tiene incidencia material en la riqueza real. Las acciones de una empresa, ayer cotizada a 20 hoy caen a 10. ¿Se reduce a la mitad el edificio de su fábrica? Desde ya que No. Son otras las causas del cambio de cotización, una de ellas es la especulación, otra la “pérdida de confianza” sobre el futuro de esa empresa, pérdida que puede ser real o fabricada por los medios, entonces, a correr y a vender antes que valga cero.

El Capital Ficticio se constituye en el medio más eficaz para el fraude y la especulación que posibilita el enriquecimiento de pocos a costa de muchos pequeños ahorristas al que los bancos intermediarios han convencido de que allí obtendrían mayores réditos.

El ejemplo de los jubilados italianos y japoneses a los que los bancos les vendieron bonos de 6 pesos a 30 es una muestra. A nuestros jubilados, utilizaron sus ahorros en las AFJP, para “invertirlos” en acciones, y de esa manera, el grupo apropiador de Papel Prensa mediante torturas se apropió “legalmente” de millones de pesos haciendo que los directivos de las AFJP compraran a un precio inflado acciones del mencionado pasquín, las que luego reducirían su valor considerablemente. De esa manera, los potenciales jubilados de entonces, transfirieron gratuitamente gran parte de sus ahorros al grupo mediático más sanguinario que opera en nuestro país.

El crecimiento del Capital Ficticio es impresionante y no es nada más que el reflejo del crecimiento del Capital Financiero, de los enormes recursos volcados a la especulación en todo el mundo. Marca el carácter cada vez más parasitario del capitalismo monopolista (imperialismo) y la cada vez mayor concentración de la riqueza en manos de la Oligarquía Financiera, del vértice del que ya hablamos.

En este desarrollo mencionamos que, en el gran casino bolsa de valores, se negocian acciones de sociedades. Esas acciones que se negocian provienen del Capital en Acciones, capital que no es ficticio en su origen, sino una forma en que el capitalista utiliza para incrementar el Capital Monetario. Funciona con alguna similitud al Capital Bancario. Recordemos que, en el Capital Bancario, el capitalista toma dinero de terceros (ahorristas) para luego convertirlo en Capital de Préstamo y que su aporte personal en la composición del capital es menor pues la mayor proviene de los que “confían” sus dineros en él.  Pasa lo mismo con el Capital en Acciones. Mediante la emisión de Títulos y Acciones, el Capitalista Industrial obtiene una enorme masa de dinero para volcarlo a la producción. “Pero capitalista ser vivo” diría Tarzán, ya que esos títulos y acciones se emiten (en general) con valores superiores al capital real invertido en las empresas que lo representan. En períodos de “auge” se observa, en el casino bolsa de valores, que esos títulos incrementan su valor y su titular puede computar que ahora es un poco más rico (cantidad de acciones por valor de las mismas en la bolsa). Ese incremento ilusorio de valor lleva a que, una importante parte de la población, “invierta” en acciones, perciba por ello dividendos y se convierta en “rentista”, capa parasitaria que vive sin trabajar. Es en esa situación, que el Capital en Acciones pasa a integrarse al Capital Ficticio y, como éste es falso e ilusorio, cuando el valor de las acciones cae, el entusiasmado “rentista” no sólo pierde su renta sino también su inversión. ¿Lo creen? Pregúntenle  a los accionistas de la que fue la más grande empresa de energía, la ENRON.

 En los años 1996 a 2000, durante cinco años, la revista Furtune la había designado a ENRON como la “empresa más innovadora de los EEUU” y a la “mejor y exitosa decisión de inversión” Todo era falso (ficticio), maquillaron balances con la complicidad de auditoría “prestigiosas” como la empresa Andersen, la que en vez de “dar fe” destruyó documentación clave. Sobornaron a funcionarios, financiaron la campaña de Bush y terminaron quebrando ¿Y los accionistas? Las acciones de los propietarios, los que cometieron el fraude, las vendieron cuando el fraude aún no era público, las vendieron a un alto precio gracias a la revista Fortune y a la auditoría de Andersen, los demás accionistas, casi el 95%, perdieron todo. Dejaron de ser rentistas en un soplo.      

En el año 2007, meses antes del “estallido” de la crisis financiera mundial, las acciones del pasquín Clarín fueron compradas por las AFJP, con la plata de los futuros jubilados, a 35 pesos cada una, luego que se cerrara la “operación” las acciones de Clarín cayeron, abruptamente, a 9,25  pesos. Ello significa que el grupo recibe, cada 350 millones de pesos, 257,5 millones gratis. ¿Una estafa “legal”?

El Capital en Acciones le permite al capitalista industrial, reunir fondos de terceros (los accionistas), pagándole a éstos, un dividendo. Para que el accionista cobre ese dividendo la empresa debe dar “utilidades”. Para ser más preciso: la empresa puede dar utilidades (plusvalía) pero es el Balance el que debe reflejar si da o no utilidades y qué monto de utilidades da. Para eso están los que dan fe, como Andersen; están para que el accionista, que no puede individualmente analizar los libros, se sienta seguro pues un experto (no en ética) lo hace por él. Observen la diferencia con el Capital Bancario: si usted coloca un Plazo Fijo a tasas pasivas, en general, cobra los intereses pactados independientemente del balance del banco, si es accionistas y el balance de la empresa no da utilidades no cobra nada y si da utilidades y resuelven en una Asamblea no distribuirla, tampoco cobra nada. Pero… ¿qué es la utilidad empresaria? Comenzaremos explicando que si una empresa ha emitido 50 millones de acciones, y éstas están en poder de un millón de personas, no hay lugar posible para que en una asamblea participen todas, ni siquiera un 5%, que serían 50 mil. En esta elaboración queda muy claro que, si el grupo dominante posee el 5% de las acciones, nadie jamás le puede disputar el dominio. No hay forma legal ni práctica que algunos puedan reemplazarlo en la dirección de la empresa. Por las dudas, los estatutos suelen incorporar la cláusula de que no se puede representar a más de 5 accionistas. De esa manera con sólo un 5% de capital se controla el 100%. Pero no es todo. Suponemos que si la empresa gana 50 millones de pesos, debería distribuir como dividendos un peso por acción: y todo parece justo. Pero… antes… se reúne la asamblea y ésta, soberana como es, resuelve otorgar honorarios al Directorio (al 5% de los accionistas) en virtud al gran trabajo empresario que les permitió a la empresa obtener ganancias. Y resuelve, por unanimidad (salvo que esté Moreno) distribuir entre ellos 25 millones. En el balance, entonces, la utilidad es de 25 millones y no de 50 y la distribución por acción ya no es de un peso sino de 50 centavos.

Oscar Natalichio
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS)
25/11/2013