sábado, 28 de diciembre de 2013

NOSOTROS O ELLOS Nº 70

EL MAYOR FRAUDE INTELECTUAL HISTÓRICO: LOS PREMIOS NOBEL DE ECONOMÍA (3)
1971

Simón Kuznets recibe el premio este año. Nació en Rusia, pero no es ruso sino ruso-americano, una forma de definir a los que nacieron en otra parte pero son “más papistas que el papa” en la adoptiva. Llega a los EEUU cuando tenía 21 años y se incorpora como estudiante en la Universidad de Columbia. Desarrolló la hipótesis entre crecimiento económico y distribución del ingreso alertando que dicho crecimiento no se puede medir a partir del PIB “per cápita”. Kuznets desarrolló en su país adoptivo el sistema unificado de contabilidad para el estado. Y desarrolló el análisis de macroeconomía. Nosotros sabemos que el PIB por habitante es, sin duda, un indicador relativo que demuestra con qué riqueza anual cuenta una nación para cada uno de sus habitantes suponiendo que perciben lo mismo sin importar condición social, edad, niveles de educación, etc. ¿Para qué sirve? Para saber que una sociedad cuenta con recursos suficientes para satisfacer (o no) las necesidades de sus integrantes, y que debe mantenerlos en el tiempo e incrementarlos. Pero no indica jamás de qué forma se distribuye ese PIB global o total. El crecimiento del PIB va a estar asociado a la distribución histórica que ha producido acumulaciones en un sector minoritario y su entorno y fuertes carencias en otro mayoritario. El crecimiento en sí, aunque se “distribuya mejor” no es suficiente para lograr reponer las inequidades históricas, aún cuando esa mejor distribución se extienda algunos años. El objetivo del galardonado es claro, hacer creer que se puede mejorar el sistema, que la inequidad surge como consecuencia de una mala distribución del crecimiento y no de la explotación. Desconoce, el que desarrolla la macroeconomía,  que en el sistema capitalista siempre el salario relativo es crecientemente menor, aunque el nominal no lo sea e incluso aunque el real posea mayor capacidad adquisitiva, pero con menor permanencia si es que se logra.  Por lo tanto siempre la pobreza relativa va a crecer. El premio Nobel de 1971 se hubiese sorprendido de los niveles de inequidad y pobreza que se registran en el 2013 en su patria adoptiva.

1972

Este año repartieron el premio entre dos economistas: uno inglés, John Hicks y otro estadounidense, Kenneth Arrow. Hicks, también integrante del grupo de los neoclásicos (no en todos sus conceptos), consideraba  que la economía es un “equilibrio” entre tres mercados y los señaló: el mercado del dinero; el mercado de los bienes y el mercado de los bonos. Fue esa su contribución más “importante” a la macroeconomía y por ello recibe el Nobel 1972. Lo interesante de este caso es que, un año después de recibir (y cobrar) el galardón es el propio Hicks el que reconoce que su modelo no posee validez. La síntesis es que se le otorgan el premio por sus originales contribuciones a dos teorías (una de ellas también desarrollada por Samuelson tal es así que se conoce como “modelo keynesiano Samuelson-Hicks”: la teoría del equilibrio general y la teoría del bienestar. Arrow, por su parte, ha buscado qué crear de novedoso y logra introducirse en la “teoría de la decisión” y desarrolla el “teorema de la imposibilidad” al que denomina, modestamente, “la paradoja de Arrow” que indica que no es posible construir reglas para tomar decisiones político-sociales con criterio racional. Una premisa muy interesante que desarrolla John Hicks es cuando trata el tema de la inflación: señala que la misma no debe buscarse en los mecanismos monetarios, sino en “las fuentes” que la determinan, señalando que son dos: inflación de demanda e inflación de costos. Analicemos estas aseveraciones: si un trabajador solicita incremento de sueldos produce inflación de costos; y si lo logra, produce inflación de demanda, pues con un mayor poder adquisitivo pretenderá adquirir más bienes. Obviamente no lo anuncia tan claramente, pero su conclusión es que la solución reside en “obligar a los sindicatos a aceptar alguna forma de “congelación” de los salarios”. Merecido, sin dudas, el Nobel bancario para Hicks.

1973

Wassily Leontief es ruso de nacimiento y estudió en Leningrado, pero no es esa la razón de haber recibido el premio Nobel. Se doctoró en Alemania donde adquiere la nacionalidad y luego se radica en los EEUU donde también adquiere la nacionalidad, pasando previamente por China donde fue, en 1931, uno de los asesores del gobierno. El premio es otorgado en reconocimiento a haber creado el “método input-output” que se inspira en la tabla económica desarrollada por Quesnay y toma algunos conceptos de Marx, en especial sobre la circulación de la producción. Con esos elementos y con la utilización de álgebra matricial desarrolla un “modelo estático-operativo” aplicado a la estimación de los niveles de producción sectorial. ¿?

1974

 El Banco les otorga este año el premio a dos economistas, Gunnar Myrdal y Friedrich Hayek ya que considera al primero (Myrdal) como “pionero” por sus trabajos sobre la teoría del dinero y también por ser sueco, doctorado en la Universidad de Estocolmo y preocupado por los niveles de pobreza que se manifiestan en los países “subdesarrollados”. Es increíble ver la cantidad de economistas burgueses que se encuentran “muy preocupados por los niveles de pobreza” sin mencionar qué papel juega la burguesía en su conformación. Von Hayek posee mayor categoría: este austro-húngaro es filósofo, antropólogo, historiador, jurista y economista y es considerado como “el padre del liberalismo moderno”. Comenzó siendo “socialista” partidario de la intervención del Estado pero muy pronto cambia radicalmente de idea, en especial cuando asume una cátedra en la Escuela de Economía de Londres. No sólo criticó furibundamente al sistema socialista sino que incluyó a Keynes como tal. Por tal consecuente posición, complementada  por sus tesis en el campo de la teoría monetaria, de las fluctuaciones económicas y de las interdependencias entre la economía y las instituciones, recibe medio premio Nobel. Su principal “joya” es definir que el socialismo no es posible por la “inexistencia de precios de mercado” y que hay una contradicción insuperable entre “economía planificada y libertad individual”.  Es una pena que haya fallecido en 1992, si hoy viviera tendría que reconocer cuán equivocado estaba o, si persistía en el error, debería afirmar, para ser coherente, que la República Popular China, la China Comunista, es capitalista.

1975

Este año fue el año de los matemáticos. El premio lo reciben Leonid Vitalievich Kantoróvich, un matemático ruso que desarrolló el método de programación lineal aplicado a la planificación económica. Lo comparte con el estadounidense Tjaling Koopmann (nacido en Holanda) quien se especializó en econometría y en “resolver” los problemas en la asignación de recursos. Obviamente el Banco se equivocó de rubro, lo adjudica a la economía cuando se trata de matemática, por eso no hay nada que agregar y por eso ingresa al premio un ruso que nació y murió en Rusia.

1976

Este es el GRAN AÑO para el Banco Central de Suecia, pues le otorga el premio a Milton Friedman, quien actuó en todos los campos posibles en defensa del modo de producción capitalista, comenzando con convertirse en el más firme defensor del “libre mercado” en la época del monopolio. Se refirió a la macroeconomía, a la microeconomía, a la historia económica, a las estadísticas sobre producción y consumo y, muy especialmente a la teoría monetaria y por su “demostración” de la complejidad de la estabilización; por éstas dos últimas el Banco le otorga el Nobel. Cuando recibió el “galardón” hubo en Estocolmo manifestaciones en su contra, por ello manifestó que esos actos eran organizados “por los comunistas que intentaron desacreditar a cualquier persona que hubiese tenido la conexión más leve con el presidente Pinochet” Desde la denominada “escuela de Chicago” Milton Friedman da origen a una nueva versión de la teoría cuantitativa del dinero, una “variante” de “concepción monetaria” sobre cómo funciona la economía capitalista con un fuerte contenido apologista al sistema y una fuerte oposición al keynesianismo. La culpa de los males no es del capitalismo (expresa Yeager, otro monetarista); no lo son la inflación, ni el desempleo, ni sus crisis, ni la balanza de pagos, pues esos puntos “no son característicos del capitalismo como tal” sino que derivan de una política monetaria defectuosa. Los monetaristas, en general, Friedman incluido, consideran que el capitalismo es un sistema sólido y en constante crecimiento. Consideran que los fenómenos de crisis no son generados por el sistema sino que es implantado desde fuera (“exógenos”), fundamentalmente engendrado por las manipulaciones de los gobiernos al emitir descontroladamente grandes masas de dinero destinadas a “estimular la demanda global”. Visto de ese ángulo, las crisis no son del capitalismo, sino de “alguien” a quien logran colocar nombre y apellido: “inestabilidad de las reservas monetarias”. Buena ocasión para otorgar el premio Nobel bancario. Milton Friedman considera a los precios como la fundamental herramienta para la corrección del mercado: “Los precios se ajustan más rápidamente que las cantidades (de mercancías), por cierto tan rápidamente que la regulación de precios puede ser considerada instantánea”. De acuerdo a esta “tesis” la intervención del Estado carece de sentido. En cambio Keynes afirmaba que el mecanismo de ajuste de los precios actúa tan lentamente que es mejor o posible no considerarlo. Friedman compara estas opiniones opuestas desarrollando un “modelo integrado por seis ecuaciones”. A continuación las mencionaremos:

Ecuación 1. C/p = f (Y/P, r)      Referida al “sector real” (función del consumo)
Ecuación 2. I/P = g(r)                Referida al “sector real”  (inversiones en función tasa de interés)    
Ecuación 3 Y/P = C/P + I/P (o S/P = (Y-C)/P = I/P)   Referida al “sector real” en equilibrio (I = S)
Ecuación 4. Md = P. l (Y/P, r)     Referida al sector monetario (demanda de dinero)
Ecuación 5. Ms = h r     Referida al sector monetario (oferta de dinero)
Ecuación 6. Md = Ms   Referida al sector monetario (equilibrio del mercado monetario)
C es gastos de consumo; P nivel de precios; Y producto final; I inversión de capital; r tasa de interés; f función de; S ahorro; Md demanda de dinero; Ms oferta de dinero.

El propio Friedman reconoce que el modelo “no es completo” porque las seis ecuaciones contienen siete incógnitas que son “C”; “I”; “Y”, “r”; “P”; “Md” y “Ms” y por ello continúa agregando otra ecuación “que debe introducirse en forma exógena” y que significa aceptar la teoría de los clásicos del “pleno empleo”. En su enfoque monetarista Friedman se refiere a tres variantes posibles de cambios temporales en la tasa de interés: el “efecto liquidez”, vinculado a la fase inicial de la alteración del “balance de cartera” (más dinero que lleva a intensificar compras por parte de los poseedores, lo que aumenta los saldos de caja y hacen disminuir las tasas); el “efecto del ingreso” (esa fase “inicial” del punto anterior debe ser sostenida por el incremento del ingreso y por una mayor demanda de “capital de préstamo” que hace incrementar la tasa de interés y “el efecto de anticipación de cambios de precios” (que actúa elevando aún más la tasa de interés). Para referirme en términos poco académicos pero no por ello irreales: es una reverenda estupidez. Y en términos un poco más elevado, el esquema desarrollado por los monetaristas y en especial por la “escuela de chicago” (la minúscula es por su vulgaridad) es una irreverencia al conocimiento científico, una representación patética, en extremo superficial y especialmente deformada de los procesos y leyes reales con que opera la reproducción en la formación económico social del capitalismo. Lleno de ecuaciones y cálculos estadísticos  que intentan convertir en leyes, la escuela de Chicago es la expresión más extrema de vulgaridad y negación del análisis científico. Su principal gestor ha ganado merecidamente el premio Nobel Bancario.

Oscar Natalichio
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales  (CIEYS)
28/12/2013

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