jueves, 29 de agosto de 2013

NOSOTROS O ELLOS

Es de señalar que la publicidad millonaria de De Narváez, “ELLA O VOS” por su simpleza, posee cierto matiz de efectividad, en especial para aquellos que poseen mala o nula memoria y también para aquellos que podríamos definir como “analfabetos funcionales” categoría que explicaré más adelante y que no debe confundirse con el analfabeto formal, que lo es por no saber escribir ni  leer, en general como producto del sistema en el cual se desarrolla, pero que, aún así, no por ello pierde su capacidad de razonar y menos el instinto.

En la publicidad, el término ELLA no sólo es nuestra Presidente; es, más que nada, una simplificación extrema que incluye a todos los que, con críticas o sin ellas, suscribimos el proceso histórico actual que está recorriendo nuestro país. ELLA no es una palabra singular, es una palabra tan plural que podemos decir que encubre y engloba al 54% de los argentinos desde el inicio, pues “ella” (la verdadera) fue elegida democráticamente por esa cantidad de argentinos y argentinas.

De igual manera, “VOS” no sos vos. “VOS” es la forma en que este candidato, alguna vez vinculado al tráfico ilegal de efedrina, pretende incluir a los que no apoyan a ELLA. Una forma burda pero eficaz para encubrir en tres letras la palabra NEOLIBERALISMO que arrasó como un maremoto a todo el planeta con excepción de China, Cuba, Vietnam y Corea, destruyendo el futuro de millones de seres humanos. En nuestro despoblado país, de entonces 36 millones de habitantes, dejó bajo la línea de pobreza a casi 20 millones. Allí sí estabas vos, el verdadero, no el “VOS” que te quieren vender ahora como novedad: un VOS donde vos, el verdadero, dejás de serlo para pasar a ser un mero instrumento de los que te van a destruir si le otorgás el poder para hacerlo.

Posiblemente la lucha política-ideológica nos obligue a nosotros también a simplificar, aunque mucho menos y sin trampa alguna, por eso cambiamos el slogan por otro más plural, más real, más honesto, ya que no se trata de “jugar” con falsas individualidades sino de “globalizar”, incluyendo a las diversas clases sociales que se han beneficiado con los cambios de la última década; de allí que lo sensato sea no regresar al pasado, de allí que lo sensato signifique enarbolar la consigna: NOSOTROS O ELLOS, equivalente a seguir caminando hacia el futuro o regresar al nefasto y cruel pasado.

Sin que ello constituya un juego de palabras, el NOSOTROS es equivalente a el ELLA de De Narváez y el ELLOS es el VOS con que el millonario sin trabajar utiliza para ocultar el trágico destino que te espera si llegase a imponerse, lo que es muy poco probable pero esa baja probabilidad le otorgaría algunos di puta dos que sin dudas estarían dispuestos a legalizar la patria financiera y las relaciones carnales con un EEUU cada año más alicaído y peligroso, que te espía a vos (persona, individuo) hasta cuando vas al baño.

El pronóstico del “VOS” es regresar al pasado: desocupación del 25% (como en España-Portugal-Grecia) y no del 7%. Jubilación congelada (lo estuvo a 200 pesos) y no con dos ajustes anuales que la actualizan permanentemente. Salario mínimo que durante más de 10 años se mantuvo en 200 pesos (hasta el 2003) y hoy es un 1.700% mayor. Eliminar la Asignación Universal por Hijo, que permitió reducir la desnutrición y la mortalidad infantil considerablemente y mover el consumo. Abandonar la construcción de viviendas populares, de escuelas, de universidades, de centros de salud, de centros culturales y deportivos, de rutas y calles, etc., como reducción del gasto público. Abandonar el desendeudamiento de la deuda externa, detener el desarrollo industrial generador de fuentes de trabajo, eliminar los proyectos de autoabastecimiento energético que se realizan para convertir al país en uno de los más grandes exportadores de energía, abandonar la política de los DDHH en toda su amplitud y otorgar impunidad a genocidas y estafadores. Cercenar una libertad de expresión como nunca antes existió en nuestro país. Cambiar la política exterior de nuestro país, hoy respetado en el mundo entero, con una política exterior donde priva la soberanía nacional y regional. Sabotear la unidad Latinoamericana. Y un sinnúmero de acciones más que harían muy extenso este artículo, como quitar los subsidios al transporte y a los servicios, incrementar el precio de alimentos y combustibles. En síntesis, retroceder al 2001 y regresar al infierno.

La racionalidad indica que ello no debería suceder, pero pese a lo abrumadora realidad, pese a que el crecimiento ha beneficiado más a los detractores, un conjunto “instruidos” de la sociedad civil se manifiesta, de manera irracional, intolerante y con predominio del odio sobre la razón, contra este gobierno.

¿Qué es lo que sucede? ¿Prevalece el masoquismo? ¿Se alteran los sentidos? ¿Se ve como real la irrealidad? ¿Puede tan fácilmente la mentira reemplazar a hechos reales, cotidianos, que además lo están viviendo? Responder estos interrogantes nos obliga a introducirnos en el concepto “analfabetismo funcional”

Debemos aclarar, previamente, que “ser instruido” y “ser culto” no es lo mismo. La cultura es un hecho histórico y comienza cuando el hombre mono levanta una piedra filosa y se da cuenta de que con ella puede trozar un animal cazado. A partir de allí, el camino a ser cada vez más culto no se interrumpe (aunque hay quienes se apropian de la cultura y del conocimiento que de ella deriva). La instrucción es otra cosa. Durante toda nuestra vida recibimos diferentes tipos de instrucciones. La Escuela de las Américas, por ejemplo, “instruían” a los militares en métodos sangrientos que incluían la tortura a niños, mujeres y ancianos, además de hombres y mujeres en general, “instruían” a producir golpes de Estado para sostener a los grupos económicos más poderosos, etc.

En las Universidades durante el neoliberalismo se “instruía” en contra de la presencia del Estado Nacional y a favor de las privatizaciones, entregando así a precio vil lo que millones de argentinos lograron con su esfuerzo construir, un Estado Presente, con deficiencias siempre perfectibles dentro del juego democrático sano.

De Narváez sufrió una traición por parte de Magneto (Clarín-CNN-Imperialismo) ya que prefirió a Massa al creer que la propaganda “+a” resultaba más efectiva. El inconsciente siempre está presente. El signo + se escribe más y Massa lleva dos “s”, por tanto lo correcto sería colocar la consigna “+sa”. No sólo sería más correcto sino más franco ya que la política de Magneto (hoy con Massa) es priorizar a las Sociedades Anónimas (sa) y no a un Estado Presente. Massa se opuso a la nacionalización de las AFJP y por no haber sido atendido consideró psicópata a Néstor Kirchner.

Ahora es necesario aclarar qué significa ser “analfabeto funcional”. Se vincula siempre el término “analfabeto” no sólo a aquellas personas que no saben ni leer sino (erróneamente) a que, por no conocer el alfabeto, son “incultos”. Si aceptamos esa simple aclaración sobre éste tipo de analfabetismo debemos señalar que no es el único ni el peor. Más aún, que el primer tipo de analfabetismo, que defino como formal es de muy fácil solución mientras que el funcional es de una complejidad mayúscula. El que no aprendió por carecer de la posibilidad de hacerlo, puede aprender y bien. Pero el que fue instruido durante muchos años, desde el jardín hasta el Master, salvo excepciones valiosas, no va a querer reconocer que su instrucción lo lleva a la mediocridad, a creer no en su propio juicio sino en tomar como propio lo que le dicen los “instructores”. En nuestro país (como en otros) existe una jauría de analfabetos funcionales que supera en número al analfabeto formal. Y el drama es que muy pocos de ellos se encuentran con capacidad para razonar, pues han sido domesticados y “piensan” (en realidad creen que piensan) por lo que le dicen sus amos, pero no reconociendo al amo, sino asumiendo que lo que el amo le hace decir es pensamiento propio, que es él el que lo elabora. Al carecer de argumentos en cualquier intercambio de opiniones, el analfabeto funcional se repliega sobre sí mismo y resurge el odio irracional como respuesta. “Los ricos también tenemos hambre"; “la yegua debería haber acompañado a su marido”; “son todos ladrones”, etc.

Daré dos ejemplos que simbolizan al analfabeto funcional (mediocre): el primero de una profesional: le contaba a ella sobre la acusación “super confirmada” que el mercenario Lanata hacía sobre el Vicepresidente, de que se estaba llevando, en avión, dos bolsos a Colonia, Uruguay, donde uno de ellos contenía dinero (dólares). Le contaba a la profesional que el día y la hora que Lanata indicaba era estúpidamente falsas ya que el acusado estaba en el Congreso recibiendo delegaciones extranjeras. La profesional escuchaba con atención y su rostro manifestaba sorpresa. Luego le pregunté si quería quedarse a cenar con nosotros y me responde muy jovial: “me voy ya, tengo que ver a Lanata”.

El otro no es un profesional, es un pequeño comerciante, un mecánico bueno. Le pido “turno” para ver una falla en mi auto y me dice que me lo da para dentro de seis días; “estoy tapado de trabajo”. Esperé pacientemente la semana y lo llevé, continuaba tapado de autos y lo dejó en la vereda de enfrente. Es anti K, no le pregunten porqué, simplemente es anti K y no recuerda que en el 2001 y 2002 y 2003 estaba sentado tomando mate esperando tener suerte de que entrara un auto a su taller.

El analfabetismo funcional es como una enfermedad muy resistente a cualquier tipo de antibióticos. Pero es más complejo aún, es un enfermo que se cree sano. Los candidatos de la oposición corren a capturar tales personajes y por ello sus publicidades son esencialmente torpes e infantiles, carentes de propuestas, enfocadas con odio encubierto o no. Se unen aceite y vinagre, aunque posiblemente sea todo vinagre y por ello se confunden. Forman parejas tan inestables que se pelean el mismo día del matrimonio (Lilita-Pino; Macri-De Narváez) y consignas como “+sa” ó “límites”. Muestran chorizos, señalan a “cris” y “tina” con gestos obscenos y hasta mencionan que tiene proyectos “pero que lo vamos a decir de a poco”. Hablan que los insultan “pero que están acostumbrado” y se sirven café en un vaso transparente para beberlo en una taza blanca en la escena siguiente.

Tener como alternativas a ese conglomerado anárquico de políticos mediocres, ladinos y primitivos es una locura, es suicidarse, por eso hoy es más fácil votar bien, por eso hoy es muy correcta la consigna HAY QUE SABER ELEGIR. Tratemos todos los que queremos un gran país, aunque pensemos distinto, que los analfabetos funcionales y sus cultores no nos ganen la pulseada. Otro país es posible y estamos transitando en su construcción. Demoler sus cimientos significa sólo la ruina. De allí que la alternativa sea clara: NOSOTROS (el país) O ELLOS (los monopolios y sus secuaces). ELEGÍ NOSOTROS. ELEGÍ EL FUTURO. NUESTRO FUTURO.

Oscar Natalichio
Director
CENTRO DE INVESTIGACIONES ECONÓMICAS Y SOCIALES (CIEyS)
 Agosto de 2013.


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