miércoles, 20 de noviembre de 2013

PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE JORGE"PAMPA" UBERTALLI DESCABALGANDO EL TIEMPO

La presentación se realizó en la Biblioteca Nacional sala Julio Cortazar con la presencia de muchos compañeros de lucha del autor y la Embajadora de la República de Nicaragua (foto).

NOSOTROS O ELLOS Nº 42

CAPITAL, CAPITALISTA Y CAPITALISMO (3)

En NOSOTROS O ELLOS Nº 39 nos referíamos a qué era Capital Monetario, señalando que es dinero que el Capitalista invierte en la producción de bienes o servicios con un solo objetivo, incrementar, mediante la plusvalía, el dinero inicial invertido.

Decíamos también que el dinero acumulado (ahorro, etc.) no es Capital Monetario sino atesoramiento ya que la categoría capital monetario se aplica cuando aquél está destinado a la producción de bienes, que es de dónde surge la plusvalía.

En el Nº 40 continuamos con el destino del capital monetario, que es el de convertirse, lo más rápidamente posible, en Capital Constante y Capital Variable, es decir, en comprar las materias primas y maquinarias necesarias cuyo valor se va a mantener constante en el proceso productivo y en comprar la Fuerza de Trabajo del trabajador cuyo incidencia va a variar los valores iniciales al generar un nuevo producto y, con él, nuevos valores.

También nos referimos al capital de acuerdo a su movilidad y lo señalamos como circulante (se va, circula con el nuevo producto) y fijo (se queda, fijo, para realizar otras rondas –ciclos- de producción).

En este fascículo vamos a referirnos a Capital Productivo, Capital Industrial y el Ciclo del Capital.

El Capital Productivo es una de las partes integrantes del Capital Industrial, de la forma en que éste se desplaza. Es la realización del Capital Monetario que pasa de su fase I a la II, adquiriendo, al hacerlo, las formas de capital productivo (capital constante más capital variable o, dicho de otra manera, el dinero convertido en medios de producción y fuerza de trabajo, ambos comprados por el capitalista con el capital monetario inicial).

El Capital Productivo se destaca por dos particularidades: una de ellas es que se desarrolla y realiza dentro de la esfera productiva, dentro de la fábrica y la otra, la más importante y la que contiene el único objetivo del capitalista, obtener la plusvalía. Es, pues, dentro del capital productivo donde se genera la plusvalía, en ningún otro lugar más que en ese proceso. Obviamente, la plusvalía que surge de ese lugar se materializa dentro del bien producido, eso indica que la plusvalía integra el bien y que, el capitalista, sólo la puede obtener cuando vende ese bien y lo cobra, o sea, lo realiza en dinero, que junto con el rescate del capital monetario inicial se convierte en la D’ de la fórmula. De allí que, en períodos de superproducción, donde el capitalista no puede vende lo producido, se forme lo que se denomina “crisis coyuntural” donde el que paga el costo es el trabajador que es suspendido o despedido hasta que el sobre stock sea realizado por sus apropiadores.

El Capital Constante, el Capital Fijo, el Capital Circulante, el Capital Variable y la Plusvalía se encuentran dentro del Capital Productivo, siendo éste parte del Capital Industrial.

Hasta ahora hemos visto que:

  1. Con la realización del Capital Monetario iniciamos el ciclo del Capital Productivo.
  2. Ello sucede pues con el Capital Monetario se adquiere todo lo necesario para producir, o sea:
    1. Las materias primas y materiales que constituyen parte del Capital Constante pues su valor se va a mantener en el nuevo bien tal como ingresó. Se va a mantener “constante”, sin cambios de valor.
    2. Las maquinarias, tecnología e instalaciones, que completa la otra parte del Capital Constante, que lo es por igual razón a lo explicado en el punto a (no agrega nuevo valor y sólo mantiene el original).
    3. La fuerza de trabajo del trabajador, que es la base necesaria para poner en marcha lo adquirido en lo descrito en los puntos a y b y con su aplicación generar un nuevo producto que incorpora un nuevo valor. Aquí, a diferencia de los puntos a y b, la fuerza de trabajo no se mantiene constante sino que varía el valor original, lo incrementa, conforma una nueva riqueza sobre la anterior que se mantiene constante. Por variar ese valor, a la parte que el capitalista le reconoce al trabajador, Marx la denominó: Capital Variable.
    4. De esa manera comprobamos que el Capital Monetario debe inevitablemente convertirse en Capital Constante (a y b) y Capital Variable (c).
  3. Pero observamos que: una parte de ese capital se mueve y otra parte no. Por eso se hace  necesario incorporar una clasificación adicional que se relacione con el desplazamiento del capital, y de allí surgen:
    1. El Capital Circulante, definido así pues “circula” es decir, se materializa en la mercancía producida y se va con ella. Es obvio que es Capital Circulante la parte del Capital Constante compuesto por las materias primas y materiales (la parte NO fija del Capital Constante). Y es menos obvio pero real que en el producto final también se materializa la Fuerza de Trabajo, o sea, el Capital Variable. De esa manera el Capital Circulante, dentro del Capital Productivo, se compone de Capital Constante en su parte no fija y el total del Capital Variable.
    2. El Capital Fijo es la parte del Capital Productivo que queda en él para realizar varios ciclos productivos. Lo constituyen las instalaciones, las maquinarias, las herramientas necesarias para ser utilizadas como medios de trabajo por el trabajador. Habíamos señalado que el Capital fijo no es totalmente “fijo” sino que se materializa en pequeñas cuotas dentro de cada ciclo productivo. Esta característica nos va a permitir, más adelante, para simplificar nuestro análisis y observar el fenómeno con más claridad, considerar a todo el Capital Fijo como Capital Circulante. ¿Cómo? Considerando el ciclo productivo no de un año sino de la cantidad de años que estimamos sea de utilidad el Capital Fijo inicial.
  4. Estas clasificaciones no constituyen ni un ejercicio intelectual ni académico. Son categorías útiles y necesarias para determinar las Leyes que se desarrollan dentro del modo de producción capitalista, entre ellas la LEY DE TASA DECRECIENTE DE LA CUOTA DE GANANCIAS. Tema que veremos más adelante.

La repetición de categorías y conceptos que ustedes habrán advertido, poseen una intencionalidad: todos NOSOTROS hemos recibido, en gran parte, la educación que seleccionaron ELLOS. Durante toda nuestra vida, la historia oficial, en este caso las categorías “oficiales” de la Economía Política Vulgar del capitalismo han sido nuestro único punto de referencia. Repetidas desde el primario hasta el doctorado, incorporadas como dominio cultural a través de los medios de difusión masiva, de las universidades privadas pero también de las públicas, desde los mafiosos premios Nobel de economía, otorgados con grandes loas a mediocres y vulgares “intelectuales” (sobre este punto se incorporará más adelante un trabajo sobre cada uno de los premios Nobel de Economía desde su inicio a la fecha), nos pasamos recibiendo millones de mensajes falsos. Aquí, modestamente, intentamos poner las cosas en su lugar. Nuestra fuerza radica en la búsqueda de la aproximación a la realidad objetiva, a la esencia y naturaleza del fenómeno, algo que podemos hacer NOSOTROS, pero no ELLOS.

El Capital Industrial se define como el capital que se adelanta para producir plusvalía. Vemos, en esta definición que el Capital Industrial incorpora, no sólo al Capital Productivo, sino, también, al Capital Monetario. Pero mencionamos en el párrafo anterior que se adelanta para producir plusvalía y, hemos aclarado que para realizar esa plusvalía es necesario vender lo producido. De esa manera al Capital Industrial también ingresa como parte el Capital Mercantil, capital que aún no hemos abordado.

Observamos que esta categoría de capital contiene todo el ciclo productivo y dentro de ese ciclo productivo contiene todos los tipos de relaciones que se producen entre las dos clases fundamentales como son la clase productora (el trabajador) y la clase apropiadora (el capitalista). Y aquí observamos que se destacan, dentro de él, dos esferas: la de la circulación y la de la producción. En la esfera de la circulación encontramos el Capital Monetario y el Capital Mercantil; y en la esfera de la producción el Capital Productivo. Observamos que se trata de un ciclo que denominamos ciclo del capital industrial, QUE NO ES OTRA COSA QUE EL MOVIMIENTO DEL CAPITAL A TRAVÉS DE LAS ESFERAS DE PRODUCCIÓN Y CIRCULACIÓN, DONDE SE GARANTIZA LA PRODUCCIÓN Y REPRODUCCIÓN DE LA PLUSVALÍA.

Hagamos un ejercicio partiendo de la fórmula simplificada de lo que es el capitalismo:

D > M > D’

¿Qué es D?  Mencionamos que es el Capital Monetario ¿Qué compramos con D? Dijimos que compramos Medios de Producción (materia prima, materiales, instalaciones, maquinarias, herramientas, etc.) que integran el Capital Constante (lo llamaremos c) y Fuerza de trabajo que forma el Capital Variable (lo llamaremos v). Podemos decir que D = c + v.

M es la mercancía que surge de aplicar c + v, y para simplificar, como lo habíamos anticipado, consideramos que el capital constante c es totalmente circulante. Un ejemplo. Producimos bloques de cemento. 10 mil al año, cada bloque lleva en su interior la materia prima y materiales del capital constante no fijo dentro de él, la que, cuando el bloque se va, se va con él. Queda el capital constante fijo que se amortiza en 10 años, o sea llevaría un 10% de ese capital como amortización anual. Pero… ¿qué pasa si en vez de tomar un período de un año tomo uno de diez? Convierto el Capital Fijo en Circulante. En ese caso tomo 100 mil bloque (10 mil por 10) y 10 años de capital variable. Ello simplifica mucho el desarrollo de los cálculos y evita confusiones sin afectar para nada la esencia del fenómeno.

Decíamos que el único objetivo del capitalista es el de obtener plusvalía (llamémosla p), de allí que D’  no sea otra cosa que D + p y sabemos que D es c + v. ¿Qué pasa si reemplazamos los términos?

c + v > M > c + v + p

Si “c” mantiene constante su valor en ambas partes de la ecuación: ¿de dónde surge la plusvalía?  De “v”, pues no es que v no mantenga también su valor constante, sino que v fue la que generó el nuevo valor y sólo le reconocen, por generarlo, una parte: el salario, apropiándose de la otra el capitalista: la plusvalía. Podemos ver esta fórmula de otra manera: “c” + nuevo valor producido por la FT = “c” + “v” (salario pagado) + “p” (salario no reconocido), entonces, podemos afirmar que:

FT = “v” + “p” (salario + plusvalía)

Oscar Natalichio
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS)
20/11/2013


domingo, 17 de noviembre de 2013

NOSOTROS O ELLOS Nº 41

¿INFLACIÓN O CARESTÍA?

Antes de abordar el tema intercalaremos este comentario: En el NOSOTROS O ELLOS nº 31 –reparen en la fecha- del 28 de octubre de 2013, mencionábamos, al final de escrito, la existencia de una información proveniente de una encuesta a “boca de urna” que los medios de la oposición omitieron de informar, lo que es lógico pues se trataba de una información verídica y ellos mienten; pero extrañamente, los medios que acompañan al gobierno tampoco la divulgaron, lo que es espantoso. La información –reparen en lo siguiente- fue difundida por la AGENCIA DE NOTICIAS DE VIETNAM, de su corresponsalía en Buenos Aires.

Es, gracias a esa agencia asiática, que nos enteramos de una información importante ocurrida en nuestro país, que consistía, según la fuente, en que la imagen de nuestra presidente se mantenía en un 52.5%. Hoy, varios días después, nos enteramos, esta vez por un medio local (Página 12 del 17/11) que el apoyo a Cristina Fernández de Kirchner se mantiene en un 53%. Celebramos, entonces, varios acontecimientos a saber: 1. El retorno de Cristina a la acción política; 2. El día de la militancia; y 3. Qué bueno que en esta ocasión, hoy, nos enteremos por fuentes nacionales, lo que nos enteramos hace veinte día atrás gracias  a la labor de los periodistas vietnamitas, en quienes confiamos.

Ahora sí, vamos a iniciar este escrito, tratando de explicar cómo y de qué manera se distribuye en la sociedad en la que vivimos la riqueza que los trabajadores producen ya que, si no se entiende este importante fenómeno, menos se va a entender o saber diferenciar entre lo que es inflación y lo que es carestía.

Habíamos señalado, en entregas de NOSOTROS O ELLOS anteriores, que toda la riqueza que el trabajo del trabajador genera se distribuye en sólo dos conceptos: salario, que sería una parte de esa riqueza y plusvalía (ganancias), que sería la otra parte que cubre así el 100% de lo generado. Esa riqueza generada, medida anualmente, es el Producto Interno Bruto de un país. Es el valor que el gasto de Fuerza de Trabajo del trabajador incorpora sobre los valores anteriores que no se han producido en el mismo período. Si se hubiesen producido el mismo año, esos nuevos valores integran la formación de la riqueza de ese año.

No es tan complejo determinar cuánto de esa riqueza percibe el trabajador y cuánto se lleva el empresario, no por su trabajo, sino como ganancias. Si observamos, por ejemplo, que la masa salarial de un país, dato que existe y se puede comprobar con aproximación, es de 150 mil millones de dólares y el PIB que se informa, tanto en el ámbito local como en el internacional, es de 450 mil millones de dólares ya, con esos dos datos, podemos calcular la plusvalía. ¿Cómo? Con una sola cuenta: PIB – Masa Salarial. Los errores que pueden integrar esta simplificación existen, pero sus magnitudes son muy pequeñas para que ejerzan incidencias importantes.

En ese ejemplo: PIB = 450 mil millones y Masa Salarial (desde el gerente general hasta el cadete, lo blanco y lo negro, etc.) de 150 mil millones, nos indican que la plusvalía es de 300 mil millones (450 – 150). Indica, además, el grado de explotación al que es sometido el trabajador. En el ejemplo es del 200%. Podemos, además, saber si el empresario paga de acuerdo a Ley el impuesto a las ganancias, ya que debe tributar el 35% de las mismas., es decir 105 mil millones. En ese caso basta con ver cuánto recaudó la AFIP de dicho impuesto en igual período y vamos a observar con claridad la enorme evasión existente en este rubro. Pero no nos tenemos que desviar del tema ya que sobre los impuestos, ingresos que percibe el Estado, vamos a escribir más adelante y, seguramente, muchos de ustedes se sorprenderán, como trabajadores, al enterarse que de sus salarios provienen la mayor parte de los ingresos fiscales.

Si la masa de trabajadores y sus familias (40 millones de personas) perciben 150 mil millones y los empresarios y sus familias (150 mil personas) perciben 300 mil millones, ¿Qué es lo que debería suceder si queremos aumentar la masa salarial en, por ejemplo, 50 mil millones? Sucedería que, la plusvalía (ganancia del empresario), disminuiría en igual cantidad.

No hay otra posibilidad “ética”, pues la riqueza producida se “reparte” entre dos y, si uno se lleva una porción más es porque el otro deja de percibirla. Repito, no hay otra. Es así y punto. Pero… -intentarán decirnos- ¿la inflación, de dónde proviene? Y repetimos: eso es así y punto.

Pero se trata de explicar claramente el fenómeno, por eso damos punto final a esa temeraria afirmación y pasamos, a continuación, a explicar que ese punto final (tan temerario) es vulnerable a las falsificaciones.

Para que exista una real re-distribución de la riqueza, para que esos 50 mil millones del ejemplo sean reales, deben provenir de las ganancias empresarias, es decir, de la plusvalía, es decir, de la parte del trabajo del trabajador por la cual no recibe ni un solo peso y por ello pasa al bolsillo del empresario como “ganancias”.

Si esa transferencia ocurre como tal, los trabajadores, al recibirla, incrementarían no sólo su salario nominal (un 33% de pesos) sino su salario real, también en un 33% más en bienes, lo que mejorarían su calidad de vida.

Pero las corporaciones aumentan los precios y esta ecuación pierde valor. ¿Por qué aumentan? Pues el empresario no se resigna a reducir su ya abultada “ganancia” y por ello traslada a los precios el incremento de los salarios. Lo considera en su mente y en la de sus contadores y casas de estudios incluidas universidades “prestigiosas”, un incremento de costo que debe reflejarse en los precios y no una redistribución y disminución de la parte que le absorbe a los trabajadores, de la ganancia.

De esa manera, toda re-distribución se convierte en una fabulación, en un engaño, en una mentira más, mentira que queda al descubierto cuando vamos al mercado a comprar lo que nosotros mismos producimos. Producimos, pero sobre los que el precio se lo coloca el “vendedor”. Y, para confundir y no asumir la responsabilidad, el empresario, y sus secuaces, y los economistas que no han podido superar las categorías que le impone el sistema capitalista, le llaman a ese fenómeno de incremento de precios. INFLACIÓN. Y de allí deducen que la culpa la tenemos todos: el Estado porque gasta en cobertura social, el trabajador porque demanda aumento desmedido y el consumidor porque consume (más demanda), etc.

Ese fenómeno no sólo no es inflación sino que está lejos de serlo: Ese fenómeno no es responsabilidad de “todos”, sino de muy pocos. Y esos muy pocos son las corporaciones, los Formadores de Precios, los monopolios. ¿Cómo se llama ese fenómeno si no es inflación?: CARESTÍA. Es el resultado de la voracidad del empresario, de su especulación y de su natural egoísmo.   Entonces: ¿qué hacer?

No hay fórmulas mágicas: para que sea una real transferencia de ganancias a salarios es necesario que los precios no se modifiquen ante esa transferencia y, para ello, es necesario fijar “precios máximos”. No sólo fijarlos, sino controlar que se cumplan y sancionar (con multas y decomisos) a quienes no cumplan con la Ley. ¿Es posible? Lo es. ¿Habrá desabastecimiento? Sí, pero sólo inicialmente (el capitalista que no produce no percibe plusvalía). Además, hay una Ley contra esa modalidad de especulación. ¿Se puede aplicar? No afirmamos que sea fácil, sino que el Estado más sociedad civil movilizada, pueden lograrlo. ¿Y qué diablos es INFLACIÓN?

Inflación es una enfermedad terminal del capitalismo, utilizada por los propios capitalistas para producir una redistribución de la renta nacional a su beneficio, mediante la emisión en exceso de papel moneda en relación con los bienes existentes, pues, si bien el fenómeno es contrario a la transferencia de ganancias a salarios, el efecto en los precios es similar al que produce la carestía ya que, para sacarle más dinero al trabajador, además de la plusvalía (explotación) y la carestía (especulación), posee el arma de la inflación (emisión sin respaldo). Vamos a dar un ejemplo de los nuestros, no tan académicos pero muy reales. Vamos a utilizar la abstracción para que no quede dudas sobre la verdadera naturaleza del fenómeno.

Vivimos en un país donde hay sólo 100 habitantes, como riqueza en bienes 100 inodoros y como dinero emitido 100 pesos. ¿Cuánto debe valer cada inodoro? UN PESO. Hay variantes: Caso 1: emitimos 100 pesos más sin producir nuevos inodoros. ¿Cuánto valdrá cada inodoro? DOS PESOS. Caso 2: No emitimos nada, quedan los 100 originales, pero nos peleamos entre nosotros y en esa guerra se destruyen 50 inodoros. ¿Cuánto valen los inodoros que quedan? DOS PESOS. Caso 3: se producen 100 nuevos inodoros y no se emite, ahora hay 200. ¿Cuánto valen? 50 CENTAVOS CADA UNO. Caso 4: se producen 100 inodoros y se emiten 100 nuevos pesos. ¿Cuánto vale cada inodoro? UN PESO

Ese es el fenómeno, después la vida y las corporaciones se encargan de complicarlo. Si hay CARESTÍA, es decir, si los especuladores formadores de precios elevan el valor de los bienes, es muy posible que el Estado deba emitir para que no exista “iliquidez”. Cuando hablemos de Dinero como categoría vamos a ver que la emisión de papel moneda no es la única manera de colocar o sacar dinero de la circulación, pero el fenómeno descrito es válido tanto en su extrema simplificación como para la compleja realidad.

En el Tomo II del libro “Tratado de Economía Política y Social Científica”, editado por Madres de Plaza de Mayo en 2007,  señalaba 20 razones y consecuencias de por qué el Estado Capitalista se ve obligado a emitir dinero son respaldo. Aquí señalaremos tres, las más importantes.

  1. Por el déficit del presupuesto nacional. El Estado no puede cubrir sus gastos y recurre al empréstito condicionante y a la emisión inflacionaria.
  2. Por recurrir a empréstitos que condicionan la economía y generan altos interese y comisiones a bancos y organismos financieros
  3. Por las guerras, sean locales, regionales o globales, que obligan a los países a mantener fuerzas numerosas y armadas y a la reconstrucción de los destrozos.

¿Ocurre algo de eso en nuestro país? NO.

EN LA DÉCADA GANADA HUBO SUPERÁVIT.
EN LA DÉCADA GANADA EL ESTADO SE FUE DESENDEUDANDO
Y NO ESTAMOS EN GUERRA NI EN PREPARATIVOS

Entonces:

Lo que ocurre: ¿ES INFLACIÓN O ES CARESTÍA?
Los culpables: ¿SOMOS NOSOTROS O SON ELLOS?

Oscar Natalichio
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS)
En el día de la militancia: 17/11/13

viernes, 15 de noviembre de 2013

NOSOTROS O ELLOS Nº 40

CAPITAL, CAPITALISTA Y CAPITALISMO (2)

En el número 39 escribíamos que al capital que inicia un proceso o ciclo industrial se lo denomina Capital Monetario. Es decir, dinero (D) que va a ser utilizado para producir un nuevo bien, que incorpora un nuevo valor sobre el capital monetario inicial: la plusvalía, parte de la cual se reincorpora a la D inicial del siguiente ciclo. Ya en esta breve definición observamos que el capital se auto-genera a través de la plusvalía, se reproduce (crece) mediante la plusvalía. En ese segundo ciclo, la D inicial será, aproximadamente, la D´ del final del primer ciclo. Esto lo vamos a ver detalladamente en un cuadro que más adelante desarrollaremos al efecto.

Por ahora reiteramos que el capital monetario consiste en una suma de dinero que deja el atesoramiento para convertirse en un capital que va a ser utilizado en un ciclo productivo. Podemos decir que con él se inicia el ciclo productivo y su empleo consiste en convertir ese capital monetario en un capital productivo que contiene dentro de sí varias formas de capital: constante, variable, fijo y circulante.

En términos comunes decimos que el capital monetario es utilizado para adquirir todos los elementos que son necesarios para arrancar con un ciclo productivo o emprendimiento. Ellos son:

1. Las materias primas y materiales necesarios para producir el bien (en el ejemplo de las empanadas son: harina, jamón, queso, aceite, sal, huevos, gas, luz, agua, etc.);

2. Las instalaciones y instrumentos que vamos a utilizar (cocinas, sartenes, enseres varios, instalaciones, heladeras, etc.) y

3. Fuerza de Trabajo (contratar trabajadores especializados es ese rubro, también los compradores de los materiales y vendedores del producto final). Y, de acuerdo a la complejidad de las tareas puede ser necesario contar con:

4. Conocimientos científicos y técnicos concentrados en experiencia, en un manual de instrucciones o en capacitadores, asesores externos, o pagar “regalías”.

Cuando cumplimos esta etapa ya no tenemos más capital monetario siendo reemplazado por capital constante (puntos 1, 2 y 4) y capital variable (Punto 3).

Esta clasificación tiene una importancia mayúscula, pues es la que demuestra claramente en qué esfera o parte de la producción se produce el nuevo valor y quién lo produce. Además, la designación de los nombres al capital nos identifica esa importancia como a continuación veremos.

Capital Constante: parte del capital que existe en la forma de materias primas y materiales; de instalaciones y maquinarias, etc. (puntos 1, 2 y 4)  y que en el proceso de producción NO ALTERA su valor, manteniéndose, éste, constante.

Damos un ejemplo: para fabricar bloques de cemento, por cada uno gastamos 25 pesos de capital constante; allí está el costo del cemento, de la arena, de agua, la amortización de las herramientas y de los moldes, el alquiler proporcional del galpón que alquilamos, etc.) ¿Qué valor se incorpora al bloque como producto final? Los pesos 25, es decir, estrictamente lo que gastamos de capital monetario para convertirlo en capital constante. Su valor en el nuevo producto no ha variado, se ha mantenido constante. ¿Es lógico? Desde ya que sí, pues esos elementos son los que han adquirido valor en un proceso anterior y ahora lo portan como tal, sin modificarlo.

El que va a adquirir un nuevo valor que se suma al viejo valor, es el bloque. ¿De dónde surge ese nuevo valor? Ya sabemos que del capital constante no surge. Y razonemos, que para eso está la cabeza: si el capital monetario se convierte en capital constante y capital variable; y el capital constante no participa en la creación de un nuevo valor, es obvio que el que lo genera es el capital variable. ¿Será así?

Capital variable: Es la parte del capital que invierte el empresario en la compra de la Fuerza de Trabajo, cuya puesta en acción en el proceso productivo genera el nuevo bien y con él el nuevo valor. Pero de ese nuevo valor el trabajador recibe apenas una porción, y lo recibe como salario; la otra, la porción que no recibe (podríamos decir: el salario que no recibe), se convierte en plusvalía para el capitalista que se refleja en ganancias que son utilizadas para vivir mejor y para incrementar el capital entre otros destinos que veremos en detalle más adelante.

El capital variable genera el nuevo valor pues la fuerza de trabajo es la única capaz de poner en funcionamiento los instrumentos de trabajo y las materias primas y materiales. Si no actuaran éstas fuerzas no habría, de manera alguna, un nuevo bien y los bienes anteriores, al mantenerse como son, ni siquiera conservarían su valor original: el cemento se endurecería, la arena sería barrida por los vientos y las herramientas se oxidarían e inutilizarían. No tenemos duda de que el que varía el valor es el capital variable.

El hecho que el trabajador, vía salario, no reciba todo el valor que con el uso de su fuerza de trabajo genera, da origen a la plusvalía y es la marca distintiva de la explotación del hombre por el hombre (del trabajador por el empresario) en la formación económico social capitalista, la que hoy transita por su fase superior, la del predomino del monopolio y de la especulación financiera, temas ambos que desarrollaremos más adelante.

Dicho de otra manera, el nuevo valor obtenido por el trabajador se compone de capital variable más plusvalía. En esta fórmula, capital variable + plusvalía, estamos señalando que la plusvalía es capital variable no reconocido como tal por el capitalista. En este caso todos los caminos conducen a Roma, pues capital variable es salario y su costo y plusvalía es salario no reconocido y, por ende, no pagado al trabajador.

Esta última afirmación nos lleva a determinar que plusvalía no es igual a plustrabajo, pues la plusvalía suele, en la mayoría de los casos, a integrar todo el plustrabajo más el trabajo necesario para que el trabajador viva modestamente. ¿Qué sucede entonces? Que hay una superexplotación que obliga al trabajador a vender mucha más fuerza de trabajo que la que produce el producto necesario, ya que lo produce pero no lo obtiene. Entonces, ese trabajador no puede mantener con dignidad a su familia y debe recurrir a horas extras o a que otro miembro de la familia trabaje aunque sea niño y deba abandonar los estudios y su juventud.

El capital constante posee dos tipos de capitales en su composición: capital fijo y capital circulante y tampoco es, como las anteriores, una clasificación antojadiza ni para complicarle la vida a nadie. Se trata del reflejo de una realidad definida con nombres adecuados, el capital circulante circula y el capital fijo se queda. Pero ese no es todo como veremos:

Capital circulante: Parte del capital productivo que se traslada al nuevo bien y se va con él al mercado, donde se adquiere y se consume o usa. Es obvio que dentro de ese capital circulante se van las materias primas y materiales del capital constante y la fuerza de trabajo del capital variable. Es obvio, ya que el consumo de esos bienes implica volver a producir nuevos y las materias primas y materiales y la fuerza de trabajo deben nuevamente aparecer, ya que las materializadas dentro del  bien terminado, circularon, se fueron con éste.

Pero hay un capital, también constante, que no se materializa en el bien, que queda en la empresa y que se utiliza para otro y otro y otro ciclo productivo. Es un capital que queda fijo y que está compuesto por las instalaciones, las herramientas y las maquinarias.

En realidad, ese capital fijo no lo es tanto, ya que las herramientas y maquinarias se gastan, por eso parte de ese capital fijo se convierte en circulante vía amortizaciones. Es decir, si se estima que dure 10 años, el 10% del valor de esa instalación o maquinaria se convierte en capital circulante un 10%  por año. ¿Qué decimos con ello? Que todo el capital fijo, tarde o temprano, se convierte en capital circulante.

¿Tarde o temprano?  Parece una afirmación poco científica, sin embargo no lo es, ya que ocurrir que sea temprana la baja de las maquinarias, antes de los 10 años, y no porque no sirvan.

Hay dos tipos de amortizaciones: la razonable, la que estima la vida útil de una maquinaria, por ejemplo 10 años, luego de lo cual hay que colocar una nueva pues la anterior ya no resiste por más mantenimiento que se le aplique, falla más a menudo, hay que parar la producción, etc. y está lo que Marx denominaba amortización moral. Ese tipo de amortización pasó a ser la más frecuente en cuanto se aplica a la producción la revolución científica técnica. Un empresario instala (es un ejemplo), en el 2009 unas maquinarias de primera generación para producir caños y accesorios de PVC. Dos años después se desarrolla una máquina superior, que produce el doble de bienes con un 40% menos de personal. El empresario se encuentra en una disyuntiva, o adquiere esa máquina o cierra por no poder competir. Entonces decide dar de baja a una máquina perfectamente útil para reemplazarla por otra más útil. Allí no hay desgaste por paso del tiempo y del uso. Hay una baja forzada por los acelerados cambios en los instrumentos de producción, cambios inevitables que derivan de la competencia entre capitalistas.

Y ustedes podrán apreciar, y no es ser “determinista” que otra no le queda al capitalista que desee seguir siéndolo. Deben seguir explotando y seguir compitiendo con sus pares, a los que, si pueden destruir lo harían con el mayor placer. Puede haber un capitalista bueno (buena persona) pero lo que no puede haber es un capitalismo bueno, porque la base en que se sustenta ese sistema es la competencia brutal por el predominio sobre la obtención de la plusvalía, sin reparar para ello, en utilizar los medios más repugnantes que incluyen no sólo la explotación y el saqueo, sino las guerras y el genocidio.

Con el análisis del capital continuaremos el número 42 de NOSOTROS O ELLOS, pues en el próximo número, el 41, abordaremos temas de la coyuntura, entre ellos, la denominada “inflación” y la no casual “invasión” de la Catedral por parte de los fascistas locales.


Oscar Natalichio
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS)
15/11/2013
oscarnatalich@fibertel.com.ar



martes, 12 de noviembre de 2013

NOSOTROS O ELLOS Nº 39

CAPITAL, CAPITALISTA Y CAPITALISMO (1)

Hemos desarrollado, en números anteriores de NOSOTROS O ELLOS, la categoría “trabajo” y hemos determinado (demostrado) que el trabajo es una relación entre las personas y la naturaleza, que esa relación se pone en marcha mediante el trabajador, que en esa marcha el trabajador utiliza su Fuerza de Trabajo, el trabajo vivo, para con ella y con las cosas extraídas originalmente de la naturaleza, más, con los instrumentos que utiliza, crear un nuevo bien, una nueva riqueza que, en definitiva, es la que mantiene la vida sobre el planeta. Toda la riqueza existente es producida por la Fuerza de Trabajo del Trabajador. Esa FT, ese “trabajo vivo” es el que se materializa en el nuevo bien. Parte de esa riqueza la consumimos para poder continuar existiendo y otra parte la utilizamos. Pero hay excedentes, y esos pueden acumularse como reserva social o como atesoramiento privado.

Considerando que el trabajador es el responsable único de la producción de toda la riqueza existente (trabaje con sus manos, con el aporte de herramientas que mejoran la calidad y eficiencia de su trabajo o controlando el buen funcionamiento de sistemas de producción altamente sofisticados), podemos afirmar que ya contamos con un elemento surgido del análisis que nos va a ser muy útil para aclarar de dónde proviene el capital. Para ello comenzaremos con la definición que recibe esa categoría en el diccionario de nuestra lengua, sin la menor intensión de quedarlos con lo que allí éste define:

Para el diccionario, la primera acepción de capital es perteneciente, o relativo a la cabeza, la segunda se refiere a la doctrina cristiana (los siete pecados “capitales”), la tercera sobre una población principal. “La Capital”; la cuarta sobre algo muy grande: “virtud capital”, la nueve sobre alguna actividad principal en una región: Mendoza, “capital” del vino, la diez a la “Letra Mayúscula” y la once a una saliente en el trazado de una fortaleza. No vamos a usar nada de esto. Vemos que la acepción cinco se refiere a: “hacienda, caudal, patrimonio”; la seis a: “valor de lo que, de manera periódica o accidental, rinde u ocasiona rentas, intereses o frutos”; la siete a: “cantidad de dinero que se presta, se impone o se deja a censo sobre una o varias fincas, sobre todo cuando es de alguna importancia”; la ocho a: “factor de producción constituido por inmuebles, maquinarias e instalaciones de cualquier género que, en colaboración con otros factores, principalmente el trabajo, se destina a la producción de bienes”.

Vamos a afirmar categóricamente que ninguna de esas acepciones del diccionario de la Real Academia Española se acerca a una real definición de lo que es el capital. No obstante, siempre existe algo que rescatar y a ese algo lo hemos señalado en negrita, pero sabiendo que son especies de “chispazos” obligados por la realidad, que la misma acepción luego diluye al mezclarlos con otros conceptos y palabras comunes. La acepción ocho es la que más se aproxima, pero no a la definición de capital sino a una de sus clasificaciones (capital fijo y también como parte del capital constante), que, además, incluye la falacia de agregar “en colaboración” con otros factores, “principalmente el trabajo”.

Siempre señalamos que el diccionario no es neutro y al tomar la definición de una palabra de éste debemos señalar, a la vez, si hay intereses económicos, políticos y sociales detrás. Este caso, de cómo el diccionario define la palabra capital, es demostrativo de lo que estamos afirmando: la no neutralidad en las definiciones, es real.

Pero una cosa es decirlo y otra demostrarlo. ¿Estamos de acuerdo de que toda la riqueza que se produce es generada por el trabajador? ¿Tenemos aún dudas de ello? Creemos que no, si la hay al final está el correo donde libremente pueden expresarse sabiendo, además, que nunca damos por cerrada definitivamente una definición (ni un fenómeno) y estamos dispuestos a cambiar si se demuestra que no estamos en lo cierto y a defender lo afirmado si no se lo demuestra. Ahora avancemos: toda la riqueza es producida por el trabajo del trabajador. Toda, sin excepción. El capital se forma con la acumulación de esa riqueza creada por la fuerza de trabajo y se forma pues esa riqueza no queda para el que la genera, sino la toma alguien, que puede ser un Estado o un “capitalista”. Formado de esa manera el capital adquiere gran valor, y nada nos impide entonces definirlo de esta manera: acepción una: trabajo acumulado que se le ha expropiado al productor de los bienes materiales y espirituales (productor es el que produce, es el trabajador); acepción dos: valor que, como resultado de la explotación de los obreros asalariados, produce plusvalía; acepción tres: valor (plusvalía) que se que se acrecienta en la reproducción; acepción cuatro: determinada relación social de producción, correspondiente a una determinada relación histórica de la sociedad, que toma cuerpo en una cosa material y le infunde un carácter social específico; acepción cinco: dinero cuando éste es aplicado a la compra de medios de producción y fuerza de trabajo (capital monetario).

Hemos determinado catorce clasificaciones fundamentales de “capital” que desarrollaremos de aquí en adelante y ellas son:

  1. En función de la plusvalía: capital monetario, capital productivo, capital industrial, capital mercantil y capital comercial.
  2. En función del valor: capital constante y capital variable.
  3. En función de su movilidad: capital fijo y capital circulante.
  4. En función del atesoramiento y de la especulación: capital usurario, capital de préstamo, capital bancario, capital financiero y capital ficticio.

Esas catorce clasificaciones concentradas en cuatro funciones (en función de qué…) nos van a permitir ir observando, paso a paso, el comportamiento del capital en sus distintas modalidades a las que luego agregaremos otras categorías vinculadas, también importantes, como son: centralización del capital, concentración del capital, ciclos del capital, rotación del capital y circulación del capital.

Vamos a utilizar la abstracción de una manera desmedida, que es la forma que más nos gusta. Vamos a suponer que ustedes, unos cien de ustedes, estén cursando esta materia en un gran salón donde Juan y yo dictamos este curso. Y tenemos que explicar cómo se forma el capital originario: entonces reducimos la iluminación a una semi-penumbra, Juan cierra aparatosamente los accesos con llave y regresa al frente de la clase. Yo les pido, de muy buena manera, que ustedes, los cien, coloquen todas sus pertenencias, sean en dinero o en especies, sobre nuestro, mientras, Juan, para sacarlos de la sorpresa de que estoy solicitando, extrae de su portafolio una ametralladora y la va armando rápidamente, efectuando unos disparos a la pared para comprobar que funciona. Una vez que los oyentes se dieron cuenta que no se trataba de una broma (uno recibió un balazo en una pierna), comenzaron involuntariamente a dejar todas sus pertenencias. Entonces, Juan se dirige a una de las puertas cerrada y la abre eligiendo e indicando a, al menos 70 de los concurrentes, que se retiren, los que hacen con premura. A los otros se les pide calma, entonces yo anuncio que con este capital original que de esa manera logramos, con Juan iniciaremos una empresa y necesitamos veinte operarios y que, “quienes se ofrecen” primero, obtendrán el puesto.

Parece un cuento ¿no? Sin embargo, la acumulación originaria del capital fue realizado de similar manera, salvo que, en vez de un curso de 100 personas, se trató de países y continentes que albergaban a millones de personas y que, saqueos y genocidios mediante, posibilitaron el desarrollo del capitalismo. La acumulación originaria del capital es:

Un proceso histórico de transformación violenta de los productores directos (campesinos y artesanos fundamentalmente) en obreros asalariados y de las riquezas saqueadas a pueblos y naciones, entre ellas las mercancías en stock, los medios de producción (en especial la tierra), las materias primas y los tesoros, etc., para ser convertidos en capital monetario al servicio de esa nueva formación económica social que surgía y que se denomina capitalismo.

Una vez finalizado el período inicial de saqueo, el capital pasa a incrementarse, como fuente principal, por medio de la plusvalía.

¿Qué es, entonces, esa categoría tan vital para el capitalismo, ese titulado “capital monetario”?

Es común escuchar a personas decir “estoy ahorrando para tener un capital de reserva para enfrentar alguna emergencia”. La acumulación de dinero de por sí es atesoramiento, no es capital aunque por costumbre así lo llamemos. Podemos convertir en capital ese atesoramiento si decidimos invertir el dinero en un proyecto productivo, es decir, utilizar el dinero para comprar la materia prima, las maquinarias y la fuerza de trabajo. Sólo en ese caso el dinero se convierte en capital. ¿Qué tipo de capital? Monetario, pues es dinero que habíamos atesorado y pronto va a dejar de ser dinero, ya que lo vamos a gastar. ¿Con que objetivo? Con el de obtener un incremento de ese dinero a través de la plusvalía (a través de obtener ganancia en la actividad productiva iniciada).

Carlos Marx señalaba cuál era la fórmula más simple del capitalismo: D > M > D´, fórmula que, pese a su simpleza, contiene en su despliegue todo lo que representa y es este sistema en el cual gran parte de la humanidad todavía lo sufre.

Adelantaremos, pues luego desarrollaremos esta ecuación con detalles que nos permitirán conocer muchos fenómenos, entre ellos el inevitable predominio del capital financiero en el mundo bajo el sistema capitalista, que la D inicial es el capital monetario, que > M > es el proceso donde se genera el nuevo valor, el proceso industrial y que D´ no es nada más que la D inicial incrementada por la plusvalía, es decir es D + p (capital monetario inicial más la plusvalía obtenida en ese ciclo).

De esta manera definimos al capital monetario como la suma de dinero transformada en capital, es decir, en valor,  y destinada a la obtención de plusvalía. También habíamos anticipado que el capital monetario inicial (la D inicial) dura poco, ya que debe gastarse en comprar la materia prima y las herramientas y maquinarias necesarias para elaborar un nuevo bien y deben, además, contratar trabajadores (comprar su fuerza de trabajo) para que esas materias primas y esas maquinarias se pongan en funcionamiento. El capital monetario pasa, de esa manera, a transformarse en capital productivo.

Y si bien la D inicial, o sea, el capital monetario inicial, se convierte rápidamente en capital productivo, lo hace pues el final de un ciclo productivo se lo resucita con mayor valor (D´ o D + p). Y de paso diremos que el final de ese ciclo requiere no sólo de la producción de un nuevo bien, sino de su comercialización (venta) y cobranza del mismo, ya que la plusvalía se produce con la producción del bien, pero se realiza en el mercado, en el consumo y en el uso. Sólo de esa manera la D inicial se convierte en D´. Es decir, el capital monetario aparece, en el nuevo ciclo, incrementado.

Tenemos para rato, son catorce las clasificaciones y hemos incursionado en la primera. En nuestro caso, la paciencia es una virtud, pero no tan grande como la curiosidad por aproximarnos a la verdad.

Oscar Natalichio
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS)
12/11/2013



domingo, 10 de noviembre de 2013

NOSOTROS O ELLOS Nº 38

TRABAJO, FUERZA DE TRABAJO Y SALARIO (4)

Seguimos con la clasificación de la categoría “trabajo” que iniciáramos en la entrega Nº 34 y continuáramos en la 36 y 37 donde desarrollamos: 1. el trabajo en función del momento en que se realiza; 2. el trabajo en función del valor; 3. el trabajo en función del conocimiento necesario para ejecutar la tarea;  4. el trabajo en función de la cantidad de producto necesario; 5. el trabajo en función de la distribución de la riqueza. Ahora finalizaremos con las tres restantes clasificaciones:

6. El trabajo en función de la propiedad. Se lo subdivide en: trabajo privado y trabajo social. Habíamos señalado que la fuerza de trabajo es, en el capitalismo, una mercancía y que ella se vende en el mercado laboral a un capitalista o propietario de los medios de producción que la requiere para poner en movimiento esos medios de producción y con ellos, más esa fuerza de trabajo, crear un nuevo bien que pueda vender, cobrar y obtener así el incremento del capital inicial (la plusvalía). Decíamos que esa mercancía, fuerza de trabajo que posee el trabajador, su capacidad y sus conocimientos, son propias del trabajador y éste la lleva consigo, vaya a donde vaya, incluso a la tumba donde desaparece con él. Por lo tanto es “privado” aunque carezca del derecho de fijarle precio a esa mercancía que vende en el mercado laboral. Pero ese trabajo es mayormente privado cuando se trata de productores de mercancías aislados, independientes, como en el caso del que producía empanadas, ya que no sólo es dueño de su mercancía, fuerza de trabajo, sino también de los medios de producción: materia prima (harina, etc.) y maquinarias (cocina, etc.) Es allí donde más claramente se manifiesta el trabajo privado, pues hace de toda la producción un asunto privado. Pero todo es relativo, pues el que va ha aceptar y adquirir su producción es el mercado social, lo que significa que, aún siendo totalmente privado, lo producido de esa manera debe resolverse en la sociedad. Vemos en este ejemplo que el trabajo privado, en su generalización, es también social, más veladamente social en el caso del que produce individualmente, siendo a la vez propietario de los medios de producción. Pero ya no es veladamente social si el trabajador es parte de una línea de producción, consecuencia de la división social del trabajo, pues en ella se encuentra el origen del carácter social de su fuerza de trabajo: lo que se produce en la línea no es en sí una mercancía y no posee valor de uso si no se ensambla con los que otros producen en esa misma línea o en otra. Además, esos trabajadores de esa línea, que en su conjunto hacen el nuevo bien (la nueva riqueza) también van a necesitar que ese nuevo bien sea reconocido como tal por la sociedad, que le sea útil a ésta o a una parte de ésta. ¿Cuál es la importancia de esta clasificación? Es la contradicción que existe entre el trabajo privado y el social. En esa contradicción se manifiesta que el trabajo privado se hace cada vez más social, pero pese a ese carácter social de la producción, la riqueza creada, por ese carácter social, se hace más privada al apropiarse de ella los capitalistas, al apropiarse de los resultados del trabajo privado del trabajador, al apropiarse de su fuerza de trabajo ¿Cómo? Pagándole menos, cada vez mucho menos, de la riqueza que con sus gastos de energía física e intelectual produce. No se trata de una cuestión menor.

7. El trabajo en función del lugar que ocupa en la producción.  Aquí vamos a señalar que lo hemos clasificado en dos áreas: en el área de la producción propiamente dicha lo denominamos trabajo productivo. El trabajo productivo es donde se integra tanto el trabajo necesario como el plustrabajo y es, por tanto, fuente de donde surgen el producto necesario y el plusproducto. Pero hay un trabajo que no surge del área de la producción, que no produce el plusproducto, pero necesita de él para poder desarrollarse, para poder existir socialmente. Lo podríamos definir, inicialmente como trabajo que no surge del área productiva, que requiere del plustrabajo. Pero su misión no es de efecto neutro en la producción ya que, mientras más eficiente sea este trabajo “no productivo” más eficiente serán los resultados en lograr obtener un plusproducto mayor. Nos estamos refiriendo al trabajo que no produce bienes materiales pero cuyas actividades están encaminadas a la solución de otras necesidades de la sociedad como son la salud, la enseñanza, la cultura, la administración de lo social, etc. ¿Porqué es necesaria esa división?  Porque desde el trabajo productivo, de los excedentes que éste produce, se logra el sostenimiento de las personas que se dedican a esas funciones. Esas demandas sociales, en especial en los sistemas socialistas, no son resueltas milagrosamente, sino con los excedentes del trabajo (plustrabajo) que el Estado toma para llevar adelante esas mejoras sociales y espirituales. De allí se deriva que, cuando más eficiencia se logre en el trabajo productivo, tanta más eficiencia se logrará en el área no productiva. Si, además, observamos que el sector “servicios” crece cada vez más, las coberturas mencionadas deben necesariamente contar con más y más recursos. Esos recursos crecientes que surgen de la “productividad” van, en la sociedad capitalista, no a la mejora de la calidad de vida de la sociedad, sino como plusvalía que enriquece más a los ya ricos.

8. El trabajo en función de su ubicación en la historia. Habíamos mencionado que el trabajo vivo, una vez concluido, se materializaba dentro del bien terminado. Decíamos, que si nos sentamos en una silla de madera, no nos sentamos únicamente sobre la madera, sino sobre el trabajo vivo materializada en ella que le dio forma de silla. De otra manera tendríamos que sentarnos sobre un tronco no espinoso ni muy irregular. Es decir, hay un trabajo materializado en el producto que clasificamos como trabajo pasado, en oposición al vivo. Pero no todo trabajo vivo se materializa en un bien. En este caso el trabajo que realizan los investigadores, los científicos, los que elaboran tesis y teorías que quedan registradas en libros o manuscritos para que sean utilizados en algún momento, sea para desarrollar un nuevo producto de consumo o, más que nada, un nuevo instrumente (herramienta, maquinaria, sistema, etc.) destinado a producir con mejor calidad y más eficientemente, lo que ayuda a hacer el trabajo más placentero y a generar más plusproducto. Siempre debemos considerar que lo de “más placentero” y de mayor “plusproducto” es una realidad mutilada por la apropiación (saqueo, robo) que el sistema capitalista hace del esfuerzo social. El trabajo no materializado y acumulado como conocimiento, es el resultado de la experiencia histórica creciente, del trabajo que surge cuando el primer hombre-mono vislumbró que una piedra afilada podía ayudar a cortar su presa, o cuando cientos de años después descubrió que con un mango podía inventar el hacha, cortar leña o defenderse. Y así continuó hasta nuestros días con los enormes avances científico técnicos y del conocimiento en general. Avances que en algún momento se materializan, sin desaparecer, en la construcción de nuevas herramientas o de nuevas materias primas. ¿Cuál es la importancia de esta clasificación? Saber que hay un conocimiento que surge de la historia y del trabajo, que es propiedad de la humanidad y que es usurpado por las corporaciones como si fuesen ellas las dueñas de la historia.

El trabajo, ese proceso que se realiza entre las personas y la naturaleza, en el cual las personas modifican los objetos de la naturaleza de modo tal que éstos puedan satisfacer sus necesidades, ha sido determinante en separar al hombre del reino animal y determinante para que éste llegase a pensar. Federico Engels, en uno de sus notas. “El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre”,  escribía:

“Sobre la base del trabajo común, sobre la base del agrupamiento necesario de hombres-monos que dicho trabajo común exigía, se fueron estableciendo relaciones sociales que hicieron posible el surgimiento de un lenguaje fónico articulado y el pensamiento. El desarrollo del trabajo, al multiplicarse los casos de ayuda mutua y de actividad conjunta, y al mostrar así las ventajas de esa actitud conjunta para cada individuo, tenía que contribuir forzosamente a agrupar aún más a los miembros de la sociedad. Los hombres en formación llegaron a un punto en que tuvieron necesidad de decirse algo los unos a los otros… La necesidad creó un órgano: la faringe poco desarrollada del mono se fue transformando, lenta pero firmemente, mediante modulaciones que producían a la vez modulaciones más perfectas, mientras los órganos de la boca aprendían, poco a poco, a pronunciar un sonido articulado tras otro”.

Vamos ahora a resumir esas ocho clasificaciones que hicimos de la categoría “trabajo”.

  1. En función del momento en que se realiza
    1. Trabajo vivo (produce el nuevo bien y su valor)
    2. Trabajo pasado (se materializa en el bien producido)
  2. En función del valor
    1. Trabajo concreto (el oficio que produce el bien con valor de uso)
    2. Trabajo abstracto (unidad de medida de cualquier bien, de donde surge el valor)
  3. En función del conocimiento necesario para ejecutar la tarea
    1. Trabajo simple (no calificado, no requiere preparación especial)
    2. Trabajo complejo (requiere preparación y experiencia.  X cantidad de trabajo simple)
  4. En función de la cantidad producida
    1. Trabajo necesario (sin excedentes que se puedan acumular. Todo se consume)
    2. Plustrabajo (excedentes que mejoran la calidad de vida o enriquecen a pocos)
  5. En función de la distribución de la riqueza producida
    1. Salario (parte de la riqueza producida por el trabajador que el capitalista “reconoce”)
    2. Plusvalía (parte que no reconoce y se apropia de ella. Salario + plusvalía =  riqueza)
  6. El trabajo en función de la propiedad
    1. Privado (la fuerza de trabajo y la producción individual)
    2. Social (Todo trabajo sólo puede realizarse y ser reconocido en el mercado social)
  7. El trabajo en función del lugar que ocupa en la producción
    1. Productivo (De donde surge el producto necesario y el plusproducto)
    2. No productivo (Se desarrolla con el plusproducto y atiende necesidades sociales)
  8. El trabajo en función de su ubicación en la historia
    1. Materializado (Es el que se incorpora al bien que se va a utilizar o consumir)
    2. No materializado (Teorías, tesis y el conocimiento en general del que disponemos)

Sintetizamos algunos de los conceptos utilizados:

  1. Trabajo:  un proceso que se realiza entre el hombre y la naturaleza
  2. Fuerza de trabajo: la capacidad de las personas para ejecutar una tarea
  3. Valor: Trabajo social de los trabajadores materializado en las mercancías
  4. Valor de Uso: Propiedad que posee una mercancía o cosa de satisfacer una necesidad
  5. Valor de Cambio: Forma con que se manifiesta el Valor en el acto del intercambio
  6. Precio: Expresión monetaria del Valor de las mercancías en el mercado social global
  7. Precio de Monopolio: Forma especulativa por la cual obtienen ingresos extraordinarios

Hemos llegado al punto final de nuestro recorrido sintético sobre la categoría trabajo. En las próximas entregas tomaremos para analizar la categoría “capital”. Es lógico que comencemos con “trabajo” pues, como anticipo diremos que, el capital, no es otra cosa que trabajo acumulado del trabajador apropiado por el capitalista.

Oscar Natalichio
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS)
09/11/2013

sábado, 9 de noviembre de 2013

NOSOTROS O ELLOS Nº 37

TRABAJO, FUERZA DE TRABAJO Y SALARIO (3)

Continuamos con la clasificación de “trabajo” que iniciáramos en la entrega Nº 34 y continuáramos en la 36,  donde desarrollamos: 1. el trabajo en función del momento en que se realiza; 2. el trabajo en función del valor; 3. el trabajo en función del conocimiento necesario para ejecutar la tarea y 4. el trabajo en función de la cantidad de producto necesario. Ahora continuaremos con las restantes clasificaciones:

5. En función de la distribución de la riqueza producida. Toda la riqueza de bienes y servicios, materiales y espirituales que existe, es producida por el trabajador. Cada año se producen los bienes necesarios para mantener el ritmo de la vida humana tanto para el consumo personal como para el productivo. Se suele medir esa riqueza producida, en cada país, a través de indicadores como el PIB (Producto Interno Bruto). Independientemente de la metodología que se utilice, la riqueza nueva que se genera cada año es fruto de la aplicación de la fuerza de trabajo (vivo o pasado) del trabajador. “Vivo”, por que está creando permanentemente un nuevo bien y “pasado” porque está utilizando el trabajo vivo anterior que se materializó en las maquinarias, herramientas e instalaciones, que le permite ahora realizar el gasto de energía física e intelectual con más eficiencia y menos rudeza. Esa nueva riqueza que el trabajador con su trabajo vivo produce (la que contiene trabajo pasado ya se computó cuando éste era vivo en esa oportunidad) se “distribuye” en sólo dos conceptos, uno va como salario y otro va como ganancia (plusvalía). El salario lo percibe el trabajador y la plusvalía se la apropia el propietario de los medios de producción. Un compañero señalaba, comentando lo que afirmábamos en el NOSOTROS O ELLOS Nº 36, que habría que señalar que el plustrabajo es la parte no paga al trabajador. Le respondí que puede o no serlo. Ahora lo desarrollamos para evitar confusiones: si el plustrabajo es la parte no paga se confunde con plusvalía (ganancia) y, paralelamente se puede confundir salario con trabajo necesario. Sin embargo parecen parecidos pero no lo son. Como veremos más adelante, la plusvalía es la parte del salario que no percibe el trabajador por sus tareas, y el salario es lo que ha logrado conseguir, ya que, como decíamos antes, el trabajador “vende” su fuerza de trabajo al capitalista, pero es éste el que le fija el valor. Situación atenuada cuando el trabajador se agremia y mediante la unidad y la lucha obtiene mejoras temporales que “arriman” un poco a lo que se le debería reconocer (paritarias, acuerdos internos, etc.) Podemos señalar que, en el capitalismo, hay una gran mayoría de personas cuyos salarios están por debajo del “trabajo necesario”. Esto quiere decir que con un salario de 8 horas no pueden cubrir sus necesidades básicas de él y su familia y, o tiene que estirar la jornada, o tiene que buscar otro empleo complementario o tiene que enviar a otro miembro de la familia a trabajar para no pasar necesidades. También hay otro grupo de trabajadores, menor en cantidad, cuyo salario supera al “trabajo necesario” pues logran ingresos superiores a los necesarios para mantener una vida digna. Generalmente esos trabajadores, muchos de ellos profesionales, conforman una capa social, denominada media alta, que desarrolla sus tareas en empresas donde se aplica la más avanzada tecnología en la producción, de esta manera se produce esta aparente contradicción: ganan mejor a la vez que son más explotados. Recuerden esta afirmación ya que más adelante hablaremos de “salario relativo” una categoría tan real como el planeta pero la más ocultada de todas por los economistas burgueses y sus acompañantes pequeños burgueses, algunos de los cuales son tan limitados como audaces ya que suelen titularse marxistas. Regresando al punto de esta clasificación podemos decir que salario + plusvalía (ganancia) = PIB (nueva riqueza generada por el trabajador durante un año) y no hay más que contar. El Estado se nutre de impuestos que surgen del salario y de la ganancia, y los especuladores se nutren de los salarios, reduciendo su poder de compra y de las ganancias, absorbiendo a otros capitalistas más débiles o cansados de explotar. Veremos más adelante cómo el Estado recauda más de los salarios (impuestos indirectos) que del capitalista (impuestos directos). Pero ahora damos un ejemplo para poder demostrar lo que anteriormente señalábamos: Uno de ustedes decide (por la razón que sea) producir en su casa empanadas y venderlas al vecindario. ¿Qué necesita? Materia prima que sería harina huevos jamón y queso (para simplificar suponemos que es el único tipo de empanadas que va a elaborar), necesita una cocina con horno, asaderas y bandejas descartables donde colocarlas. Necesita un recetario donde le indique cómo es el proceso (puede ser escrito o llevarlo en la cabeza) y… necesita lo más importante, que es tomar la harina, los huevos, agua y aceite y hacer la masa, luego tomar el queso y el jamón, cortarlo y de esa manera tener el relleno, luego juntar el relleno dentro de la masa previamente cortada en círculo, luego prender el horno, colocar en la bandeja metálica las empanadas y cuidar que no se quemen, sacarlas, esperar que se enfríen, ponerlas en las bandejas y salir a venderlas (y cobrar). Todas estas operaciones conforman el trabajo vivo, trabajo que ha logrado que bienes dispersos se convirtieran en un nuevo bien, con un nuevo valor de uso, ya que a mucha gente le gusta comer empanadas. Vamos a decir que el “costo” de la materia prima, más la de los materiales necesario, más el gas, la luz, el agua, más la amortización de la cocina, etc. es, por docena, de 25 pesos. El vecindario consume esas empanadas que usted le vende a 40 pesos la docena. Son ricas y no tan caras. ¿Qué respondería si alguien le pregunta que está haciendo? Empanadas ¿Cómo te va con ello? Bien ¿Cuánto ganás? 15 pesos por docena (40 menos 25). ¿Qué representan esos quince pesos? EL NUEVO VALOR INCORPORADO A LOS ANTERIORES VALORES. ¿Y quién produjo ese nuevo valor? El que hizo las empanadas. ¿Con qué? Con su fuerza de trabajo, con su trabajo vivo. ¿Es ganancia? No, sucede que decir “gano 15 pesos por docena es simplemente dar una respuesta no correcta pero habitual. Los 15 pesos es el resultado del esfuerzo por hacer las empanadas, es la retribución y es el valor reconocido por la sociedad (en este caso el vecindario). Alguien le dice, le aconseja, que le iría mejor (ganaría más) si vende la docena a 60 pesos, de esa manera “ganaría” no 15 sino 35 pesos por docena. Si le hace caso, en seguro que en el vecindario dejan de comprarle las empanadas y, además, comentarían: “este está loco, se quiere hacer rico a nuestra costa, cómo si no supiéramos lo que sale de costo una empanada.” Pero no sigue el consejo y continúa “ganando” 15 por docena. Y le va bien, tan bien que no da a basto, entonces decide tomar un empleado y elije a una vecina lindera. ¿Querés hacer empanadas para mí, yo te proveo de todo lo necesario y vos las hacés en tu casa, sin moverte? Bueno, responde alegre la vecina que piensa que va a contar con un ingreso y con timidez le pregunta ¿cuánto voy a “ganar”?  Te voy a pagar 8 pesos por docena. Cierto es que la vecina no sale a venderlas y cierto es también el que usa su espacio y su cocina, suponemos que ambos conceptos se equiparan, ¿qué está sucediendo? Que ahora no todo el nuevo valor es salario, desde que esa vecina (y luego otras y luego el local y luego una fábrica) se incorporó, el nuevo valor se bifurca, una parte como salario y otra, que es salario, se convierte en plusvalía o ganancias del empresario. Este ejemplo, el de producir empanadas, es una abstracción que permite ver el fenómeno sin complejidad, así es la producción en el sistema. Se produzcan aviones, o represas o viviendas, en proceso interno es exactamente el mismo que el de las empanadas.

Ahora vamos a analizar cada uno de los dos únicos componentes (trabajador-empresario) que reciben inicialmente la nueva riqueza, producida sólo por uno de ellos: el trabajador.

El salario se puede clasificar en Nominal (se refiere a la cantidad de pesos que el trabajador percibe como “remuneración”), Real (se refiere a lo que con ese salario nominal puede adquirir en bienes y servicios) y RELATIVO sobre el que nadie habla y veremos por qué.

Puede (y sucede frecuentemente) que el trabajador tenga, a través de los años, un salario nominal cada vez mayor y puede que, pese a ello, su salario real (y eso también ocurre frecuentemente a través del tiempo) sea menor, es decir, su capacidad de compra sea menor. Gana más en pesos y compra menos bienes con esos pesos. Algunos economistas le atribuyen a la “inflación” este grave acontecimiento para la calidad de vida del trabajador, pero si somos fieles al análisis deberíamos darnos cuenta que, en todo caso, esa “inflación” es voracidad empresaria, ya que un incremento de salarios sólo afecta a las “ganancias”. Pero el empresario no quiere ganar menos y por ello incrementa los precios que equivale a mantener bajo el salario, hasta más bajo que antes en muchas ocasiones. Y le llama inflación cuando es carestía. De la “inflación” somos los propios afectados los culpables, sólo por “pedir desmedidos aumentos de sueldos” De la carestía, el verdadero fenómeno, el responsable es la corporación formadora de precios, el monopolio, el empresario que no quiere perder su cuota de ganancias. Entonces ¿debemos combatir la inflación o debemos combatir la especulación y la voracidad de los formadores de precio? ELLOS están muy cómodos cuando se busca la solución en donde no está el problema y por ello, con sus medios a la cabeza, colocan a la inflación como el mal mayor cuando, en realidad son ELLOS lo que generan esa inequidad. ¿Quién es la inflación? Yo, vos, todos… ¿Quién es la carestía? Una centena de empresas formadoras de precio, todas conocidas, todas con ejecutivos con nombres y apellidos. Culpar a los 40 millones de habitantes por lo que hacen no más de mil personas es una estupidez que sólo puede estar vigente porque gran parte de esos 40 millones se pasan a defender, inconcientemente, a los formadores de precio. Es el dominio cultural que generan los grandes y concentrados medios de comunicación social en poder de los monopolios.

Ahora incursionaremos en el ocultado SALARIO RELATIVO. Esta clasificación es la más importante en la distribución de la riqueza ya que, la tendencia en el modo de producción capitalista es que: a medida de que se desarrolla el conocimiento científico-técnico y ese conocimiento es utilizado para aplicarlo en la producción de bienes y servicios (sistemas computarizados, robots, herramientas sofisticadas, etc.) el salario relativo es cada vez menor. Y se da un efecto aparentemente paradojal: los trabajadores en donde el trabajo relativo cae más rápidamente, índice de que son los más explotados, son, a la vez, los que mejores salarios perciben y con ello mejoran tanto el salario nominal como el real. ¿Qué, dilema, no? Utilicemos la abstracción (es decir: el cerebro): supongamos que hay en nuestro Chaco un hachero al que su patrón le ha dado como herramienta un hacha y un machete. El machete para que se “adentre” en el monte y el hacha para que tale quebrachos, madera muy dura. El hombre se sumerge en el bosque enfrentando los molestos insectos, las peligrosas víboras, soportando el ardiente calor y, con su destreza, logra derribar 10 árboles de quebracho por día. Como paga recibe el equivalente a tres de ellos, un 30% de lo producido. Imaginemos la paga. El patrón vende cada palo de quebracho a 40 pesos cada uno, es decir, 400 pesos por día, de los cuales su “costo” es el salario de 120 pesos diarios que se convierte en 3.000 pesos mensuales por las 25 jornadas que debe realizar (salario que resolvió fijarle al trabajador: ese 30% que mencionamos). Paralelamente, una multinacional obtiene que el gobierno provincial le ceda  unos cuantos kilómetros cuadrados de monte virgen donde hay un gran quebrachal. La multinacional trae una máquina que funciona con un solo conductor, con aire acondicionado, asiento anatómico, música funcional, botiquín con suero anti ofidio, heladera con bebida fresca y comida, detector de alimañas, etc. El conductor (el nuevo “hachero”), con su máquina y sin esfuerzo, logra talar por día 100 quebrachos y percibe un salario de 9 mil pesos, ¡tres veces superior al del hachero! Esos 100 quebrachos le reportan (manteniendo el precio de 40 pesos cada uno), a la multinacional, 4 mil pesos diario y el operador de la máquina recibe 360 pesos diarios. ¡RECIBE EL 9%  DE LA RIQUEZA PRODUCIDA! Pero recibe: ¡tres veces más salario siendo, simultáneamente,  tres veces más explotado! ¿Quién se lo dice?

Esta explotación no es neutra y, si bien “beneficia” al trabajador en comparación con el otro trabajador acelera la inequidad en la distribución de la riqueza en el país y en el mundo, pues permite acumular enormes sumas de riquezas a pequeños y poderosos grupos. ELLOS, al apropiarse de los conocimientos científicos, hacen al mundo cada vez más injusto. Obtiene más plusvalía.

Y hablando de plusvalía solamente diremos, en este escrito, que más adelante desarrollaremos las tres forma en que se manifiesta (las tres formas de explotación): la absoluta, la relativa y la extraordinaria, y cómo se comportan en la práctica.

Oscar Natalichio
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS)