martes, 10 de diciembre de 2013

NOSOTROS O ELLOS Nº 53

EL IMPERIALISMO Y SUS GUERRAS: LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL (1)

A fines del siglo XIX se observaba claramente que el “taller del mundo”, Inglaterra, ya no lo era, perdía su superioridad industrial. Se observaba que Francia también retrocedía, en especial, porque durante los enfrentamientos con Alemania (1870/71) había perdido dos centros industriales importantes: Alsacia y Lorena. Pero ambas decadentes potencia poseían enormes territorios bajo su dominio. En especial Inglaterra, cuyos dominios territoriales y sus de poblaciones superaban a todas las demás potencias imperialistas juntas, cubriendo una superficie 150 veces superiores a su territorio (India, Ceilán, Canadá, Australia, parte de África e islas del pacífico y del atlántico. Además poseía el dominio mediante tratados leoninos de los territorios de China, Persia (Irán), Afganistán y otros. Y el segundo lugar era ocupado por la Francia derrotada por los alemanes, que poseía dominio sobre Argelia, Túnez, Marruecos, Indochina y otros. Mientras los EEUU avanzaban sobre América Latina con su doctrina América para los americanos.

A Alemania le quedaron muy pocos territorios, escasos en superficie y escasos en población. Los imperialistas alemanes necesitaban imperiosamente colocar sus productos y sus capitales en un mundo ya ocupado por otros imperialistas. El capitalismo en Alemania había dado un vuelco importante y se había convertido en el más eficiente pero sin mercado donde colocar sus excedentes y sin territorios dónde obtener las materias primas baratas para consolidar su crecimiento. Había un solo camino, la guerra, pero era necesaria una excusa. Y la excusa surgió en Sarajevo, Bosnia, “justificando” que la guerra se iniciara en la mañana del domingo del 28 de junio de 1914, en esa ciudad.

El Archiduque Francisco Fernando con su esposa ocupaban en el segundo coche de cuatro. Viajaron  para demostrar al mundo que Austria-Hungría consolidaba la ocupación de esas tierras que unos años antes habían sido anexadas y en donde ahora planeaban realizar grandes e intimadoras maniobras militares.

Ese día, el 28 de junio, elegido por el archiduque para visitar Sarajevo, era por demás provocador ya que se trataba de uno de los aniversarios más tristes para los servios. Les recordaba que habían sido derrotados por los turcos en 1389, siendo esclavizados por los triunfadores durante muchos años. Quizá el archiduque no reparó en un importante dato histórico que lo hubiese hecho reflexionar: pese a la derrota, un soldado serbio ingresó al campamento turco y apuñaló al sultán Murad.

Apenas ingresó el cortejo de los cuatro autos en la principal calle de Sarajevo, un ramo de flores humeante cayó dentro del coche del archiduque, quien, con rápidos reflejos, alcanzó a arrojarlo afuera, saliendo él ileso, pero hiriendo la explosión a más de 15 personas de su comitiva.

Salió ileso de esa acción, pero unos minutos después, un estudiante de Belgrado, entonces capital de Servia, de sólo 20 años, llamado Gavrila Prinzip, mató a tiros al archiduque y también a su mujer. Ante el atentado el imperio Austro-Húngaro vaciló, quedó desconcertado, no lo esperaba. Pero Alemania le intimó a que tomara medidas decisivas. “Ahora o nunca” exigió el emperador Guillermo, del cual muchos afirman no era ajeno al atentado.

La guerra finaliza a las 11 horas del 11 de noviembre de 1918. Los representantes alemanes suscribieron el Armisticio de Compiegne. Las tropas alemanas estaban perdiendo terreno pero dos acontecimientos fueron los que aceleraron el fin de la guerra. El primero de ellos fue la Revolución de obreros soldados y campesinos que dio nacimiento al primer país socialista en la tierra. Y el  otro fue la deserción en masas de los soldados de ambos bandos que pedían el fin de la guerra y se sumaban a las crecientes huelgas organizadas por los trabajadores con los comunistas a la cabeza en Alemania, Francia y demás países. El miedo obligó a los contrincantes a finalizar la guerra pues temían que ocurriese en sus países lo que ocurría en la Rusia zarista. Firmaban entre ellos la paz pero ya habían diseñado un plan, con un objetivo, formar con la Alemania derrotada un frente único dirigido especialmente contra el nuevo Estado Soviético y contra todo el movimiento revolucionario de Europa.

Las guerras son los acontecimientos ideales para que los capitalistas se enriquezcan rápidamente. Mientras los trabajadores y soldados de todos los países pasaban penurias y hambre, mientras se extendían las jornadas de trabajo y los impuestos coercitivos, mientras la carestía y el desabastecimiento de elementos vitales, principalmente alimentos, escaseaba, los ricos y especuladores incrementaban enormemente sus riquezas y sus poderes.

En el medio de la guerra los capitalistas “patriotas” ingleses exportaban a Alemania las mercancías que ésta necesitaba utilizando para ello países “neutrales” como Suiza. Incluso capitalistas ingleses y alemanes discutían los acuerdos en esa nación neutral para que los negocios beneficiaran a ambos.

Pero los más grandes negocios fueron realizados por los capitalistas de los EEUU a través de la exportación a los “aliados” y a sus rivales armas y mercancías por miles de millones de dólares más otros 11 mil millones como “empréstitos”.

Este ejemplo es una muestra: pese a que en Alemania faltaba acero, los capitalistas alemanes exportaban decenas de miles de toneladas de ese material a Francia e Italia, vía Suiza, acero que ésos países utilizaban para fabricar piezas de artillería; piezas que la Entente utilizaba para bombardear y matar soldados y poblaciones alemanas. En cada bando, los que denunciaban estas verdades eran considerados traidores y se los encarcelaba o fusilaba.

La amplia mayoría de los reclutados eran trabajadores, ya sean obreros o campesinos. La guerra fue la excusa para que de un soplido se perdieran todas las conquistas sociales y se levantaron todo tipo de restricciones a la jornada laboral. El trabajo fue militarizado y toda persona, inútil para el servicio militar, entre 17 y 60 años estaba obligada a trabajar por migajas para la industria bélica.

No podían cambiar de ocupación, no podían quejarse de las condiciones de trabajo ni de la paga, no podían poner límites a la cantidad de horas trabajadas. Si rechazaban las condiciones miserables de trabajo pasaban a ser juzgado por un tribunal y terminar en la cárcel o fusilados. Recibían raciones que eran cada vez más pequeñas, situación ésta muy distinta a la de los ricos y especuladores. Las protestas masivas tenían como respuesta el terror policial pero ni aún así pudieron acallarlas.

En Rusia el pueblo era mucho más pobre que el inglés, el francés y el alemán. La Rusia zarista era una combinación de un sector industrial limitado y moderno con una agricultura amplia y atrasada. El pueblo carecía de derechos y el gobierno trataba de mantener la ignorancia para asegurarse su obediencia. Los pueblos no rusos (armenios, polacos, tártaros, uzbekos, etc., se encontraban en peor situación. En la Rusia zarista todos los obreros y campesinos eran sometidos a una doble explotación, la de los capitalistas y terratenientes locales y la de los capitalistas monopolistas extranjeros.

Desde el principio, los comunistas rusos tuvieron bien en claro cuál era la real situación. Encabezados por Lenin fueron los únicos que se pronunciaron, desde el inicio, en 1914, en contra de la guerra y del imperialismo, que la provocaba.

Hubo grandes huelgas que fueron reprimidas a balazos por la policía zarista provocando cientos de muertos y heridos. Los comunistas, no obstante, continuaban igual su trabajo ideológico para terminar con la guerra que mata trabajadores y fortalece monopolios. Ese trabajo militante se trasladó al propio ejército y miles de soldados comenzaron a dejar de luchar y a confraternar con los soldados enemigos. Hubo sublevaciones en 1915 y en 1916 reprimidas violentamente por los sicarios de los monopolios.

Lenin fue el primero que demostró que el capitalismo había entrado en otra fase, superior a la anterior, la del monopolio y escribe su trascendental tesis, en la primavera de 1916,  “El imperialismo, fase superior del capitalismo” y, además de los cinco rasgos fundamentales que veremos más adelante, señaló tres características nuevas:

a) la imposibilidad de las clases dominantes de gobernar como lo venían haciendo hasta ahora (engañando al pueblo, confundiéndolo, dividiéndolo, embruteciéndolo);

b) Aumento brusco de las penurias de las grandes masas de trabajadores y

c) el descontento por la política de las clases dominantes provoca las acciones combativas de los sectores populares.

Los comunistas rusos prestaron mucha atención a la unidad del pueblo, en especial a la unidad de los trabajadores, con las grandes masas campesinas y con los soldados reclutados para una guerra que solo beneficia a los monopolios. Al mismo tiempo señalaban que las desigualdades en los desarrollos económicos y políticos de los países del imperialismo no permiten esperar que el socialismo se imponga en todos o en la mayoría de ellos y que, el yugo imperialista, será derrotado en aquellos donde existan las contradicciones más acentuadas y existan fuerzas capaces de aniquilarlo. Y además, que esas fuerzas sean capaces de enfrentar no sólo las acciones contrarrevolucionarias, sino los ataques de los imperialistas de otras naciones.

No sólo en Rusia: hubo varias huelgas anti guerreristas en Inglaterra, más de 700, en especial por parte de los mineros y delegados de fábricas, todas traicionadas por dirigentes social demócratas. También en Francia se registraron huelgas, surge un movimiento antimilitarista y hay diputados socialistas que votan en el parlamento por dar fin a la guerra, por lograr la paz. Y en Alemania surge el grupo “Espartaco” quienes organizaron en Berlín la primera gran manifestación antimilitarista. También en Austria-Hungría se llevan acciones contra la guerra. Todas esas acciones fueron reprimidas con brutalidad.

La crítica situación del zarismo asustó a la burguesía rusa y a sus aliados pues temían que la situación de efervescencia revolucionaria que vivía el pueblo ruso los superara. El zarismo ya no los convencía y los burgueses aspiraban a tomar el poder, seguros que, derrotado ese régimen tan odiado por el pueblo, se evitaría la revolución social y ellos pasarían a dirigir el Estado.

A la vez necesitaba continuar la guerra ya que era un excelente negocio que los enriquecía. Los comunistas hablaban de paz y ello resultaba peligroso. Había que actuar rápido; y pensaron, con apoyo de los “aliados”, dar un golpe de estado camuflado, hacer renunciar al zar Nicolás II y entregar la corona a su hijo menor de edad, vinculado a ellos a través del regente.

El camino hacia la toma del poder no fue fácil. En marzo de 1917 los comunistas llaman a una huelga política contra el hambre, la guerra y el zarismo. Es reprimida pero los obreros pasan de la huelga política a la insurrección. En Petrogrado, la capital de entonces, los obreros copan el arsenal y se arman. Se forman los Soviet de obreros y soldados insurrectos y, simultáneamente, se forma el gobierno Provisional de la burguesía con los terratenientes, que se apresuraron a formar gobierno. Durante unos meses hubo una dualidad de poderes. Meses antes los EEUU le habían declarado la guerra a Alemania.     Continúa…

Oscar Natalichio
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS)
09/12/2013



domingo, 8 de diciembre de 2013

NOSOTROS O ELLOS Nº 52

LA FORMACIÓN ECONÓMICO-SOCIAL (FES)

La formación económico-social (o socioeconómica) es una categoría histórica que se desarrolla sustentando el Modo de Producción predominante. Dicho Modo de Producción genera, como condición para su existencia, una Superestructura cuya principal misión otorgarle legitimidad y legalidad a sus fechorías. ¿Podría el Estado Esclavista contener leyes que prohíban poseer esclavos? No sólo no lo prohíbe, sino que legaliza, legitima, justifica y protege a quien los tiene. En este número hemos desarrollado un cuadro, al que denominamos Cuadro I, donde señalamos las principales categorías que integran la denominada FES, categoría esta que, en el leguaje académico burgués, suele denominarse “sistema” y a las variaciones con la que se manifiestan, “modelos”. Ambas definiciones son vulgares, pero el dominio cultural que ejerce el capitalismo las ha impuesto, tal como impuso llamarse a si mismo “neoliberalismo” cuando su real definición es “imperialismo”. En el primer caso logra separar en la mente de las personas lo económico de lo social y en el segundo, ocultar su verdadera naturaleza. Recomendamos que acompañe la siguiente lectura teniendo frente a ustedes el Cuadro I adjunto.    

El Cuadro 1

El cuadro 1 comienza por lo obvio y clasifica al planeta que nos alberga en dos aspectos: La naturaleza, es decir, todas las cosas materiales que existen y el hombre, único ser capaz de modificarla en su beneficio (o de arruinarla en perjuicio de su futuro). Así, en la primera columna, mostramos al planeta tierra en esas dos divisiones, pero al hombre lo clasificamos también en dos aspectos, como personas productoras (arriba) y como personas que se relacionan entre sí en la producción, (abajo).

En la segunda columna (doble) precisamos lo dicho: el hombre como productor crea herramientas que facilitan su tarea y esas herramientas están tan estrechamente ligadas al desarrollo histórico que es posible definir de qué siglo hablamos si describimos que tipo de herramientas se utilizaba en general para producir. Comenzamos con la mano con el gran aporte del dedo gordo o pulgar y llegamos a la robótica.

En el planeta vivimos y trabajamos la parte utilizable del mismo, lo cultivamos; la naturaleza que en él se desarrolla nos provee de todo lo que extraemos para transformarlo en bienes que vamos a utilizar, en bienes que van a poseer “valor de uso”, es decir, que van a ser producidos para satisfacer una necesidad social, individual, colectiva o productiva real o (a veces) ficticia pero requerida. El hombre, nunca solo, siempre en sociedad crea hábitos de trabajo, hábitos que le permiten ser más eficiente en lo que produce. Junto a esos hábitos desarrolla y acumula conocimiento, que almacena en su cerebro, que trasmite de generación a generación, que deja asentado en libros o registros. Y todo ello lo hace relacionándose entre sí, en relaciones que no son de amor, ni de amistad, ni sexuales.

Esos vínculos (relaciones) no funcionan de manera anárquica y son de alguna manera, ordenados y reglamentados, generando legitimación y límites a las conductas de cada momento histórico y actuando como muro de contención a los cambios que el proceso histórico requiere con leyes que “no se pueden ni burlar ni torcer”, como expresaba el CHE. Ese “muro de contención” incluye la violencia en todas sus formas.

La tercera columna define el nombre de las categorías señalando que las herramientas, desde el pulgar al robot, constituyen lo que Marx denomina con acierto “Medios de trabajo”, pues con esas herramientas (construidas con las cosas de la naturaleza) vamos a operar ¿sobre qué?: sobre todas cosas que obtenemos originariamente de la naturaleza, que van a ser los objetos sobre los que vamos a trabajar. ¿Cómo definió Marx a esos objetos?: como “Objetos de trabajo”.  Luego hacemos referencia a que trabajar equivale a un gasto de energía física e intelectual, donde algunos trabajos requerirán una cuota mayor de energía física (muscular) y menor de energía intelectual y otras actividades todo lo contrario. Pero nunca una sola, siempre ambas.

En la cuarta columna comienzan a definirse más las categorías iniciales. El par compuesto por los medios de trabajo y los objetos de trabajo componen lo que se denomina Medios de Producción. Aquí podemos ya preguntarnos ¿en poder de quiénes se encuentran los medios de producción? Por ejemplo el petróleo (objeto de trabajo) y las destilerías (medios de trabajo). ¿Son de la sociedad? ¿Son del Estado? ¿De qué Estado? ¿Son de una familia o de un pequeño grupo?, etc. Observamos que en esta columna aparece la necesaria Fuerza de Trabajo aplicada por el productor (el trabajador) y el conocimiento acumulado, como Ciencia y Técnica que es el derivado del conocimiento que el trabajo del trabajador va generando y perfeccionando a través del tiempo, de la historia..De paso aclaramos que las relaciones entre las personas a las que nos referimos las vamos a llamar (así lo definieron Marx y Engels) Relaciones de Producción; es su definición simplificada, pues son relaciones que se producen en la producción, en la distribución, en el cambio y en el consumo de bienes materiales y espirituales.

En la quinta columna las categorías cobran mayor importancia y encontramos dos fundamentales: las Fuerzas Productivas, de cualquier sociedad, factor determinante de la existencia de la misma y de su desarrollo y las Relaciones de Producción entre las personas, factor determinante del atraso o avance de las sociedades. Las Fuerzas Productivas la integran los Medios de Producción (Objetos y Medios de Trabajo), la Fuerza de Trabajo (el trabajo vivo como gasto de energía físico-intelectual del trabajador) y el Conocimiento Científico (el manual de instrucciones). Las fuerzas productivas son “dinámicas”, es decir, continúan siempre aspirando a más, a ser mejores, a ser más eficiente y a poder resolver con su producción las necesidades globales de las sociedades. (Ese dinamismo se hace indiscutiblemente evidente en los cambios cualitativos que se producen constantemente en los “Medios de Trabajo”, consecuencia de aplicar los más avanzados conocimientos científicos-técnicos en la producción de herramientas y maquinarias, haciéndolas más eficientes y más veloces y, por ende, más productivas.) Si no lo logran imponer su dinamismo, es porque las Relaciones de Producción, que no son dinámicas, que son “conservadoras”, se lo impiden. De allí que, para avanzar en concordancia con las Fuerzas Productivas, las “viejas” Relaciones de Producción deben ser cambiadas por “nuevas” relaciones, cualitativamente mejores, paso este que equivale a una Revolución. En síntesis: las Fuerzas Productivas se desarrollan hasta que las frenan las Relaciones de Producción y es allí donde se produce el choque entre ambas que se resuelve cambiando las relaciones viejas por nuevas acorde al desarrollo de esas fuerzas productivas. Son leyes que no se pueden ni burlar ni torcer, pero sí demorar. Demora que surge del dominio cultural del que poseen los resortes del poder económico sobre la sociedad por un lado y de la lamentable dispersión de fuerzas de la mayoría que debe liberarse de ese dominio cultural, actuar en común y producir los cambios necesarios más importantes, sin dejar de considerar otros factores de menor importancia. En la próxima entrega daremos un ejemplo local de cómo las relaciones de producción frenan a las fuerzas productivas en nuestro país.

En la sexta  columna del cuadro se observa que la unión de las Fuerzas Productivas con las Relaciones de Producción vigentes, forman el Modo de Producción, que es la manera en que se produce, que es (conforma) la estructura económica de una sociedad dada. Pero no hay estructura económica en el mundo que pueda sobrevivir al menos una década si no se la “hace legítima”, “legal”, y a la vez se hace “respetar”, obligando a la sociedad a cumplir las leyes u ordenanzas que se crearon para que, lo que la estructura económica haga, sea “correcto” y, de paso, perdure en el tiempo. Es siempre la estructura económica, mediante la acción de la minoría que detenta el poder económico, quien va a conformar una Superestructura filosófica-social-política-ideológica-jurídica-religiosa tal, que garantice la propiedad y el modo de producir, que determine claramente que ello sea legal, legítimo, establecido por dios o por quién dios designe como su representante (la Luna, el Sol, un rey, un zar, un papagayo, un Todopoderoso individualista o (el dios más poderoso y violento de todos): el Dinero.

La séptima columna une las dos categorías de la sexta: el Modo de Producción y la Superestructura que ese modo de producción genera. Ello da origen a lo que se denomina Formación Económico-Social (FES), que es lo que conocemos vulgarmente como “sistema”. Acompaña a esta columna un cuadro donde se señalan las FES que han existido y existen hasta nuestros días y la duración aproximada en años de cada una de ellas. También se incluye la que en el futuro se logrará, con toda seguridad pues responde a leyes, pero sin poder precisar cuándo, pues ello corresponde a los hombres. Nos referimos al Socialismo cuyos jóvenes primeros 100 años los cumplirá en el 2017.

La historia la hacen los hombres no las leyes, éstas sólo determinan que ese cambio es posible y necesario, se puede hacer y se debe hacer,  pues si no se logra, la humanidad perece y antes de autoeliminarse, es muy probable que los hombres razonables decidan acatar las leyes, decidan jugar su papel en la Historia y salir de la prehistoria actual.

Oscar Natalichio
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS)
08/12/2013




jueves, 5 de diciembre de 2013

NOSOTROS O ELLOS Nº 51

TIEMPO AL TIEMPO

Después de haber desarrollado, sintéticamente, la teoría del valor, la categoría valor y sus derivados (valor de uso, valor de cambio y precio), vamos a tomar una categoría que posee también su importancia pese a ser, podríamos decir, más modesta, ya que todos nosotros transitamos por el tiempo y el diccionario es claro es su acepción principal, para evitar que alguien se crea inmortal: “duración de las cosas sujetas a mudanza”

Si nuestra mudanza incluye el cielo, el infierno o el paraíso (que sería lo ideal) es otra cuestión, lo cierto es que, en nuestro paso por la vida, no deberíamos perder el tiempo y contribuir a que, el tiempo histórico, ese que registra nuestra existencia y acumula sus acciones, nos conduzcas, precisamente mediante las acciones que realizamos en vida, hacia la construcción de un mundo mejor. Para muchos de nosotros, ese mundo mejor es el Socialismo, para otros, que están en la misma vereda, ese mundo mejor puede lograrse “humanizando” ciertos rasgos del Capitalismo. Así es la transición, que integra a los que aspiran lo mismo pensando diferente. Hay que otorgarle tiempo al tiempo.

Tomamos algunas de las 17 acepciones y 40 frases hechas que marca el diccionario de nuestra lengua española señalando que, entre esas frases hechas se encuentran: “no tengo tiempo ni para rascarme”, “agarrarse a tiempo”, “matar el tiempo”, etc. Pero de las categorías que vamos a desarrollar, no hay mención alguna, y puede deberse a una posible amnesia colectiva de los académicos.

La acepción 2 lo define como: “magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro. Su unidad en el sistema internacional es el segundo”. La 3 se refiere a la 2 como “parte de esa secuencia; la 4 a la “época en la cual vive alguien o sucede algo”. La 6 y 7 a la edad, etc. Hay una, la acepción 9, que se aproxima a una de nuestras categorías: “lugar, proporción o espacio libre de otros negocios”. “No tengo tiempo”.

Cuando nos referíamos a la categoría “Rotación del Capital” (ver Nº 46) mencionamos que el proceso industrial comienza con el capital monetario invertido y finaliza con el capital monetario recuperado e incrementado por la plusvalía. Hay un recorrido, se cumple un ciclo y se repite, es decir, rota, continúa rotando. Esa rotación contiene un tiempo y a ello se lo denomina tiempo de rotación del capital. ¿Qué importancia posee saberlo?

El tiempo de rotación del capital es el período de tiempo durante el cual en Capital Monetario inicial se convierte en Capital Productivo, luego éste en Capital Mercantil, luego este en Capital Comercial y al final del ciclo reaparece como Capital Monetario Incrementado. Es el tiempo que lleva el recorrido de la fórmula D > M > D’. Expresado de otra manera: es el período de tiempo en el cual el valor anticipado transita por las etapas de producción y de circulación. Es el tiempo que va desde D a D’ inclusive.

La importancia radica en que la reducción de ese tiempo posibilita rotar al capital invertido más veces y con ello obtener más plusvalía. En el caso del socialismo ello significa obtener más recursos para ir consolidándolo y mejorando los atrasos y desigualdades producidas por el capitalismo. Y en párrafo anterior señalamos que transita en dos etapas, que son: la de la circulación y la de la producción.

Entonces, podemos deducir, que el tiempo de rotación del capital se encuentra integrado por el tiempo de producción y por el tiempo de circulación del capital.   

El tiempo de circulación del capital es el tiempo en que permanece el capital industrial en la esfera de la circulación. Esa esfera posee dos etapas, la inicial, el Capital Monetario invertido, que dura hasta que dicho capital se convierta en mercancías compradas para producir mercancías. Esas compras convierte el dinero en: materias primas y maquinarias (compra de Medios de Producción) y salarios (compra de Fuerza de Trabajo). Cuanto más rápido se desprenda del dinero, más rápido se iniciará la producción. Parece una cuestión fácil, pero no lo es tanto: se debe comprar bien, seleccionar bien los instrumentos de trabajo, la materia prima adecuada y la fuerza de trabajo experimentada para cada función.

Cuando la producción se encuentra terminada, vuelve nuevamente a ingresar al tiempo de circulación, que ahora se manifiesta en la etapa final del capital industrial y con ello se complementa el tiempo de circulación del capital. Esta etapa es dónde se ofrece en venta lo producido y se cobra lo vendido. Hemos señalado que si lo producido no se vende y no se cobra, la plusvalía, que se haya materializada en el objeto, no se realiza y tampoco se recupera el Capital Monetario Inicial. Por ello, reducir al máximo el tiempo de circulación es acelerar la recuperación de la “inversión” inicial, obtener rápidamente la “ganancia” (plusvalía) y continuar otro ciclo que se iniciará con más capital monetario que el inicial.

El tiempo de producción juega también con las mismas reglas. Mientras más eficiente se es, más producción se logra en igual lapso de tiempo. En el capitalismo ello significa más plusvalía, en el socialismo ello es muy necesario para ir consolidando la construcción del mismo.  

Abordaremos ahora algo que nos afecta muy directamente y que no está relacionado con el trabajo en la producción o en los servicios, sino en aquel tiempo que supuestamente disponemos fuera del ámbito laboral, que por eso recibe el nombre de tiempo extralaboral.

Dicho tiempo –calcúlenlo para ustedes- se puede dividir en varias fases: 1. el tiempo relacionado a la actividad laboral que comprende despertarse, lavarse, vestirse, salir a tomar un medio de transporte y llegar a la fábrica u oficina. Hay trabajadores que dedican 4 horas o más diarias para trasladarse al lugar donde vendieron su Fuerza de Trabajo. Viajan tanto pues los magros salarios lo hacen vivir cada vez más lejos ante la imposibilidad de comprar una vivienda en lugares más cercanos a los centros urbanos. Hay otros que, “por suerte”, logran vender su FT a capitalistas cuyas fábricas se encuentran cerca de sus viviendas. Observen lo siguiente: que si el capitalista compra la mercancía materia prima,  paga el flete o éste ya está incluido en el precio, pero si compra la mercancía FT, es el trabajador (en la enorme mayoría de los casos) el que debe pagar su traslado a su explotación. Un efecto de ese tiempo es que, cuanto más se use, menos tiempo libre habrá. 2. el tiempo destinado al descanso y a las necesidades fisiológicas. Las personas deben dormir, deben comer, deben ir al baño... Es un tiempo más fácil de determinar; estimamos: 8 horas para dormir, 2 para almorzar y cenar, 1 para hacer las compras y 1 para necesidades fisiológicas normales. Sumamos razonables 12 horas, si le agregamos las 4 de traslado (viajando como el ganado) son 16 y si le agregamos las 8 de jornada laboral son 24 y se nos acabó el día. 3. el tiempo libre, el tiempo dedicado al ocio creador, dedicado a aumentar nuestros conocimientos y nuestro espíritu. ¿De dónde lo sacamos? En el planeta Marte el día dura 24,6 horas, pero no podemos aún ir a trabajar allí y, presumimos, por experiencia histórica, que si son capitalistas los que operarían en el planeta rojo, la jornada de trabajo sería de 12 horas. Pero regresando a la tierra diremos que, salvo que se esté más cerca del trabajo, los únicos puntos donde podemos recuperar tiempo libre es, durmiendo menos, comiendo más rápido y yendo al baño lo menos posibles (control de esfínteres).

Hay un tiempo de trabajo adicional que es el tiempo en que se produce la plusvalía, que es el tiempo en que el trabajador utiliza su fuerza de trabajo sin cobrar por ello, es la parte del salario que el capitalista no le paga al trabajador y la considera “ganancia”. El trabajo en ese tiempo invertido se denomina plustrabajo. Ese tiempo es muy importante pues una de las características mas notables (y menos comprendidas) del capitalismo es que ahora logra aumentar ese tiempo de trabajo adicional sin aumentar la jornada de trabajo. Antes el capitalista recurría al incremento de las horas trabajadas para aumentar la plusvalía (plusvalía absoluta), ahora, los monopolios logran aumentar la plusvalía sin agregar horas pero cambiando la composición de esas 8 horas, donde pasa a ocupar más espacio el tiempo de trabajo adicional (que es plusvalía) sobre el de trabajo necesario (que se manifiesta como salario aunque no sea estrictamente lo mismo). Esa plusvalía se conoce como plusvalía relativa. ¿Cómo se logra ese fenómeno? Con el incremento de la productividad. Suponemos que un trabajador produce 80 unidades de X y que su salario y sus costos equivalgan a 30 de esas unidades. El trabajo necesario es 30 y el plustrabajo 50. Ello, en una jornada de 8 horas, indica que el tiempo de trabajo necesario es de 3 horas. Se mejoran los medios de trabajo y ahora el mismo trabajador produce en 8 horas el doble: 160 unidades. El tiempo de trabajo es el mismo ¿Qué cambió? Que reduce su tiempo de trabajo necesario a la mitad, ya no es necesario trabajar 3 horas para lograr el salario, con sólo hora y media lo logra. ¿Quién se beneficia?     

El tiempo de trabajo socialmente necesario es el que se ha reducido y es el que se va a continuar reduciendo en la medida que se apliquen a la producción de bienes los conocimientos científico-técnicos más avanzados. Este gran avance, que se debería reflejar no sólo en una mejora en el salario real de los trabajadores sino en una reducción de la jornada laboral que nos permita disponer de ese escaso tiempo libre que señalamos. Pero sabemos (o deberíamos saber) que ello es bastante difícil de lograr dentro del Modo de Producción Capitalista. Es necesario remarcar que la revolución científico-técnica y los nuevos instrumentos de producción que de ella derivan, es trabajo histórico o pasado o pretérito. Es acumulación de experiencias, de investigaciones, de deducciones, de prácticas de prueba y error, de desarrollos de ideas y teorías. Es acumulativo, el investigador de hoy se monta sobre las investigaciones de todos los anteriores, pudiendo así descartar, agregar y/o mantener categorías y conceptos. El desarrollo científico es producto del trabajo físico e intelectual de miles de años; trabajo que se materializa en nuevas y más eficientes maquinarias para producir mayores cantidades de bienes en más cortos lapsos de tiempo. Que esos tremendos avances sean apropiados por un puñado de delincuentes explotadores, es otra historia.

¿Que desgracias trae ese manejo del tiempo que posee la denominada oligarquía financiera? Observemos estos datos de la realidad objetiva que señala el informe del corriente año (2013) de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura por un mundo sin hambre, conocida por FAO: 2 mil millones de personas sufren de hambre al carecer de déficit de vitaminas, de hierro y yodo. Los más vulnerable son los niños que son afectados en su desarrollo físico y mental, que sufren enfermedades evitables y mueren, por ello, algo más de 10 millones por año antes de cumplir los cinco. Mueren casi 28 mil niños por día por razones evitables, y 170 millones de niños poseen retrasos de crecimiento, siendo esas monstruosidades otros de “los grandes logros” del capitalismo. ¿Razones evitables? SÍ, pues si recibiesen alimentación adecuada el 95% de ellos se mantendrían vivos.

La FAO, en ese informe menciona que: 1 de cada 8 habitantes pasa hambre en un mundo que produce alimentos (con sus calorías, vitaminas y minerales básicos) para 9 mil millones de personas y somos 7.150 millones. Ya nosotros habíamos estudiado esta tremenda realidad cuando informamos que en el mundo se producen actualmente el equivalente a 1 kilo de cereal por día por persona sin incluir la soja.

Hay que decirlo, hay que señalarlo, hay que participar en foros, conferencias, universidades, centros culturales y vecinales. Hay que denunciar el hambre y la injusticia, hay que explicar, hay que indignarse… Pero no hay que borrar todas esas acciones nobles intentando convencer a la gente, en especial a los pobres, de que otro capitalismo es posible, pues entonces se engaña. Esa es nuestra diferencia con Bernardo Kliksberg y Amartya Sen, no existe dentro del capitalismo ninguna solución definitiva al problema del hambre en el mundo. Pero en la transición es mejor que ambos estén de este lado de la vereda. Que estén del lado de NOSOTROS y no con ELLOS es un paso importante.


Oscar Natalichio
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS)
05/12/2013

oscarnatalich@fibertel.com.ar

miércoles, 4 de diciembre de 2013

NOSOTROS O ELLOS Nº 50

VALOR (2)

En el número anterior iniciamos nuestro recorrido por la categoría “valor”, recorrido que continuaremos ahora ampliándolas a valor de uso; valor de cambio; valor de mercado o social y precio.

Definíamos a “valor” como “Trabajo social materializado en la mercancía”; y nos esforzamos en tratar de explicar la materialización en un tenedor o en una locomotora. Pero podemos también describirlo de otra manera diciendo, bueno… lo mismo:

En todo producto creado por el hombre está materializado su trabajo. Es correcta esta aclaración pero requiere de otra. ¿Se acuerdan cuando decíamos que el dinero es atesoramiento y no capital? Aclarábamos que para ese atesoramiento (de dinero) se convierta en Capital (monetario) es necesario aplicarlo a una actividad productiva con el único objetivo de recuperarlo incrementado. Aquí se repite una situación similar, no todo trabajo que se materializa se convierte en valor. Valor como forma “social” es cuando se producen bienes destinados a satisfacer necesidades que no son las del propio productor (trabajador), sino la de otras personas. Además, estas cosas deben llegar al consumidor mediante el cambio. Es en ese cambio donde se reflejan las relaciones entre personas, camufladas como relaciones entre objetos. De esa manera, podríamos afirmar que la categoría “valor” posee dos componentes: por un lado el gasto de energía cerebral y muscular (la Fuerza de Trabajo materializada) y por otro lado las relaciones entre los productores de mercancías (las relaciones de producción).

Lo complicaremos un poco más, total ya sabemos lo fundamental, que el valor es producido por la FT materializada en la mercancía terminada. ¿Cómo se determina la magnitud (el tamaño) del valor de esa mercancía?  Muy simple: esa magnitud es determinada por la cantidad de trabajo socialmente necesario para producirla. ¿Cómo la medimos? Por el tiempo de trabajo socialmente necesario, que es necesario aplicar en condiciones de producción especiales: socialmente normales, con un nivel medio de habilidad o maestría y con un nivel, también medio, de intensidad laboral. Podemos decir lo siguiente: el nivel medio nos indican que hay tres niveles: el alto y el bajo. El medio es una ubicación equidistante entre esos dos mencionados. Es un promedio. ¿Qué nos dice? Muchas cosas pero ahora señalaremos que, si ustedes producen por arriba del promedio les va a resultar muy difícil realizar (vender su mercancía), si producen por debajo, no sólo les va a ser más fácil realizarla, sino que en esa franja obtendrá la mayor plusvalía, la extraordinaria. ¿Y si está en la media? Sobrevive a duras penas.

Comenzamos este curso (¿lo llamamos curso?) con la categoría trabajo y sus distintas clasificaciones (conviene releerlas). Ahora afirmamos que el valor lo determina el tiempo de trabajo socialmente necesario, que no es lo mismo que tiempo de trabajo necesario, que no es lo mismo que tiempo de trabajo individual, ni tiempo extralaboral, ni el famoso y tan deseado tiempo libre. Son todos de la familia, pero cada uno posee su carácter y, más adelante, veremos cuales son las diferencias.

Porque estamos hablado de “valor” y lo definimos como trabajo social materializado en la mercancía, debemos agregar que ese trabajo social está determinado por el tiempo de trabajo socialmente necesario, es decir, por el tiempo invertido en la producción de una mercancía en condiciones normales de producción social, considerando los niveles medios de equipamiento, habilidad e intensidad que se registran. ¿Es difícil determinar el valor?  Parece muy difícil, pero se puede simplificar y mucho. ¿Cómo algo tan complejo es posible de simplificar? Por la abstracción como método de análisis.

Razonemos (que para eso está la cabeza). ¿Para que vamos ha hacer tantos cálculos si el valor de una mercancía termina reflejándose en un precio y ese precio se determina en el cambio de esa mercancía por dinero? Por ejemplo: el PIB (Producto Bruto Interno) es el valor generado en un país durante un año (el PIB mundial es el valor generado en el mundo durante un año). ¿Y qué es el PIB sino el trabajo social materializado durante un año? La complejidad desaparece ya que, lo que se está dispuesto a pagar por una mercancía la determina el mercado social (el consumidor) dentro de un entorno razonable y en esos pagos se encuentra el reconocimiento social al trabajo social.

Si hiciéramos engorrosos cálculos y determináramos un valor, este debería ser cotejado con el de la realidad objetiva y, si nos da mayor valor, deberíamos bajarlo y, si nos da menor valor, subirlo, pues no podemos desconocer lo que el mercado social reconoce, no podemos ser tan soberbios ni irrealistas como para situarnos por arriba de la sociedad. Los efectos que puedan producir la especulación (precios de monopolios, oferta y demanda, etc.) no alteran la Ley del Valor aunque, en el lugar que se detecta posea incidencia, pero en el promedio general es sólo una parte de la realidad objetiva que debe considerarse para calcular la media.

El valor se manifiesta en el intercambio, por ello adquiere la categoría de valor de cambio (consecuencia del desarrollo de la categoría valor). Se trata de una relación cuantitativa en la cual se cambian distintas mercancías, por ejemplo: un pollo de tres kilos por un kilo de queso (trueque) o un pollo de tres kilos por 55 pesos; o un kilo de queso por 55 pesos. La moneda (los pesos) es una mercancía que nos posibilita (en este caso) no andar con un pollo por la calle hasta encontrar a otra persona que circule con un kilo de queso buscando canjearlo por un pollo. Como verán, esa mercancía, que posee en sí todos los valores de uso existentes (en función de la cantidad que uno dispone), agiliza bastante el intercambio. El valor de cambio expresa las relaciones de producción entre las personas.

Tanto el pollo como el queso a los que nos referimos en el punto anterior poseen además de valor de cambio, valor de uso. En realidad, poseen primero este valor, ya que si se trata de un pollo podrido ya no sirve y, por no tener valor de uso nadie lo cambiaría por dinero o queso. Es decir, para que exista el valor de cambio debe existir, previamente, el valor de uso. El valor de uso es, entonces, una relación cualitativa. Es la cualidad de un objeto, es su utilidad, es la capacidad que posee ese objeto en satisfacer una necesidad, que puede ser personal (para consumo o disfrute) o que puede ser productiva (como medio de producción, es decir, materias primas o instrumentos de trabajo). El valor de uso está condicionado por las condiciones naturales del objeto, por sus propiedades físicas, químicas, mecánicas, etc., más las que le confiere la actividad del hombre. Es una propiedad de toda mercancía útil que representa, a decir de Marx, “el contenido material de la riqueza, cualquiera que sea su forma social”  Como observamos, el valor de uso no depende de la forma social de la producción, sino de su utilidad, pero cambia (en general) con el cambio del Modo de Producción. Ya la carreta no posee el valor de uso que poseía en el modo de producción feudal y la reemplaza el camión en el modo de producción capitalista. Como habrán observado en la vida real, algunas cosas satisfacen directamente en consumo personal (el pollo, el queso, los artículos de consumo en general) y otras se convierten en medios de producción, es decir, se convierten en cosas que van a ser necesarias para producir cosas, éstas últimas cosas pueden ser destinadas al consumo o nuevamente a producir medios de producción.

Las empresas, de una misma rama industrial, se diferencian entre sí en varios puntos: diferencias en la tecnología que utilizan; diferencias en la organización de la producción; diferencias en la calidad del trabajo; diferencia en la habilidad y profesionalidad de los trabajadores, diferencia en el tamaño, y otras diferencias o parámetros técnicos-económicos. Ello ocasiona distintos grados de productividad del trabajo que, en general se expresan en que, en igual tiempo, una empresa produzca más unidades por hora del mismo producto que otra. Nos encontramos que el valor individual de una misma mercancía será distinto. Pero en el mercado social, como consecuencia de la competencia, en este caso, interramal, se nivelan, surge una media, un valor social igual para todas las mercancías iguales. Esa media coloca a las empresas que están por debajo del costo de producción medio, en ventajas sobre las que no lo están, pudiendo bajar el precio y por ello bajar la media y complicarle más la vida a los que no lo pueden hacer, cuya opción será o cerrar o ser absorbidas por las poderosas. Aquí debemos señalar que entran a jugar las leyes especulativas de oferta y demanda si la oferta es superior a la demanda o viceversa. En un caso el precio es aumentado y en el otro es “ofertado”. Surgen de la misma ley capitalista, pero poseen inverso efectos en la producción: más demanda equivale a más producción, a desarrollar las Fuerzas Productivas; y menos demanda equivale a menos producción, a frenar a las Fuerzas Productivas, a cerrar los establecimientos hasta que disminuyan las mercancías almacenadas. El capitalismo entra así en las denominadas crisis de coyuntura o coyunturales, pero el que paga el pato es el trabajador que suele ser suspendido o despedido hasta que el stock baje a los niveles planificados. El valor social o de mercado se constituye en un valor único para todas las mercancías de un solo tipo. Es un valor referente de distintas formas de producir una misma cosa. Es la media de esas diversas formas de producir. Si el costo supera esa media, el futuro de esa producción está destinado a desaparecer y su “propietario” puede estar destinado a trabajar, si no atesoró para soportar la expropiación de sus medios de producción por parte de un expropiador más fuerte que él.

La mercancía, cualquiera, posee una expresión monetaria, esa expresión es el precio. En la producción mercantil capitalista ese precio va a coincidir con el valor cuando ofertas y demandas no se separen mucho, ya que de hacerlo, éstas van a incidir sobre el precio de manera importante. De esa manera podemos señalar que el precio mantiene cierta independencia de la teoría del valor, independencia que no llega a invalidarla pues son oscilaciones temporales y no siempre ocurren en la misma dirección o tendencia. Podemos señalar tres factores que inciden el precio: 1. el valor propio de las mercancías; 2. el valor propio del dinero, que es mercancía, pero de carácter universal; 3. las oscilaciones entre la oferta y la demanda. Podemos agregar una cuarta que requiere atención especial que es el precio de monopolio, donde predominan acuerdos entre monopolistas que dominan una gran parte de la producción y comercialización de las mercancías. Y también una quinta, que surgiría de un Estado que fije precios máximos. No obstante, de los cinco factores señalados que actúan sobre el precio, el estable es el que deriva de la teoría del valor, los otros cuatro oscilan en torno al valor, son como las lunas alrededor de un planeta. Existen porque existe el planeta e influyen porque ellas también existen, pero como satélites. Pues si una luna se va el planeta queda y continúa sin su influencia. El viceversa no existe.

Trataremos ahora de resumir lo que hemos tratado de explicar con tenedores, locomotoras, pollos y quesos, cosas que, encima, si queremos poseerla debemos pagarlas, pagar un precio.

VALOR: Trabajo social materializado en la mercancía.

VALOR DE USO: propiedad cualitativa. Utilidad que posee el objeto de satisfacer una necesidad, sea esta de personas o productiva.

VALOR DE CAMBIO: propiedad cuantitativa. Forma en que se manifiesta el VALOR en el acto del intercambio. Expresa las relaciones entre las personas en la producción, el cambio y el consumo.

PRECIO: expresión monetaria estable del valor de la mercancía. Las otras leyes que actúan sobre él no alteran el valor sino oscilan alrededor del mismo de manera temporal y cambiante.       

Nos queda decir que el valor de uso es producido por el trabajo concreto, es decir, por el oficio o profesión del trabajador. Decir que hay tantos trabajos concretos como mercancías distintas se producen. Nos queda decir que el valor de cambio, de tantas cosas distintas, la produce el trabajo abstracto, que es una unidad de medida común a todas esas cosas tan variadas que se generan en la sociedad. Como este punto ya fue explicado, los remitimos a releerlo en las distintas formas que se manifiesta el trabajo.

Oscar Natalichio
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS)
04/12/2013



martes, 3 de diciembre de 2013

DOCUMENTO HISTÓRICO

HO CHI MINH
(Del libro: “Ho Chi Minh, vida y obra”)

Estos párrafos corresponden al capítulo 5 del mencionado libro, editado por la Comisión de Estudios Históricos del Partido Comunista de Vietnam, editorial THE GIOI. Tomados desde la página 78 a la 86.

Mientras estudiaba la situación en la Unión Soviética, Ho Chi Minh fue invitado por la Internacional Comunista a descansar en Sochi, porque estaba muy débil después de meses de sufrimiento y de riesgos. Pero habituado a la vida activa, regresó a Moscú después de algunos días.

El primero de octubre de 1934, mediante presentación del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista y bajo el nombre de Linov, Ho Chi Minh se inscribió en la Universidad Lenin, escuela superior del Partido reservada a los dirigentes de los partidos comunistas y obreros del mundo.

Concluido sus estudios, no pudiendo aún regresar al país, trabajó como candidato-investigador en el Departamento de Historia del “Instituto de Investigaciones sobre las cuestiones nacional y colonial” de la Internacional Comunista.

Durante ese período, sostuvo encuentros amistosos con el grupo de alumnos vietnamita en la Universidad de Oriente, de quienes se ocupaba con dedicación. Les servía de ejemplo participando en todas sus actividades: periódico mural, representaciones artísticas, gimnásticas y deportivas, traducción de los documentos, etc.

Mientras enseñaba en el instituto de investigaciones sobre las cuestiones nacional y colonial, fue encargado por la dirección del centro, de impartir a los alumnos vietnamitas cursos sobre la historia del Partido Comunista de la Unión Soviética y los problemas de la organización del Partido. Él les hablaba del espíritu de unión en la lucha de los residentes vietnamitas en Siam, de sus propias actividades y experiencias en la lucha revolucionaria. Les recomendaba unirse y amarse como hermanos y asegurar la solidaridad interna y con los camaradas de los partidos hermanos.

En cuanto a la vida cotidiana, les inculcaba un simple estilo, sano y el optimismo revolucionario. Los estimulaba a superarse en el estudio para después servir mejor a la revolución.

Mientras estaba a cargo del grupo de alumnos vietnamitas en la Unión Soviética, Ho Chi Minh se ocupaba del perfeccionamiento teórico de los cuadros y los miembros que militaban en Vietnam.

En carta firmada como Lin, del 16 de enero de 1935 y enviada al Departamento de Oriente del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, Ho Chi Minh, después de haber hecho una exposición sumaria sobre el nivel teórico de los cuadros y los miembros del Partido y apreciado altamente su espíritu revolucionario, insistía en la importancia de su perfeccionamiento en teoría marxista-leninista.

Lo que a continuación se reproduce (y se encuentra en el libro) es textual del camarada Ho Chi Minh y sugerimos se lea con la mayor atención posible.

“Todos nuestros camaradas son valientes, dinámicos y consagrados al trabajo, pero, por falta de conocimientos teóricos, deben ir a tientas, cometiendo así errores difíciles de corregir”.

“Evidentemente, se forjaron en el crisol de la lucha y en el trabajo cotidiano. Sin embargo, muchas situaciones embarazosas, errores y fracasos dolorosos pueden ser evitados si les inculcamos conocimientos teóricos elementales indispensables, que les indique el camino a seguir y faciliten su tarea”.

“Stalin tiene toda la razón al decir: “La teoría da a los que realizan las actividades concretas la fuerza para determinar la orientación, juzgar con lucidez el futuro, actuar con resolución y creer en la victoria de nuestra obra”.

En estos tres párrafos, Ho Chi Minh remarca la enorme importancia que tiene para el cuadro revolucionario el dominio de la teoría revolucionaria. “Son valientes, dinámicos y consagrados”, pero ello no es suficiente.

Para facilitar los estudios de los cuadros y miembros del Partido en los países coloniales, propuso al Departamento de Oriente publicar folletos sobre marxismo-leninismo, sobre los principios y las experiencias de la edificación del Partido, sobre el trabajo de propaganda en las masas y otros temas.

Esas publicaciones debían ser concisas, sencillas, para facilitar la comprensión, bajo la forma de preguntas y respuestas, porque temía que por su bajo nivel de instrucción general, nuestros camaradas no pudieran asimilar textos largos y difíciles.

Ho Chi Minh subrayó:

“Los que les he dicho sobre nuestros camaradas en Indochina, Siam, etc., es –y estoy convencido- igualmente justo para los camaradas de otros países coloniales, donde el Partido Comunista es ilegal y el nivel de instrucción general de las capas trabajadoras es aún muy bajo. Los folletos que propongo serán muy útiles en esos países”.

En julio de 1935, una delegación oficial del PCI, encabezado por Le Hong Phong, participó en el VII Congreso de la Internacional Comunista celebrado en Moscú.

Bajo el nombre de Lin, Ho Chi Minh, en calidad de delegado del Departamento de Oriente, participó en los debates de las subcomisiones y aportó numerosas ideas. Plenamente conciente de su responsabilidad en la delegación, contribuyó de manera destacada al cumplimiento de su tarea en el Congreso.

Las resoluciones adoptadas tuvieron entonces una gran significación para la revolución vietnamita. Los principios propuestos en el informe del camarada búlgaro G. Dimitrov y definidos en la resolución del Congreso, concerniente al Frente Popular Antiimperialista en los países coloniales y dependientes, revistieron una relevancia particular para las actividades del PCI en la época del movimiento democrático (1936-1939).

El Congreso decidió reconocer al PCI como una sección oficial de la Internacional Comunista y eligió al camarada Le Hong Phong miembro suplente del Comité Ejecutivo de esta última agrupación.

…

Ho Chi Minh volvió a China a fines de 1938 para intentar regresar a Vietnam… Entre febrero y julio de 1939, había escrito y enviado al país nueve artículos titulados Cartas de China publicados más tarde en el periódico Nuestra Voz,  semanario del Partido aparecido legalmente en Hanoi. Esos textos abordaban dos grandes temas: la amenaza de la agresión de los fascistas japoneses y las tentativas de sabotaje de los trotskistas en China.

Denunciaban la naturaleza reaccionaria de los fascistas japoneses, condenaban enérgicamente sus crímenes y elogiaban el heroico espíritu de lucha del pueblo chino para la salvación nacional. Al mismo tiempo, reafirmaban el apoyo del pueblo vietnamita al pueblo chino contra los fascistas japoneses.

Respecto a los trotskistas, Ho Chi Minh escribió:

“… A fines de 1936, y especialmente en el transcurso de la guerra, las actividades criminales de los trotskistas nos han abierto los ojos. Desde entonces, hemos estudiado con atención este problema”.

Estimó que los trotskistas chinos eran traidores de la Patria, implantados por los fascistas japoneses en el seno del Partido Comunista Chino para sabotear el movimiento antijaponés del pueblo chino. Los trotskistas, en China o en otros países, no eran más que delatores a sueldo del fascismo japonés e internacional.

Sus artículos periodísticos sobre los trotskistas en China, junto con los juicios del PCI sobre esos elementos en Vietnam, expresados en sus resoluciones, desempeñaron un papel muy importante en la educación política e ideológica, ayudando a los cuadros, miembros del Partido y las masas a reconocer a los trotskistas, agentes del fascismo.

Basándose en las resoluciones del VII Congreso de la Internacional Comunista y en la situación de Vietnam, escribió al Comité Central del Partido para sugerirle ideas directivas sobre la línea estratégica y medidas tácticas para el período del Frente Democrático Indochino. Los pensamientos que él resumió en su informe enviado a la Internacional Comunista, en julio de 1939, contenían las cuestiones siguientes:

En cuanto a las consignas de lucha:

En este momento, el Partido no puede formular reivindicaciones muy altas, tales como la independencia nacional; es conveniente no reclamar más que las libertades democráticas y el mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo, la amnistía general para los presos políticos y el derecho a la actividad legal del Partido.

En cuanto al Frente:

“Este frente no comprende sólo a los indochinos, sino también a los franceses progresistas de Indochina, él engloba, a la vez, al pueblo trabajador y a la burguesía nacional”.

“Sobre la burguesía nacional, el Partido debe emplear mucha habilidad y flexibilidad. Debe desplegar todos sus esfuerzos para atraerla al Frente y retenerla allí, estimularla a actuar si es posible y aislarla políticamente si es necesario. Debe, en lo posible, evitar dejarla fuera del Frente, porque así se empujaría a los brazos de los reaccionarios y se reforzaría su rango”.

“Acerca de los trotskistas, no hay cuestiones de compromiso, de concepciones. Debe desenmascararse a cualquier precio su papel de lacayos de los fascistas, y liquidarlos políticamente”.

En cuanto al Partido:

“El Partido no puede imponer su dirección al Frente. Debe mostrar que es la parte más fiel, activa y sincera de la causa común. No puede asumir el liderazgo de la revolución más que en la lucha y el trabajo cotidiano, cuando las masas reconocen la justeza de su política y su capacidad de dirección”.

“Por ello, el Partido debe luchar enérgicamente contra el sectarismo y organizar el estudio metódico del marxismo-leninismo para elevar el nivel cultural y político de sus miembros, y ayudar a los cuadros sin partido a elevar su conciencia política...”    

Además, Ho Chi Minh recomendó al Comité Central controlar la prensa del Partido, el movimiento de las masas populares para mejorar las condiciones de vida atrajo a la lucha a millones de hombres y despertó su conciencia política. El prestigio del Partido ganó en amplitud y profundidad en el pueblo. Más tarde, Ho Chi Minh expresó acerca del movimiento democrático de 1036-1939:

“Ese movimiento ha dejado al Partido y al Frente nacional de hoy una preciosa experiencia. Nos hace comprender que las masas apoyan y defienden con entusiasmo todo lo que se corresponde con sus aspiraciones y que un verdadero movimiento de masas no es posible más que a ese precio. Indica que debemos evitar a cualquier costo el subjetivismo y la estrechez de espíritu”.

………………………………………………………………………………………………………………..

Como integrantes del Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS) manifestamos el total acuerdo con los conceptos vertidos por el camarada Ho Chi Minh y, desde el inicio de nuestras actividades, hemos propulsado la formación política y de cuadros en el marxismo-leninismo, llevando adelante sus conceptos y categorías de una manera concisa y sencilla, que permita, a quien recibe el mensaje, que éste se comprenda y se asimile.

La unidad de todos los sectores antiimperialistas, la conformación de un gran Frente para liberarnos del monstruo mayor, es nuestra principal guía. Reproducimos arriba los sabios aporte de un enorme revolucionario, guía de un pueblo que derroto a cuanto imperialismo intentase someterlo. Ahora, brevemente, desarrollaremos fragmentos de otro enorme revolucionario, latinoamericano y argentino, nuestro CHE, en su discurso del 1º de enero de 1959.

“Pero nuestra condición de movimiento de todas las clases de Cuba, nos hace luchar también por los profesionales y comerciantes en pequeño que aspiran a vivir en un marco de leyes decorosas; por el industrial cubano, cuyo esfuerzo engrandece a la Nación creando fuentes de trabajo, por todo hombre de bien que quiere ver a Cuba sin su luto diario de estas jornadas de dolor”.

“Hoy más que nunca, el Movimiento 26 de Julio, ligado a los más altos intereses de la nación cubana, da su batalla, sin desplantes pero sin claudicaciones, por los obreros y campesinos, por los profesionales y pequeños comerciantes, por los industriales nacionales, por la democracia y la libertad, por el derecho de ser hijos libres de un pueblo libre, porque el pan de cada día sea la medida exacta de nuestro esfuerzo cotidiano”


SABER Y PODER UNIR A TODAS LAS FUERZAS POPULARES Y PROGRESISTAS CONTRA EL ENEMIGO FUNDAMENTAL ES SER SABIO Y SER REVOLUCIONARIO. (CIEYS 3/12/13)




lunes, 2 de diciembre de 2013

NOSOTROS O ELLOS Nº 49

VALOR

Como es habitual en nuestros análisis, comenzaremos por el diccionario para interpretar lo que éste define como “valor”. Como posee 13 acepciones, sólo vamos a tomar la que para el diccionario es la principal y aquellas otras que posean algún tipo de vinculación con la categoría valor que vamos a desarrollar.

Acepción 1: Grado de utilidad o aptitud de las cosas, para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite.

Acepción 2: Cualidad de las cosas en virtud de la cual se da, por poseerlas, cierta suma de dinero o equivalente.

Acepción 7: Rédito, fruto o producto de una hacienda, estado o empleo.

Acepción 13: Títulos representativos o anotaciones en cuenta de participación en sociedades, de cantidades prestadas, de mercaderías, de depósitos y de fondos monetarios.

Ahora daremos nuestra definición que, de rehacer el diccionario, pasaría a ser la acepción 1:

VALOR: TRABAJO SOCIAL MATERIALIZADO EN LA MERCANCÍA.

Aclaramos que ello no significa, de nuestra parte, desconocer las otras acepciones, sino que, al no incluir la más importante de ellas, el diccionario, quienes son los responsables de compilarlo, miran hacia otro lado, en especial cuando una definición puede, potencialmente, servir para demostrar la naturaleza real de un fenómeno, pues saberlo “conspira” contra el “sistema legal” vigente.

Pero no todo se puede tapar, y por ello los académicos lo camuflan (le otorgan apariencias para que puedan confundir o engañar). Es el caso de las acepciones 1, 2, 7 y 13, las que se encuentran “camufladas” No son falsas, sólo ocultan las verdaderas causas.

La acepción 1 se refiere a un tipo de valor, al valor de uso que debe poseer toda cosa y que significa que esa cosa satisface una necesidad individual o productiva, material o espiritual, Si esa cosa no posee valor de uso, si no satisface esa necesidad y no proporciona bienestar o deleite, o ayuda a mejorar nuestra vida, la misma carece de valor.  Esas cosas, además, poseen una fuerte vinculación con la historia, con los hábitos y costumbres, con la regionalidad, etc. Por ejemplo: Hemos decidido convocar a cualquiera de ustedes que posea dinero para iniciar un emprendimiento industrial. ¿Qué produciríamos? Preguntan los interesados. Vamos a producir carretas para se arrastradas por bueyes, le respondemos. Al escuchar nuestra respuesta en el año 2013, lo primero que surgiría es una sonrisa acompañada de un movimiento oscilante de la cabeza o, directamente dirían: nos están cargando. ¿Sería la misma respuesta si ello lo hubiésemos planteado en 1800? La carreta ya no posee valor de uso social, la podríamos producir, pero nadie la compraría y por ello nadie la produce. La silla posee un valor de uso, satisface una necesidad, debemos estar sentados en algún momento del día y la silla sirve para ello, pero si producimos sillas con clavos de punta en la asentadera, nadie que no sea masoquista la compraría. El valor de uso es el valor primario y necesario para que la cosa se fabrique.

La acepción 2 se refiere al valor de cambio sin definirlo como tal. Nadie regala nada (y menos en el capitalismo), por tanto, si ustedes quieren sentarse deben usar una silla y deben comprarla y deben pagar por ella una suma de dinero (pesos) o equivalente (trueque) ¿Por qué? Porque posee valor de uso.

La acepción 7 se refiere, en una de sus partes, a la plusvalía o a la especulación y en otra parte a la remuneración, a lo que percibimos como salario por nuestra venta de la Fuerza de Trabajo. Cuando se inicia un trabajo productivo (lo hemos explicado) se lo hace con el objetivo de incorporar valor a cosas que ya lo poseen, pero en menor grado. De ese nuevo valor que se incorpora, una parte va al salario y otra queda como “ganancias” o plusvalía. Es cierto, como dice el diccionario: da “réditos”.

La acepción 13 está definiendo lo que es Capital Ficticio, donde se juntan, títulos, acciones, bonos, especulación, morbosidad e ingenuidad entre otras cuestiones. Todos esos papeles, que se definen también como valores, se “negocian en una “bolsa” que se define en consonancia: Bolsa de Valores.

Habiendo pasado revisa a esas acepciones de la Real Academia Española, nos dedicaremos a explicar el porqué de nuestra definición y la pretensión de considerarla como acepción 1. Pero antes, y continuando con ejemplos simplificados que ofuscan a muchos académicos, le pedimos nos acompañen en el siguiente razonamiento (teniendo siempre a mano nuestro correo donde pueden expresar sus indignaciones):

Tomemos dos objetos, dos cosas, dos mercancías: un tenedor de acero y una locomotora para un tren de alta velocidad. Son, ciertamente, cosas muy distintas, ¡un miserable tenedor comparado con una elegante y veloz locomotora! Ambas cosas poseen “valor de uso” y ambas cosas poseen, por tener valor de uso, valor de cambio (o, simplemente: valor). Hay diferencias; cualquiera de nosotros podemos comprar un tenedor, pero no está a nuestro alcance comprar una locomotora, además, el tenedor para nosotros mantiene su valor de uso, pero la locomotora, por más espacio que logremos en el patio (si lo tenemos), dejaríamos afuera su valor de uso. Si fuese un vagón comedor o dormitorio o vagón común quizá le podríamos dar un uso práctico, pero, lo cierto es que las dos cosas poseen valor de uso y por eso se fabrican, una está al alcance de nuestro presupuesto y la otra no pensamos jamás en adquirirla, hasta que en este tonto ejemplo alguien se lo señala. En realidad estamos señalando, de manera contundente, que el valor de uso de las cosas no es para todos, sino que responde al tiempo (como el ejemplo de las carretas), a los hábitos (dormir sobre alfombras o sobre camas) y, a si ese valor de uso es para consumo (producto final) o para producir otros bienes (materia prima, producto intermedio).

No obstante esa tremenda diferencia que existe entre un tenedor y una locomotora de alta velocidad, hay dos cosas que poseen en común y son básicas, no sólo para esos dos objetos sino para todos los objetos que existen, que vemos, vimos y veremos, sean metálicos, de madera, de papel, de plástico, de tierra, orgánicos o inorgánicos, minúsculos o enormes, dulces o amargos, etc. ¿Cuáles son esas dos cosas?

Todos ellos están fabricados con productos extraídos originalmente de la naturaleza.

Todos ellos contienen Fuerza de Trabajo materializada dentro de sí.

Si el tenedor y la locomotora no tienen incorporada la fuerza de trabajo del ser humano no habría ni tenedor ni locomotora y la materia prima utilizada quedaría con roca con contenido de hierro tal como en la naturaleza surgió.  ¿Es así? Afirmamos, rotundamente, que es así. ¿Cuál es la diferencia? La diferencia está en la cantidad.

Ustedes, inmediatamente, observarán que un tenedor pesa unos 100 gramos y una locomotora pesa varias toneladas, de allí pueden deducir que es lógico que posea más valor una locomotora que un tenedor pues posee más materia obtenida de la naturaleza. En ese ejemplo, en caso de que lo piensen de esa manera, nosotros les afirmamos que es un error, que no es así, que los productos de la naturaleza no poseen valor, que se encuentran allí desde hace millones de años, 4,6 mil millones de años que fue donde se formó nuestro sistema solar con ocho planetas más uno enano, más 140 lunas conocidas, más millones de cuerpos menores. Dentro de este enjambre, cuatro planetas son rocosos y, gracias ello, en el nuestro hay, desde hace 4,6 mil millones de años, rocas que contienen mineral de hierro, lo que fue descubierto por el hombre en el siglo XII antes de nuestra era, o sea, hace 4 mil años. Vemos estos números comparativos:

Roca conteniendo hierro: 4.600.000.000.000 años
Período utilizando hierro:                     4.000 años

¿Es la roca la que le da valor al tenedor o a la locomotora? Para nada: la roca es gratis como el aire. Si el tenedor y la locomotora han adquirido valor es otra cuestión y si posee la locomotora más valor que el tenedor es por la cantidad mayor de esa otra cosa que debe ser utilizada para producir.

Esa otra cosa es la utilización de la Fuerza de Trabajo del Trabajador. Utilización que se realiza en buscar y encontrar rocas que contengan mineral de hierro, en construir herramientas que permitan extraerlas, trasladarlas, procesarlas, fundirlas, laminarlas, etc. hasta que llegan a un taller como materia prima. En cada etapa se va incrementado el valor del producto intermedio en consonancia con la cantidad de FT utilizada, la cantidad de horas materializadas en lo que al final sería la lámina de hierro, esas que ustedes ven en los rodillos que peligrosamente transportan camiones por las rutas.

Vamos a suponer que la tonelada de acero inoxidable laminado se venda a 15.000 dólares (moneda aún mundial) ¿Qué son esos 15 mil dólares dentro de una tonelada? El trabajo de miles de personas, en gasto de esa Fuerza de Trabajo materializada en la tonelada de acero inoxidable. Ese valor, ese trabajo social materializado, es el que adquiere el taller que fabrica tenedores y el que fabrica locomotoras.

Con una tonelada de acero inoxidable, el que produce tenedores de 100 gramos puede convertirlos en 10.000 unidades, que ya incorporan de la lámina su trabajo histórico de 1,5 dólar por unidad.

Por otra parte la locomotora es de 100 toneladas (las hay desde 50 hasta 150) y por ello incorpora por unidad 1.500.000 dólares sólo en acero.

Y, a partir de allí, cada producto debe materializar el trabajo vivo que se realiza donde se está construyendo, siendo, obviamente, la producción de tenedores más fácil y más sencilla que la de una locomotora. Se requiere muchísima más fuerza de trabajo para terminar una locomotora que un tenedor.

Este recorrido obvio que estamos realizando nos permite demostrar que el valor es creado por la fuerza de  
Trabajo, por el consumo de energía física e intelectual que se materializa en el producto terminado. Cuanto más trabajo materializado contenga un bien, sea este un escarbadientes o una casa de madera, más valor adquirirá. Ese valor, lo paga en dinero el que lo adquiere, y ese dinero, como lo hemos explicado, proviene del circuito de la distribución de la riqueza, donde una parte, como salario, la recibe el trabajador y otra, como plusvalía, queda en manos del propietario de los medios de producción. Otras leyes menores actúan en el capitalismo, son de base especulativa, como oferta y demanda o precios de monopolios.

El mundo capitalista es así. Si queremos que no sea esa su característica, si queremos que no sea la explotación del hombre la que genere tanta miseria en un planeta donde hay tanta riqueza, debemos cambiarlo, simplemente cambiarlo. La historia, sus leyes, nos ayudan, pero, desgraciadamente, la historia la hacen los hombres y no Dios, por esa razón, salir del sistema capitalista es mucho más difícil que producir locomotoras y requiere de valentía, ciencia, consciencia, organización, constancia, paciencia y unidad de todos los trabajadores para lograrlo. Lo bueno es que se puede, y que hay ejemplos.

Oscar Natalichio
02/12/2013
Centro de Investigación Económico y Sociales (CIEYS)