viernes, 22 de noviembre de 2013

NOSOTROS O ELLOS Nº 44

CAPITAL, CAPITALISTA Y CAPITALISMO (5)

En NOSOTROS O ELLOS Nº 43 afirmábamos que el Capital de Préstamo y el Capital Bancario no son lo mismo. Definíamos al Capital de Préstamo como “el capital monetario que su poseedor concede a otros capitalistas industriales por un determinado tiempo y con una tasa de interés como remuneración por el préstamo”.

En cambio, el Capital Bancario es un capital que se concentra en empresas capitalistas bancarias, donde su composición le da una particular característica: la de un intermediario que trabaja con dinero ajeno.

  1. La parte menor del capital proviene de los capitalistas propietarios del banco
  2. La parte mayor por los depósitos de ahorristas captados para ser utilizados como Capital de Préstamo, es decir, para ser prestados a empresas capitalistas y como préstamos personales a particulares.

El beneficio del Banco en su operatoria posee dos componentes y dos orígenes. Comencemos con los componentes, ellos son:

  1. Los recursos de terceros (depósitos) son retribuido con una tasa de interés denominada “pasiva”.
  2. Los préstamos son gravados con una tasa de interés muy superior denominada “activa”, a los que se le suman comisiones y gastos “varios”, formas encubiertas de interés, que pesan enormemente sobre los préstamos más pequeños.
  3. La diferencia de tasas se manifiesta como la principal fuente de ingresos que percibe el capitalista bancario. La de comisiones y gastos le siguen.

Con relación al origen podemos señalar:

  1. La plusvalía que el capitalista industrial obtiene, parte de la cual la transfiere al banco prestamista en concepto de intereses. Ello es igual si el que solicita el préstamo es un capitalista que opera en el área comercial, ya que de origen, éste opera con la plusvalía obtenida de igual origen, del capital industrial
  2. Cuando el préstamo es a personas y no a empresas, lo que éstas transfieren al banco son parte de sus ingresos, en general parte de sus salarios o jubilaciones. Este préstamo puede ser específico (otorgado directamente por el banco ante una solicitud, a x cuotas y x tasa) o permanente (mediante la instrumentación de variados sistemas entre la que se destaca la “tarjeta de crédito”) donde, tasas y gastos, superan el 50% anual  de costo sobre lo refinanciado.

Al producirse el paso del Capitalismo de libre competencia (fase 1) al Capitalismo de los Monopolios o Imperialismo (fase 2), se produce, paralelamente, la concentración y centralización de la banca de donde surgen los Bancos Monopólicos, a veces denominados bancos de bancos o bancos mayoristas. Al adquirir esa característica, dichas instituciones obtienen un gran poder, no sólo sobre los industriales, sino sobre países a los que presta condicionando, con dicho empréstito, el destino del mismo, a qué rama de la economía debe ser aplicado, quién debe manejar o administrar el préstamo y otros condicionamientos entres los cuales se destacan a quién se debe contratar. Esta transición del capitalismo de libre empresa al monopolio, es acompañada por varios cambios históricos, siendo, los más destacados, los siguientes: la exportación de mercancía por parte de los países más poderosos va siendo, gradualmente, reemplazada por la exportación de capitales y, la forma de dominio pasa del colonialismo al neocolonialismo, donde las tropas de ocupación son reemplazadas por el empréstito condicionante.

Esta concentración y centralización bancaria es la que, en su desarrollo, da origen a la Oligarquía Financiera y al Capital Financiero, dos de los rasgos más destacados de la fase superior del capitalismo, de su fase 2, del imperialismo.

El origen del Capital Financiero está dado por la fusión del gran capital monopolista industrial con el gran capital monopolista bancario, acontecimiento que se produce a partir de los finales del siglo XIX y que se consolida en el siglo XX. Los grandes bancos monopolistas proceden a otorgar préstamos a largo plazo logrando con ellos, obtener un condicionamiento más efectivo sobre el que lo solicita y recibe. Ya no está sujeto el deudor a una deuda corta, de meses, difícil de condicionar por parte del acreedor, sino a una deuda larga, de años, donde el acreedor fija reglas de juego que le permiten poseer una fuerte ingerencia en las decisiones de quienes toman esos préstamos: grandes capitalistas industriales y comerciales y, principalmente, Estado débiles y arruinados.

El excedente financiero que logra el Capital Financiero mediante la concentración y centralización es también destinado a desarrollar el “sistema de participación” que es la forma en que se apropian de empresas capitalistas mediante la compra de acciones en cantidad suficiente para lograr el control de las mismas. De esa manera van creando una pirámide donde en su vértice superior se aloja el grupo más poderoso, que controla toda la pirámide. Es ese grupo el que constituye la Oligarquía Financiera.

El Capital Financiero es consecuencia de la explotación al trabajador, es la acumulación de plusvalía que no es destinada a incrementar el capital productivo, es decir, la plusvalía que no es destinada a generar más plusvalía mediante la producción de bienes materiales y servicios. Al no producirse plusvalía fuera del área productiva, el Capital Financiero sólo puede manifestarse como un capital parasitario y depredador.

Explicaremos lo afirmado en el último párrafo:

  1. La plusvalía se produce en el área productiva con la creación de un nuevo valor sobre los valores anteriores.
  2. Parte de ella (de la plusvalía), el capitalista industrial la incorpora como capital. Si el capital monetario inicial es 100 y obtiene plusvalía por 40, destina la misma a pagar impuesto a las ganancias 14, a su mejor calidad de vida y de sus secuaces (abogados, contadores, testaferros, etc.), 6 y el resto, 20 lo convierte en capital
  3. De esa manera el capital monetario del segundo ciclo ya no será los 100 del primero, sino los 100 del primero, rescatados al vender la nueva mercancía más los 20 destinados a incrementar el capital: será de 120 y de mantenerse iguales condiciones, esos 120 producirán una plusvalía mayor, de 48 en vez de los cuarenta anterior. Y así, en cada ciclo, va incrementando cada vez más el capital con la plusvalía. En el sistema capitalista ello se llama “reinversión de las ganancias”, forma folclórica de encubrir que el capital es creado por la FT del trabajador, por recibir menos de lo que esa FT genera en riquezas.
  4. Cuando la plusvalía va al Estado en forma de impuesto, el Estado la gasta en lo que sea, salarios al personal, salud, educación, represión, etc. La porción con que se quedan de ella el propietario y sus secuaces, también la gastan en bienes y calidad de vida que lo destaquen de la “plebe” y cuando el propietario la envía a formar capital, inevitablemente es para comprar más materias primas y materiales, más maquinarias y más mano de obra en trabajo vivo o en trabajo pasado. En todos los casos la plusvalía, en el ciclo industrial, va al consumo. Y si bien no podemos decir que ello es un círculo virtuoso, pues se basa en la explotación del semejante, sí podemos decir que no es tan funesto como el atesoramiento que permite la acumulación financiera.
  5. Lo que pretendemos señalar es que, en un momento del desarrollo histórico (lo estamos viviendo) el capitalista industrial no envía más plusvalía a la reproducción, no incrementa más el capital con ella ¿Por qué? ¿No es acaso un buen negocio? Claro que lo es, ya lo decía el padre del liberalismo económico y de la Economía Política Burguesa: Adam Smith (ver Nº 34). “Todo hombre es rico o pobre según el grado en que puedan gozar de las cosas necesarias, convenientes y gratas de la vida. Pero una vez establecida la división del trabajo, es sólo una parte muy pequeña de las mismas la que se puede procurar con esfuerzo personal. La mayor parte de ellas se conseguirán mediante el trabajo de otras personas, y será rico o pobre, de acuerdo con la cantidad de trabajo ajeno de que pueda disponer o se encuentre en condiciones de adquirir”  Es un buen negocio siempre que alguien compre lo que se produce. Y llega un momento que la demanda solvente no alcanza a adquirir todo lo que se produce y se mantiene en un límite donde, producir más es generar bienes que no se van a vender y, por ende, no van a producir plusvalía. Cuando ese momento llega, el capitalista decide atesorar y allí nos encontramos que atesorar no es consumir, no es gastar. Entonces ¿Qué sucede? Que el primer año que se utiliza la plusvalía como capital monetario (los 20) se atesoran y en el segundo año son 40 al agregarse 20 más, en el tercero son 60, en el cuarto 80 y de esa manera el atesoramiento, que no se gasta, que no se consume, llega a superar al capital industrial.
  6. ¿Dónde opera esa masa creciente de dinero? En la especulación. En las “burbujas inmobiliarias” para despojar a los pobres de sus viviendas, en las “compras a término” fijando precios de alimentos disminuyendo la calidad de vida de las personas, en las compras de bonos de deudas a precio vil y luego exigiendo su cobro a valor nominal, etc., etc.
  7. ¿Se puede detener este proceso? NO. Dentro del modo de producción capitalista el proceso de concentración y centralización del capital es una Ley como lo es también la de la inevitable acumulación financiera. No “estamos condenados al éxito” como afirmaba un fugaz “presidente”. Demanda existe pero es global. Hay más de 2 mil millones de seres humanos que requieren más bienes y más servicios, pero no cuentan con recursos para adquirirlos. El capitalismo los margina y crea su propia trampa, ya que sólo opera con la demanda solvente, con los que pueden pagar, y al marginal a millones de personas y condenarlas a la marginación y el hambre, pierde la posibilidad de generar más plusvalía mediante la explotación y ahora trata de obtener incrementos a su enorme Capital Financiero mediante la especulación y el saqueo de nuestra ya limitada calidad de vida.
  8. El tema da para mucho más y lo retornaremos más adelante con datos más precisos. Ahora diremos que el fenómeno real es mucho más complejo, pero que la base de esa fenómeno real es la que, simplificadamente, desarrollamos en estos puntos. La complejidad oscurece y no permite ver. La simplificación aclara y permite visualizar el fenómeno real. Pero sería un error grosero si, una vez visualizado, no regresáramos a la complejidad inicialmente desechada, ya que ésta es la que conforma la realidad objetiva y la otra una herramienta de análisis para determinar el fenómeno que rige esa realidad objetiva.

Hablamos del vértice superior de la pirámide donde se reúne el “estado mayor” del imperialismo (capitalismo monopolista). Ese estado mayor está constituido por personas, por capitalistas. Son lo grandes capitalistas, los grandes propietarios dueños de emporios industriales, comerciales energéticos, mediáticos, informáticos, financieros, et., etc. Son personas, pocos más de mil, que operan con gran impunidad sobre otras empresas capitalistas y, en particular, con los Estados, con los países, con sus pueblos. Son los señores de la guerra y de la muerte. Son los que sus medios destacan y muestran con impudicia sus riquezas mientras 10 mil niños mueren por causas evitables cada día. Comenzaron esa serie de inscriptos en el Club del Terror, los Rockefeller, los Morgan, los DuPont, los Ford… ELLOS constituyen la Oligarquía Financiera y NOSOTROS  seremos sus víctimas hasta que resolvamos no serlo más.  

Oscar Natalichio
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS)
22/11/2013


   


jueves, 21 de noviembre de 2013

SOTROS O ELLOS Nº 43

CAPITAL, CAPITALISTA Y CAPITALISMO (4)

En NOSOTROS O ELLOS Nº 42 demostramos que la Fuerza de Trabajo (FT) es la que genera toda nueva riqueza y que esa nueva riqueza es distribuida en sólo dos direcciones: salarios como la parte que recibe el trabajador por generar esa riqueza y plusvalía, la parte que no recibe el trabajador por generar esa riqueza. ¿Cómo se distribuyen esas partes? Desde el inicio, la distribución la fija el capitalista, el que compra la mercancía Fuerza de Trabajo, ya que es el que le fija el precio, lo que va a pagar como salario. Así de simple.

Cierto es que, mediante las luchas organizadas de los trabajadores, éstos pueden, casi siempre temporalmente, mejorar sus ingresos. Ingresos que en muy breve espacio de tiempo vuelven a perder su capacidad de compra porque el mismo que fija el precio a la FT es el que fija los precios de todos los bienes que la FT logra y que el trabajador debe comprar para subsistir.

Si queremos ser estrictos tenemos que afirmar que es imposible en el sistema capitalista poder mejorar nuestra calidad de vida como trabajadores y en concordancia con los nuevos avances de la ciencia aplicada a la producción de bienes.

Podemos afirmar que, si bien son valiosas y necesarias las luchas reivindicativas, también son eternas si no se la transfieren al plano político y se limitan solamente a obtener una mejora que, repetimos, sólo será temporal. La inequidad es parte de la estructura económica-social del capitalismo. Y esa inequidad  sólo puede tender a desaparecer en un cambio social profundo, en una transición hacia otro sistema, más progresivo y progresista, que es el Socialismo. El Socialismo como Formación Económico-Social no tiene nada que ver con esos partidos políticos que se denominan a sí mismo socialistas y que sólo representan una faz más de la superestructura montada por el sistema capitalista. Ejemplo en nuestro país es Hermes Binner; en España, Rodríguez Zapatero y Felipe González; en Francia, Francois Hollande, en Inglaterra: Tony Blair, etc. Todos los países capitalistas generan una “izquierda” que no pone en riesgo el sistema y ello es parte de la lucha cultural ya que logra confundir a muchos. Es como si una persona fuese estudiante de primer año de medicina y se anuncie como un cirujano cardiovascular. ¿Se operaría del corazón con él? En política sí.

Retornando al tema, nos quedaba pendiente definir el Capital Mercantil como parte integrante del Capital Industrial. Recordamos que el capital Industrial atraviesa dos fases, la de la circulación y la de la producción. En la fase de circulación se encuentran el Capital Monetario y el Capital Mercantil; en la de producción, el Capital Productivo.

En efecto, nos quedaba explicar qué es el Capital Mercantil, al que definiremos así: es una forma funcional del Capital Industrial caracterizado por estar compuesto de las mercancías producidas y destinadas a la venta. El Capital Mercantil contiene lo que denominamos D’, o sea, contiene el Capital Monetario anticipado (D) y la Plusvalía materializada. Su función es realizar las mercancías, para que no queden en stock. Realizarla significa convertir la plusvalía en dinero y. simultáneamente, rescatar en dinero la inversión inicial (el Capital Monetario Inicial) y significa también poder reproducir nuevamente (en general incrementado) los bienes vendidos y consumidos.

Convengamos que, mientras más rápido se recupere la D’ mejor funcionará el ciclo del Capital Industrial. Por ejemplo: si vendo al contado el Capital Mercantil se convierte simultáneamente en Capital Monetario incrementado por la plusvalía. Pero eso no es lo frecuente ya que en general se deben otorgar plazos. El Capital Mercantil, al otorgar plazos y al vender a muchos “clientes” sus mercancías, requiere de un tiempo considerable para vender, entregar y cobrar. Ese plazo conspira contra la necesidad de hacer rotar de manera rápida al capital monetario y, por ende, a todo el Capital Industrial. ¿Cuál es la solución? Independizarse.

De esa independencia, lógica por otra parte, surge el Capital Comercial, que funciona en la órbita de la circulación pero no forma parte del Capital Industrial. Le adquiere, al capitalista industrial, grandes lotes de mercancías. Éste les paga en un plazo menor y se encarga de la distribución y venta de las mismas. ¿Obtiene plusvalía el Capital Comercial? NO. Pues no produce. ¿Entonces? Le transfiere la plusvalía el  capitalista industrial. ¿Cómo? En “bonificaciones” el industrial cede parte de la plusvalía obtenida para que el capitalista comercial exista. Él capitalista comercial, con esa plusvalía, paga todos sus gastos y se queda con una parte como “ganancias”.

A esta altura es necesario explicar que el precio de venta, si bien lo fija el capitalista, lo debe hacer dentro de un entorno lógico. Ninguno de nosotros tomaría un café en un bar común si este se fija en 60 pesos, pero si se fija entre 12 y 18 posiblemente sí. Por lo tanto, el Capitalista Comercial obtiene su utilidad del descuento o bonificación que recibe del industrial, el que no pocas veces le suele fijar el precio a qué debe llegar al público (a veces impreso en el producto). ¿Por qué? Por que no está solo en el mercado y hay otros capitalistas del mismo rubro que compiten con él. En síntesis:

La plusvalía que recibe el Capital Comercial es parte de la producida en el Capital Productivo. En la circulación no se produce plusvalía, sólo se realiza.

El que no se produzca plusvalía no significa que el capitalista que opera en el comercio no explote a sus empleados, desde ya que sí. Vemos eso con claridad cuando estudiamos los convenios laborales,  donde los salarios de los empleados de comercio suelen ser inferiores a los de los trabajadores industriales. Ello le produce, al capitalista comercial, un ingreso extra por apropiación directa de parte del salario y con ello logra, a veces, obtener más “ganancias”, pero siempre es de la plusvalía que obtiene el industrial.

Tenemos que agregar que el Capital Comercial fue (junto con el Usurero) el capital más importante en la etapa del pre-capitalismo y fue el factor de desarrollo del Capital Industrial. Su imperiosa necesidad de obtener mercancías para su venta, los llevó a concentrar artesanos inicialmente, a contratarlos después, a dividir el trabajo en etapas y a maquinizarlo, etc. En ese proceso surge el Capital Industrial y parte del Capital Comercial pre-capitalista se convierte en Capital Mercantil hasta que, más adelante, vuelve a independizarse como Distribuidor (exclusivo o no) de lo producido, a “mayoristas” o “minoristas”, transfiriendo, en cada caso, una porción de la plusvalía obtenida en la faz industrial. Esto lo veremos más claramente en un desarrollo matemático. ¿Parece complicado? Lo complicaremos más aún.

Para iniciar un proceso industrial se necesita, como habíamos señalado reiteradamente, un capital monetario inicial. ¿Qué sucede si ustedes quieren iniciar ese emprendimiento y no poseen dinero? O no lo inician, o piden plata prestada. Vamos a suponer que van a seguir adelante con el proyecto empresario pero con un capital monetario colocado por terceros (un banco, por ejemplo). Entonces aparece el Capital de Préstamo.

Lo definimos: el Capital de Préstamo es un capital monetario que su poseedor concede a otros capitalistas industriales por un determinado período de tiempo y con una tasa de interés determinada como remuneración por el préstamo. ¿Qué observamos? Al igual que el Capital Comercial es un tipo de capital que se independiza del Capital Industrial. Podemos decir que el Capital de Préstamo es la forma monetaria que también se independiza del capital industrial. En este caso surge una diferencia entre capital-propiedad (relacionado con la especulación) y el capital en funciones (destinado a la producción de bienes con plusvalía).

El capitalista que toma el préstamo debe pagar a quien se lo concede, un interés que es la retribución al prestamista. ¿De donde saca el dinero para pagarlo? Del único concepto que le provee de fondos “genuinos”: de la plusvalía.

Para que no haya dudas: Un capitalista invierte (D) 100 para iniciar un ciclo productivo. Nos abstraemos y suponemos que el capitalista se conforma con un solo ciclo. En ese ciclo, los 100 invertidos se convierten en Capital Constante (recuerden que es el que se utiliza en la compra de las materias primas, los materiales y las maquinarias y herramientas) 80 y en Capital Variable (salarios y sus costos) los 20 restantes. Al final del ciclo realiza la producción en 140 (D’). Sabemos que D’ = D + p, por lo tanto sabemos que p = D’ – D, es decir, la plusvalía es de 140 – 100 = 40 ¿Qué destino tiene esa plusvalía? Vemos tres variantes, las más importantes:

  1. Si la D inicial surge de fondos propios del capitalista y el mismo comercia la producción.
  2. Si la D inicial surge de fondos de terceros y comercia el mismo comercia la producción
  3. Si la D inicial surge de fondos de terceros y entrega la comercialización  al Capital Comercial

Analicemos cada punto y notemos la diferencia. Aceptemos que todos pagan los impuestos a las ganancias en el porcentaje correcto, en este caso 14. Queda un neto de plusvalía de 26 que debe distribuirse en el caso 1 100% al capitalista industrial pues opera solo; en el caso 2 entra otro actor, el capital de préstamo que recibe 6 quedando 20 para el capitalista industrial; y en el caso 3 son dos los actores que entran en el reparto, al capital de préstamo se le suma el capital comercial: el primero se llevaba 6; suponemos que el segundo se lleva 9, queda para el capitalista industrial 11.

Caso      Plusvalía          impuestos        intereses              bonificaciones            ganancia     
                 Total             al Estado         al prestamista      al Cap. Comercial       al Cap. industrial

1.                40                     14                       0                             0                                26
2.                40                     14                       6                             0                                20
3.                40                     14                       6                             9                                11

 La plusvalía obtenida por el Capital Industrial disminuye a medida que deba compartir la misma con otros capitalistas que operan desde fuera de ese capital.

Vamos a observar, en la próxima entrega, que el capital de préstamo puede surgir de un capitalista particular, de un banco o de alguno que sacó el quini 6, pero no es lo mismo que Capital Bancario o que Capital Financiero. Vamos también a observar cómo se las ingenia el capitalista para obtener dinero que no provenga ni del Capital Bancario, ni del de Préstamo, ni del Financiero, sin asumir riesgos, además, dinero barato y controlable.

Seguimos, pues, analizando el Capital en sus modalidades, para luego definir al capitalista y al capitalismo, alertando que no son la misma cosa (categoría).

Oscar Natalichio
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS)
21/11/2013

miércoles, 20 de noviembre de 2013

PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE JORGE"PAMPA" UBERTALLI DESCABALGANDO EL TIEMPO

La presentación se realizó en la Biblioteca Nacional sala Julio Cortazar con la presencia de muchos compañeros de lucha del autor y la Embajadora de la República de Nicaragua (foto).

NOSOTROS O ELLOS Nº 42

CAPITAL, CAPITALISTA Y CAPITALISMO (3)

En NOSOTROS O ELLOS Nº 39 nos referíamos a qué era Capital Monetario, señalando que es dinero que el Capitalista invierte en la producción de bienes o servicios con un solo objetivo, incrementar, mediante la plusvalía, el dinero inicial invertido.

Decíamos también que el dinero acumulado (ahorro, etc.) no es Capital Monetario sino atesoramiento ya que la categoría capital monetario se aplica cuando aquél está destinado a la producción de bienes, que es de dónde surge la plusvalía.

En el Nº 40 continuamos con el destino del capital monetario, que es el de convertirse, lo más rápidamente posible, en Capital Constante y Capital Variable, es decir, en comprar las materias primas y maquinarias necesarias cuyo valor se va a mantener constante en el proceso productivo y en comprar la Fuerza de Trabajo del trabajador cuyo incidencia va a variar los valores iniciales al generar un nuevo producto y, con él, nuevos valores.

También nos referimos al capital de acuerdo a su movilidad y lo señalamos como circulante (se va, circula con el nuevo producto) y fijo (se queda, fijo, para realizar otras rondas –ciclos- de producción).

En este fascículo vamos a referirnos a Capital Productivo, Capital Industrial y el Ciclo del Capital.

El Capital Productivo es una de las partes integrantes del Capital Industrial, de la forma en que éste se desplaza. Es la realización del Capital Monetario que pasa de su fase I a la II, adquiriendo, al hacerlo, las formas de capital productivo (capital constante más capital variable o, dicho de otra manera, el dinero convertido en medios de producción y fuerza de trabajo, ambos comprados por el capitalista con el capital monetario inicial).

El Capital Productivo se destaca por dos particularidades: una de ellas es que se desarrolla y realiza dentro de la esfera productiva, dentro de la fábrica y la otra, la más importante y la que contiene el único objetivo del capitalista, obtener la plusvalía. Es, pues, dentro del capital productivo donde se genera la plusvalía, en ningún otro lugar más que en ese proceso. Obviamente, la plusvalía que surge de ese lugar se materializa dentro del bien producido, eso indica que la plusvalía integra el bien y que, el capitalista, sólo la puede obtener cuando vende ese bien y lo cobra, o sea, lo realiza en dinero, que junto con el rescate del capital monetario inicial se convierte en la D’ de la fórmula. De allí que, en períodos de superproducción, donde el capitalista no puede vende lo producido, se forme lo que se denomina “crisis coyuntural” donde el que paga el costo es el trabajador que es suspendido o despedido hasta que el sobre stock sea realizado por sus apropiadores.

El Capital Constante, el Capital Fijo, el Capital Circulante, el Capital Variable y la Plusvalía se encuentran dentro del Capital Productivo, siendo éste parte del Capital Industrial.

Hasta ahora hemos visto que:

  1. Con la realización del Capital Monetario iniciamos el ciclo del Capital Productivo.
  2. Ello sucede pues con el Capital Monetario se adquiere todo lo necesario para producir, o sea:
    1. Las materias primas y materiales que constituyen parte del Capital Constante pues su valor se va a mantener en el nuevo bien tal como ingresó. Se va a mantener “constante”, sin cambios de valor.
    2. Las maquinarias, tecnología e instalaciones, que completa la otra parte del Capital Constante, que lo es por igual razón a lo explicado en el punto a (no agrega nuevo valor y sólo mantiene el original).
    3. La fuerza de trabajo del trabajador, que es la base necesaria para poner en marcha lo adquirido en lo descrito en los puntos a y b y con su aplicación generar un nuevo producto que incorpora un nuevo valor. Aquí, a diferencia de los puntos a y b, la fuerza de trabajo no se mantiene constante sino que varía el valor original, lo incrementa, conforma una nueva riqueza sobre la anterior que se mantiene constante. Por variar ese valor, a la parte que el capitalista le reconoce al trabajador, Marx la denominó: Capital Variable.
    4. De esa manera comprobamos que el Capital Monetario debe inevitablemente convertirse en Capital Constante (a y b) y Capital Variable (c).
  3. Pero observamos que: una parte de ese capital se mueve y otra parte no. Por eso se hace  necesario incorporar una clasificación adicional que se relacione con el desplazamiento del capital, y de allí surgen:
    1. El Capital Circulante, definido así pues “circula” es decir, se materializa en la mercancía producida y se va con ella. Es obvio que es Capital Circulante la parte del Capital Constante compuesto por las materias primas y materiales (la parte NO fija del Capital Constante). Y es menos obvio pero real que en el producto final también se materializa la Fuerza de Trabajo, o sea, el Capital Variable. De esa manera el Capital Circulante, dentro del Capital Productivo, se compone de Capital Constante en su parte no fija y el total del Capital Variable.
    2. El Capital Fijo es la parte del Capital Productivo que queda en él para realizar varios ciclos productivos. Lo constituyen las instalaciones, las maquinarias, las herramientas necesarias para ser utilizadas como medios de trabajo por el trabajador. Habíamos señalado que el Capital fijo no es totalmente “fijo” sino que se materializa en pequeñas cuotas dentro de cada ciclo productivo. Esta característica nos va a permitir, más adelante, para simplificar nuestro análisis y observar el fenómeno con más claridad, considerar a todo el Capital Fijo como Capital Circulante. ¿Cómo? Considerando el ciclo productivo no de un año sino de la cantidad de años que estimamos sea de utilidad el Capital Fijo inicial.
  4. Estas clasificaciones no constituyen ni un ejercicio intelectual ni académico. Son categorías útiles y necesarias para determinar las Leyes que se desarrollan dentro del modo de producción capitalista, entre ellas la LEY DE TASA DECRECIENTE DE LA CUOTA DE GANANCIAS. Tema que veremos más adelante.

La repetición de categorías y conceptos que ustedes habrán advertido, poseen una intencionalidad: todos NOSOTROS hemos recibido, en gran parte, la educación que seleccionaron ELLOS. Durante toda nuestra vida, la historia oficial, en este caso las categorías “oficiales” de la Economía Política Vulgar del capitalismo han sido nuestro único punto de referencia. Repetidas desde el primario hasta el doctorado, incorporadas como dominio cultural a través de los medios de difusión masiva, de las universidades privadas pero también de las públicas, desde los mafiosos premios Nobel de economía, otorgados con grandes loas a mediocres y vulgares “intelectuales” (sobre este punto se incorporará más adelante un trabajo sobre cada uno de los premios Nobel de Economía desde su inicio a la fecha), nos pasamos recibiendo millones de mensajes falsos. Aquí, modestamente, intentamos poner las cosas en su lugar. Nuestra fuerza radica en la búsqueda de la aproximación a la realidad objetiva, a la esencia y naturaleza del fenómeno, algo que podemos hacer NOSOTROS, pero no ELLOS.

El Capital Industrial se define como el capital que se adelanta para producir plusvalía. Vemos, en esta definición que el Capital Industrial incorpora, no sólo al Capital Productivo, sino, también, al Capital Monetario. Pero mencionamos en el párrafo anterior que se adelanta para producir plusvalía y, hemos aclarado que para realizar esa plusvalía es necesario vender lo producido. De esa manera al Capital Industrial también ingresa como parte el Capital Mercantil, capital que aún no hemos abordado.

Observamos que esta categoría de capital contiene todo el ciclo productivo y dentro de ese ciclo productivo contiene todos los tipos de relaciones que se producen entre las dos clases fundamentales como son la clase productora (el trabajador) y la clase apropiadora (el capitalista). Y aquí observamos que se destacan, dentro de él, dos esferas: la de la circulación y la de la producción. En la esfera de la circulación encontramos el Capital Monetario y el Capital Mercantil; y en la esfera de la producción el Capital Productivo. Observamos que se trata de un ciclo que denominamos ciclo del capital industrial, QUE NO ES OTRA COSA QUE EL MOVIMIENTO DEL CAPITAL A TRAVÉS DE LAS ESFERAS DE PRODUCCIÓN Y CIRCULACIÓN, DONDE SE GARANTIZA LA PRODUCCIÓN Y REPRODUCCIÓN DE LA PLUSVALÍA.

Hagamos un ejercicio partiendo de la fórmula simplificada de lo que es el capitalismo:

D > M > D’

¿Qué es D?  Mencionamos que es el Capital Monetario ¿Qué compramos con D? Dijimos que compramos Medios de Producción (materia prima, materiales, instalaciones, maquinarias, herramientas, etc.) que integran el Capital Constante (lo llamaremos c) y Fuerza de trabajo que forma el Capital Variable (lo llamaremos v). Podemos decir que D = c + v.

M es la mercancía que surge de aplicar c + v, y para simplificar, como lo habíamos anticipado, consideramos que el capital constante c es totalmente circulante. Un ejemplo. Producimos bloques de cemento. 10 mil al año, cada bloque lleva en su interior la materia prima y materiales del capital constante no fijo dentro de él, la que, cuando el bloque se va, se va con él. Queda el capital constante fijo que se amortiza en 10 años, o sea llevaría un 10% de ese capital como amortización anual. Pero… ¿qué pasa si en vez de tomar un período de un año tomo uno de diez? Convierto el Capital Fijo en Circulante. En ese caso tomo 100 mil bloque (10 mil por 10) y 10 años de capital variable. Ello simplifica mucho el desarrollo de los cálculos y evita confusiones sin afectar para nada la esencia del fenómeno.

Decíamos que el único objetivo del capitalista es el de obtener plusvalía (llamémosla p), de allí que D’  no sea otra cosa que D + p y sabemos que D es c + v. ¿Qué pasa si reemplazamos los términos?

c + v > M > c + v + p

Si “c” mantiene constante su valor en ambas partes de la ecuación: ¿de dónde surge la plusvalía?  De “v”, pues no es que v no mantenga también su valor constante, sino que v fue la que generó el nuevo valor y sólo le reconocen, por generarlo, una parte: el salario, apropiándose de la otra el capitalista: la plusvalía. Podemos ver esta fórmula de otra manera: “c” + nuevo valor producido por la FT = “c” + “v” (salario pagado) + “p” (salario no reconocido), entonces, podemos afirmar que:

FT = “v” + “p” (salario + plusvalía)

Oscar Natalichio
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS)
20/11/2013


domingo, 17 de noviembre de 2013

NOSOTROS O ELLOS Nº 41

¿INFLACIÓN O CARESTÍA?

Antes de abordar el tema intercalaremos este comentario: En el NOSOTROS O ELLOS nº 31 –reparen en la fecha- del 28 de octubre de 2013, mencionábamos, al final de escrito, la existencia de una información proveniente de una encuesta a “boca de urna” que los medios de la oposición omitieron de informar, lo que es lógico pues se trataba de una información verídica y ellos mienten; pero extrañamente, los medios que acompañan al gobierno tampoco la divulgaron, lo que es espantoso. La información –reparen en lo siguiente- fue difundida por la AGENCIA DE NOTICIAS DE VIETNAM, de su corresponsalía en Buenos Aires.

Es, gracias a esa agencia asiática, que nos enteramos de una información importante ocurrida en nuestro país, que consistía, según la fuente, en que la imagen de nuestra presidente se mantenía en un 52.5%. Hoy, varios días después, nos enteramos, esta vez por un medio local (Página 12 del 17/11) que el apoyo a Cristina Fernández de Kirchner se mantiene en un 53%. Celebramos, entonces, varios acontecimientos a saber: 1. El retorno de Cristina a la acción política; 2. El día de la militancia; y 3. Qué bueno que en esta ocasión, hoy, nos enteremos por fuentes nacionales, lo que nos enteramos hace veinte día atrás gracias  a la labor de los periodistas vietnamitas, en quienes confiamos.

Ahora sí, vamos a iniciar este escrito, tratando de explicar cómo y de qué manera se distribuye en la sociedad en la que vivimos la riqueza que los trabajadores producen ya que, si no se entiende este importante fenómeno, menos se va a entender o saber diferenciar entre lo que es inflación y lo que es carestía.

Habíamos señalado, en entregas de NOSOTROS O ELLOS anteriores, que toda la riqueza que el trabajo del trabajador genera se distribuye en sólo dos conceptos: salario, que sería una parte de esa riqueza y plusvalía (ganancias), que sería la otra parte que cubre así el 100% de lo generado. Esa riqueza generada, medida anualmente, es el Producto Interno Bruto de un país. Es el valor que el gasto de Fuerza de Trabajo del trabajador incorpora sobre los valores anteriores que no se han producido en el mismo período. Si se hubiesen producido el mismo año, esos nuevos valores integran la formación de la riqueza de ese año.

No es tan complejo determinar cuánto de esa riqueza percibe el trabajador y cuánto se lleva el empresario, no por su trabajo, sino como ganancias. Si observamos, por ejemplo, que la masa salarial de un país, dato que existe y se puede comprobar con aproximación, es de 150 mil millones de dólares y el PIB que se informa, tanto en el ámbito local como en el internacional, es de 450 mil millones de dólares ya, con esos dos datos, podemos calcular la plusvalía. ¿Cómo? Con una sola cuenta: PIB – Masa Salarial. Los errores que pueden integrar esta simplificación existen, pero sus magnitudes son muy pequeñas para que ejerzan incidencias importantes.

En ese ejemplo: PIB = 450 mil millones y Masa Salarial (desde el gerente general hasta el cadete, lo blanco y lo negro, etc.) de 150 mil millones, nos indican que la plusvalía es de 300 mil millones (450 – 150). Indica, además, el grado de explotación al que es sometido el trabajador. En el ejemplo es del 200%. Podemos, además, saber si el empresario paga de acuerdo a Ley el impuesto a las ganancias, ya que debe tributar el 35% de las mismas., es decir 105 mil millones. En ese caso basta con ver cuánto recaudó la AFIP de dicho impuesto en igual período y vamos a observar con claridad la enorme evasión existente en este rubro. Pero no nos tenemos que desviar del tema ya que sobre los impuestos, ingresos que percibe el Estado, vamos a escribir más adelante y, seguramente, muchos de ustedes se sorprenderán, como trabajadores, al enterarse que de sus salarios provienen la mayor parte de los ingresos fiscales.

Si la masa de trabajadores y sus familias (40 millones de personas) perciben 150 mil millones y los empresarios y sus familias (150 mil personas) perciben 300 mil millones, ¿Qué es lo que debería suceder si queremos aumentar la masa salarial en, por ejemplo, 50 mil millones? Sucedería que, la plusvalía (ganancia del empresario), disminuiría en igual cantidad.

No hay otra posibilidad “ética”, pues la riqueza producida se “reparte” entre dos y, si uno se lleva una porción más es porque el otro deja de percibirla. Repito, no hay otra. Es así y punto. Pero… -intentarán decirnos- ¿la inflación, de dónde proviene? Y repetimos: eso es así y punto.

Pero se trata de explicar claramente el fenómeno, por eso damos punto final a esa temeraria afirmación y pasamos, a continuación, a explicar que ese punto final (tan temerario) es vulnerable a las falsificaciones.

Para que exista una real re-distribución de la riqueza, para que esos 50 mil millones del ejemplo sean reales, deben provenir de las ganancias empresarias, es decir, de la plusvalía, es decir, de la parte del trabajo del trabajador por la cual no recibe ni un solo peso y por ello pasa al bolsillo del empresario como “ganancias”.

Si esa transferencia ocurre como tal, los trabajadores, al recibirla, incrementarían no sólo su salario nominal (un 33% de pesos) sino su salario real, también en un 33% más en bienes, lo que mejorarían su calidad de vida.

Pero las corporaciones aumentan los precios y esta ecuación pierde valor. ¿Por qué aumentan? Pues el empresario no se resigna a reducir su ya abultada “ganancia” y por ello traslada a los precios el incremento de los salarios. Lo considera en su mente y en la de sus contadores y casas de estudios incluidas universidades “prestigiosas”, un incremento de costo que debe reflejarse en los precios y no una redistribución y disminución de la parte que le absorbe a los trabajadores, de la ganancia.

De esa manera, toda re-distribución se convierte en una fabulación, en un engaño, en una mentira más, mentira que queda al descubierto cuando vamos al mercado a comprar lo que nosotros mismos producimos. Producimos, pero sobre los que el precio se lo coloca el “vendedor”. Y, para confundir y no asumir la responsabilidad, el empresario, y sus secuaces, y los economistas que no han podido superar las categorías que le impone el sistema capitalista, le llaman a ese fenómeno de incremento de precios. INFLACIÓN. Y de allí deducen que la culpa la tenemos todos: el Estado porque gasta en cobertura social, el trabajador porque demanda aumento desmedido y el consumidor porque consume (más demanda), etc.

Ese fenómeno no sólo no es inflación sino que está lejos de serlo: Ese fenómeno no es responsabilidad de “todos”, sino de muy pocos. Y esos muy pocos son las corporaciones, los Formadores de Precios, los monopolios. ¿Cómo se llama ese fenómeno si no es inflación?: CARESTÍA. Es el resultado de la voracidad del empresario, de su especulación y de su natural egoísmo.   Entonces: ¿qué hacer?

No hay fórmulas mágicas: para que sea una real transferencia de ganancias a salarios es necesario que los precios no se modifiquen ante esa transferencia y, para ello, es necesario fijar “precios máximos”. No sólo fijarlos, sino controlar que se cumplan y sancionar (con multas y decomisos) a quienes no cumplan con la Ley. ¿Es posible? Lo es. ¿Habrá desabastecimiento? Sí, pero sólo inicialmente (el capitalista que no produce no percibe plusvalía). Además, hay una Ley contra esa modalidad de especulación. ¿Se puede aplicar? No afirmamos que sea fácil, sino que el Estado más sociedad civil movilizada, pueden lograrlo. ¿Y qué diablos es INFLACIÓN?

Inflación es una enfermedad terminal del capitalismo, utilizada por los propios capitalistas para producir una redistribución de la renta nacional a su beneficio, mediante la emisión en exceso de papel moneda en relación con los bienes existentes, pues, si bien el fenómeno es contrario a la transferencia de ganancias a salarios, el efecto en los precios es similar al que produce la carestía ya que, para sacarle más dinero al trabajador, además de la plusvalía (explotación) y la carestía (especulación), posee el arma de la inflación (emisión sin respaldo). Vamos a dar un ejemplo de los nuestros, no tan académicos pero muy reales. Vamos a utilizar la abstracción para que no quede dudas sobre la verdadera naturaleza del fenómeno.

Vivimos en un país donde hay sólo 100 habitantes, como riqueza en bienes 100 inodoros y como dinero emitido 100 pesos. ¿Cuánto debe valer cada inodoro? UN PESO. Hay variantes: Caso 1: emitimos 100 pesos más sin producir nuevos inodoros. ¿Cuánto valdrá cada inodoro? DOS PESOS. Caso 2: No emitimos nada, quedan los 100 originales, pero nos peleamos entre nosotros y en esa guerra se destruyen 50 inodoros. ¿Cuánto valen los inodoros que quedan? DOS PESOS. Caso 3: se producen 100 nuevos inodoros y no se emite, ahora hay 200. ¿Cuánto valen? 50 CENTAVOS CADA UNO. Caso 4: se producen 100 inodoros y se emiten 100 nuevos pesos. ¿Cuánto vale cada inodoro? UN PESO

Ese es el fenómeno, después la vida y las corporaciones se encargan de complicarlo. Si hay CARESTÍA, es decir, si los especuladores formadores de precios elevan el valor de los bienes, es muy posible que el Estado deba emitir para que no exista “iliquidez”. Cuando hablemos de Dinero como categoría vamos a ver que la emisión de papel moneda no es la única manera de colocar o sacar dinero de la circulación, pero el fenómeno descrito es válido tanto en su extrema simplificación como para la compleja realidad.

En el Tomo II del libro “Tratado de Economía Política y Social Científica”, editado por Madres de Plaza de Mayo en 2007,  señalaba 20 razones y consecuencias de por qué el Estado Capitalista se ve obligado a emitir dinero son respaldo. Aquí señalaremos tres, las más importantes.

  1. Por el déficit del presupuesto nacional. El Estado no puede cubrir sus gastos y recurre al empréstito condicionante y a la emisión inflacionaria.
  2. Por recurrir a empréstitos que condicionan la economía y generan altos interese y comisiones a bancos y organismos financieros
  3. Por las guerras, sean locales, regionales o globales, que obligan a los países a mantener fuerzas numerosas y armadas y a la reconstrucción de los destrozos.

¿Ocurre algo de eso en nuestro país? NO.

EN LA DÉCADA GANADA HUBO SUPERÁVIT.
EN LA DÉCADA GANADA EL ESTADO SE FUE DESENDEUDANDO
Y NO ESTAMOS EN GUERRA NI EN PREPARATIVOS

Entonces:

Lo que ocurre: ¿ES INFLACIÓN O ES CARESTÍA?
Los culpables: ¿SOMOS NOSOTROS O SON ELLOS?

Oscar Natalichio
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS)
En el día de la militancia: 17/11/13

viernes, 15 de noviembre de 2013

NOSOTROS O ELLOS Nº 40

CAPITAL, CAPITALISTA Y CAPITALISMO (2)

En el número 39 escribíamos que al capital que inicia un proceso o ciclo industrial se lo denomina Capital Monetario. Es decir, dinero (D) que va a ser utilizado para producir un nuevo bien, que incorpora un nuevo valor sobre el capital monetario inicial: la plusvalía, parte de la cual se reincorpora a la D inicial del siguiente ciclo. Ya en esta breve definición observamos que el capital se auto-genera a través de la plusvalía, se reproduce (crece) mediante la plusvalía. En ese segundo ciclo, la D inicial será, aproximadamente, la D´ del final del primer ciclo. Esto lo vamos a ver detalladamente en un cuadro que más adelante desarrollaremos al efecto.

Por ahora reiteramos que el capital monetario consiste en una suma de dinero que deja el atesoramiento para convertirse en un capital que va a ser utilizado en un ciclo productivo. Podemos decir que con él se inicia el ciclo productivo y su empleo consiste en convertir ese capital monetario en un capital productivo que contiene dentro de sí varias formas de capital: constante, variable, fijo y circulante.

En términos comunes decimos que el capital monetario es utilizado para adquirir todos los elementos que son necesarios para arrancar con un ciclo productivo o emprendimiento. Ellos son:

1. Las materias primas y materiales necesarios para producir el bien (en el ejemplo de las empanadas son: harina, jamón, queso, aceite, sal, huevos, gas, luz, agua, etc.);

2. Las instalaciones y instrumentos que vamos a utilizar (cocinas, sartenes, enseres varios, instalaciones, heladeras, etc.) y

3. Fuerza de Trabajo (contratar trabajadores especializados es ese rubro, también los compradores de los materiales y vendedores del producto final). Y, de acuerdo a la complejidad de las tareas puede ser necesario contar con:

4. Conocimientos científicos y técnicos concentrados en experiencia, en un manual de instrucciones o en capacitadores, asesores externos, o pagar “regalías”.

Cuando cumplimos esta etapa ya no tenemos más capital monetario siendo reemplazado por capital constante (puntos 1, 2 y 4) y capital variable (Punto 3).

Esta clasificación tiene una importancia mayúscula, pues es la que demuestra claramente en qué esfera o parte de la producción se produce el nuevo valor y quién lo produce. Además, la designación de los nombres al capital nos identifica esa importancia como a continuación veremos.

Capital Constante: parte del capital que existe en la forma de materias primas y materiales; de instalaciones y maquinarias, etc. (puntos 1, 2 y 4)  y que en el proceso de producción NO ALTERA su valor, manteniéndose, éste, constante.

Damos un ejemplo: para fabricar bloques de cemento, por cada uno gastamos 25 pesos de capital constante; allí está el costo del cemento, de la arena, de agua, la amortización de las herramientas y de los moldes, el alquiler proporcional del galpón que alquilamos, etc.) ¿Qué valor se incorpora al bloque como producto final? Los pesos 25, es decir, estrictamente lo que gastamos de capital monetario para convertirlo en capital constante. Su valor en el nuevo producto no ha variado, se ha mantenido constante. ¿Es lógico? Desde ya que sí, pues esos elementos son los que han adquirido valor en un proceso anterior y ahora lo portan como tal, sin modificarlo.

El que va a adquirir un nuevo valor que se suma al viejo valor, es el bloque. ¿De dónde surge ese nuevo valor? Ya sabemos que del capital constante no surge. Y razonemos, que para eso está la cabeza: si el capital monetario se convierte en capital constante y capital variable; y el capital constante no participa en la creación de un nuevo valor, es obvio que el que lo genera es el capital variable. ¿Será así?

Capital variable: Es la parte del capital que invierte el empresario en la compra de la Fuerza de Trabajo, cuya puesta en acción en el proceso productivo genera el nuevo bien y con él el nuevo valor. Pero de ese nuevo valor el trabajador recibe apenas una porción, y lo recibe como salario; la otra, la porción que no recibe (podríamos decir: el salario que no recibe), se convierte en plusvalía para el capitalista que se refleja en ganancias que son utilizadas para vivir mejor y para incrementar el capital entre otros destinos que veremos en detalle más adelante.

El capital variable genera el nuevo valor pues la fuerza de trabajo es la única capaz de poner en funcionamiento los instrumentos de trabajo y las materias primas y materiales. Si no actuaran éstas fuerzas no habría, de manera alguna, un nuevo bien y los bienes anteriores, al mantenerse como son, ni siquiera conservarían su valor original: el cemento se endurecería, la arena sería barrida por los vientos y las herramientas se oxidarían e inutilizarían. No tenemos duda de que el que varía el valor es el capital variable.

El hecho que el trabajador, vía salario, no reciba todo el valor que con el uso de su fuerza de trabajo genera, da origen a la plusvalía y es la marca distintiva de la explotación del hombre por el hombre (del trabajador por el empresario) en la formación económico social capitalista, la que hoy transita por su fase superior, la del predomino del monopolio y de la especulación financiera, temas ambos que desarrollaremos más adelante.

Dicho de otra manera, el nuevo valor obtenido por el trabajador se compone de capital variable más plusvalía. En esta fórmula, capital variable + plusvalía, estamos señalando que la plusvalía es capital variable no reconocido como tal por el capitalista. En este caso todos los caminos conducen a Roma, pues capital variable es salario y su costo y plusvalía es salario no reconocido y, por ende, no pagado al trabajador.

Esta última afirmación nos lleva a determinar que plusvalía no es igual a plustrabajo, pues la plusvalía suele, en la mayoría de los casos, a integrar todo el plustrabajo más el trabajo necesario para que el trabajador viva modestamente. ¿Qué sucede entonces? Que hay una superexplotación que obliga al trabajador a vender mucha más fuerza de trabajo que la que produce el producto necesario, ya que lo produce pero no lo obtiene. Entonces, ese trabajador no puede mantener con dignidad a su familia y debe recurrir a horas extras o a que otro miembro de la familia trabaje aunque sea niño y deba abandonar los estudios y su juventud.

El capital constante posee dos tipos de capitales en su composición: capital fijo y capital circulante y tampoco es, como las anteriores, una clasificación antojadiza ni para complicarle la vida a nadie. Se trata del reflejo de una realidad definida con nombres adecuados, el capital circulante circula y el capital fijo se queda. Pero ese no es todo como veremos:

Capital circulante: Parte del capital productivo que se traslada al nuevo bien y se va con él al mercado, donde se adquiere y se consume o usa. Es obvio que dentro de ese capital circulante se van las materias primas y materiales del capital constante y la fuerza de trabajo del capital variable. Es obvio, ya que el consumo de esos bienes implica volver a producir nuevos y las materias primas y materiales y la fuerza de trabajo deben nuevamente aparecer, ya que las materializadas dentro del  bien terminado, circularon, se fueron con éste.

Pero hay un capital, también constante, que no se materializa en el bien, que queda en la empresa y que se utiliza para otro y otro y otro ciclo productivo. Es un capital que queda fijo y que está compuesto por las instalaciones, las herramientas y las maquinarias.

En realidad, ese capital fijo no lo es tanto, ya que las herramientas y maquinarias se gastan, por eso parte de ese capital fijo se convierte en circulante vía amortizaciones. Es decir, si se estima que dure 10 años, el 10% del valor de esa instalación o maquinaria se convierte en capital circulante un 10%  por año. ¿Qué decimos con ello? Que todo el capital fijo, tarde o temprano, se convierte en capital circulante.

¿Tarde o temprano?  Parece una afirmación poco científica, sin embargo no lo es, ya que ocurrir que sea temprana la baja de las maquinarias, antes de los 10 años, y no porque no sirvan.

Hay dos tipos de amortizaciones: la razonable, la que estima la vida útil de una maquinaria, por ejemplo 10 años, luego de lo cual hay que colocar una nueva pues la anterior ya no resiste por más mantenimiento que se le aplique, falla más a menudo, hay que parar la producción, etc. y está lo que Marx denominaba amortización moral. Ese tipo de amortización pasó a ser la más frecuente en cuanto se aplica a la producción la revolución científica técnica. Un empresario instala (es un ejemplo), en el 2009 unas maquinarias de primera generación para producir caños y accesorios de PVC. Dos años después se desarrolla una máquina superior, que produce el doble de bienes con un 40% menos de personal. El empresario se encuentra en una disyuntiva, o adquiere esa máquina o cierra por no poder competir. Entonces decide dar de baja a una máquina perfectamente útil para reemplazarla por otra más útil. Allí no hay desgaste por paso del tiempo y del uso. Hay una baja forzada por los acelerados cambios en los instrumentos de producción, cambios inevitables que derivan de la competencia entre capitalistas.

Y ustedes podrán apreciar, y no es ser “determinista” que otra no le queda al capitalista que desee seguir siéndolo. Deben seguir explotando y seguir compitiendo con sus pares, a los que, si pueden destruir lo harían con el mayor placer. Puede haber un capitalista bueno (buena persona) pero lo que no puede haber es un capitalismo bueno, porque la base en que se sustenta ese sistema es la competencia brutal por el predominio sobre la obtención de la plusvalía, sin reparar para ello, en utilizar los medios más repugnantes que incluyen no sólo la explotación y el saqueo, sino las guerras y el genocidio.

Con el análisis del capital continuaremos el número 42 de NOSOTROS O ELLOS, pues en el próximo número, el 41, abordaremos temas de la coyuntura, entre ellos, la denominada “inflación” y la no casual “invasión” de la Catedral por parte de los fascistas locales.


Oscar Natalichio
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS)
15/11/2013
oscarnatalich@fibertel.com.ar



martes, 12 de noviembre de 2013

NOSOTROS O ELLOS Nº 39

CAPITAL, CAPITALISTA Y CAPITALISMO (1)

Hemos desarrollado, en números anteriores de NOSOTROS O ELLOS, la categoría “trabajo” y hemos determinado (demostrado) que el trabajo es una relación entre las personas y la naturaleza, que esa relación se pone en marcha mediante el trabajador, que en esa marcha el trabajador utiliza su Fuerza de Trabajo, el trabajo vivo, para con ella y con las cosas extraídas originalmente de la naturaleza, más, con los instrumentos que utiliza, crear un nuevo bien, una nueva riqueza que, en definitiva, es la que mantiene la vida sobre el planeta. Toda la riqueza existente es producida por la Fuerza de Trabajo del Trabajador. Esa FT, ese “trabajo vivo” es el que se materializa en el nuevo bien. Parte de esa riqueza la consumimos para poder continuar existiendo y otra parte la utilizamos. Pero hay excedentes, y esos pueden acumularse como reserva social o como atesoramiento privado.

Considerando que el trabajador es el responsable único de la producción de toda la riqueza existente (trabaje con sus manos, con el aporte de herramientas que mejoran la calidad y eficiencia de su trabajo o controlando el buen funcionamiento de sistemas de producción altamente sofisticados), podemos afirmar que ya contamos con un elemento surgido del análisis que nos va a ser muy útil para aclarar de dónde proviene el capital. Para ello comenzaremos con la definición que recibe esa categoría en el diccionario de nuestra lengua, sin la menor intensión de quedarlos con lo que allí éste define:

Para el diccionario, la primera acepción de capital es perteneciente, o relativo a la cabeza, la segunda se refiere a la doctrina cristiana (los siete pecados “capitales”), la tercera sobre una población principal. “La Capital”; la cuarta sobre algo muy grande: “virtud capital”, la nueve sobre alguna actividad principal en una región: Mendoza, “capital” del vino, la diez a la “Letra Mayúscula” y la once a una saliente en el trazado de una fortaleza. No vamos a usar nada de esto. Vemos que la acepción cinco se refiere a: “hacienda, caudal, patrimonio”; la seis a: “valor de lo que, de manera periódica o accidental, rinde u ocasiona rentas, intereses o frutos”; la siete a: “cantidad de dinero que se presta, se impone o se deja a censo sobre una o varias fincas, sobre todo cuando es de alguna importancia”; la ocho a: “factor de producción constituido por inmuebles, maquinarias e instalaciones de cualquier género que, en colaboración con otros factores, principalmente el trabajo, se destina a la producción de bienes”.

Vamos a afirmar categóricamente que ninguna de esas acepciones del diccionario de la Real Academia Española se acerca a una real definición de lo que es el capital. No obstante, siempre existe algo que rescatar y a ese algo lo hemos señalado en negrita, pero sabiendo que son especies de “chispazos” obligados por la realidad, que la misma acepción luego diluye al mezclarlos con otros conceptos y palabras comunes. La acepción ocho es la que más se aproxima, pero no a la definición de capital sino a una de sus clasificaciones (capital fijo y también como parte del capital constante), que, además, incluye la falacia de agregar “en colaboración” con otros factores, “principalmente el trabajo”.

Siempre señalamos que el diccionario no es neutro y al tomar la definición de una palabra de éste debemos señalar, a la vez, si hay intereses económicos, políticos y sociales detrás. Este caso, de cómo el diccionario define la palabra capital, es demostrativo de lo que estamos afirmando: la no neutralidad en las definiciones, es real.

Pero una cosa es decirlo y otra demostrarlo. ¿Estamos de acuerdo de que toda la riqueza que se produce es generada por el trabajador? ¿Tenemos aún dudas de ello? Creemos que no, si la hay al final está el correo donde libremente pueden expresarse sabiendo, además, que nunca damos por cerrada definitivamente una definición (ni un fenómeno) y estamos dispuestos a cambiar si se demuestra que no estamos en lo cierto y a defender lo afirmado si no se lo demuestra. Ahora avancemos: toda la riqueza es producida por el trabajo del trabajador. Toda, sin excepción. El capital se forma con la acumulación de esa riqueza creada por la fuerza de trabajo y se forma pues esa riqueza no queda para el que la genera, sino la toma alguien, que puede ser un Estado o un “capitalista”. Formado de esa manera el capital adquiere gran valor, y nada nos impide entonces definirlo de esta manera: acepción una: trabajo acumulado que se le ha expropiado al productor de los bienes materiales y espirituales (productor es el que produce, es el trabajador); acepción dos: valor que, como resultado de la explotación de los obreros asalariados, produce plusvalía; acepción tres: valor (plusvalía) que se que se acrecienta en la reproducción; acepción cuatro: determinada relación social de producción, correspondiente a una determinada relación histórica de la sociedad, que toma cuerpo en una cosa material y le infunde un carácter social específico; acepción cinco: dinero cuando éste es aplicado a la compra de medios de producción y fuerza de trabajo (capital monetario).

Hemos determinado catorce clasificaciones fundamentales de “capital” que desarrollaremos de aquí en adelante y ellas son:

  1. En función de la plusvalía: capital monetario, capital productivo, capital industrial, capital mercantil y capital comercial.
  2. En función del valor: capital constante y capital variable.
  3. En función de su movilidad: capital fijo y capital circulante.
  4. En función del atesoramiento y de la especulación: capital usurario, capital de préstamo, capital bancario, capital financiero y capital ficticio.

Esas catorce clasificaciones concentradas en cuatro funciones (en función de qué…) nos van a permitir ir observando, paso a paso, el comportamiento del capital en sus distintas modalidades a las que luego agregaremos otras categorías vinculadas, también importantes, como son: centralización del capital, concentración del capital, ciclos del capital, rotación del capital y circulación del capital.

Vamos a utilizar la abstracción de una manera desmedida, que es la forma que más nos gusta. Vamos a suponer que ustedes, unos cien de ustedes, estén cursando esta materia en un gran salón donde Juan y yo dictamos este curso. Y tenemos que explicar cómo se forma el capital originario: entonces reducimos la iluminación a una semi-penumbra, Juan cierra aparatosamente los accesos con llave y regresa al frente de la clase. Yo les pido, de muy buena manera, que ustedes, los cien, coloquen todas sus pertenencias, sean en dinero o en especies, sobre nuestro, mientras, Juan, para sacarlos de la sorpresa de que estoy solicitando, extrae de su portafolio una ametralladora y la va armando rápidamente, efectuando unos disparos a la pared para comprobar que funciona. Una vez que los oyentes se dieron cuenta que no se trataba de una broma (uno recibió un balazo en una pierna), comenzaron involuntariamente a dejar todas sus pertenencias. Entonces, Juan se dirige a una de las puertas cerrada y la abre eligiendo e indicando a, al menos 70 de los concurrentes, que se retiren, los que hacen con premura. A los otros se les pide calma, entonces yo anuncio que con este capital original que de esa manera logramos, con Juan iniciaremos una empresa y necesitamos veinte operarios y que, “quienes se ofrecen” primero, obtendrán el puesto.

Parece un cuento ¿no? Sin embargo, la acumulación originaria del capital fue realizado de similar manera, salvo que, en vez de un curso de 100 personas, se trató de países y continentes que albergaban a millones de personas y que, saqueos y genocidios mediante, posibilitaron el desarrollo del capitalismo. La acumulación originaria del capital es:

Un proceso histórico de transformación violenta de los productores directos (campesinos y artesanos fundamentalmente) en obreros asalariados y de las riquezas saqueadas a pueblos y naciones, entre ellas las mercancías en stock, los medios de producción (en especial la tierra), las materias primas y los tesoros, etc., para ser convertidos en capital monetario al servicio de esa nueva formación económica social que surgía y que se denomina capitalismo.

Una vez finalizado el período inicial de saqueo, el capital pasa a incrementarse, como fuente principal, por medio de la plusvalía.

¿Qué es, entonces, esa categoría tan vital para el capitalismo, ese titulado “capital monetario”?

Es común escuchar a personas decir “estoy ahorrando para tener un capital de reserva para enfrentar alguna emergencia”. La acumulación de dinero de por sí es atesoramiento, no es capital aunque por costumbre así lo llamemos. Podemos convertir en capital ese atesoramiento si decidimos invertir el dinero en un proyecto productivo, es decir, utilizar el dinero para comprar la materia prima, las maquinarias y la fuerza de trabajo. Sólo en ese caso el dinero se convierte en capital. ¿Qué tipo de capital? Monetario, pues es dinero que habíamos atesorado y pronto va a dejar de ser dinero, ya que lo vamos a gastar. ¿Con que objetivo? Con el de obtener un incremento de ese dinero a través de la plusvalía (a través de obtener ganancia en la actividad productiva iniciada).

Carlos Marx señalaba cuál era la fórmula más simple del capitalismo: D > M > D´, fórmula que, pese a su simpleza, contiene en su despliegue todo lo que representa y es este sistema en el cual gran parte de la humanidad todavía lo sufre.

Adelantaremos, pues luego desarrollaremos esta ecuación con detalles que nos permitirán conocer muchos fenómenos, entre ellos el inevitable predominio del capital financiero en el mundo bajo el sistema capitalista, que la D inicial es el capital monetario, que > M > es el proceso donde se genera el nuevo valor, el proceso industrial y que D´ no es nada más que la D inicial incrementada por la plusvalía, es decir es D + p (capital monetario inicial más la plusvalía obtenida en ese ciclo).

De esta manera definimos al capital monetario como la suma de dinero transformada en capital, es decir, en valor,  y destinada a la obtención de plusvalía. También habíamos anticipado que el capital monetario inicial (la D inicial) dura poco, ya que debe gastarse en comprar la materia prima y las herramientas y maquinarias necesarias para elaborar un nuevo bien y deben, además, contratar trabajadores (comprar su fuerza de trabajo) para que esas materias primas y esas maquinarias se pongan en funcionamiento. El capital monetario pasa, de esa manera, a transformarse en capital productivo.

Y si bien la D inicial, o sea, el capital monetario inicial, se convierte rápidamente en capital productivo, lo hace pues el final de un ciclo productivo se lo resucita con mayor valor (D´ o D + p). Y de paso diremos que el final de ese ciclo requiere no sólo de la producción de un nuevo bien, sino de su comercialización (venta) y cobranza del mismo, ya que la plusvalía se produce con la producción del bien, pero se realiza en el mercado, en el consumo y en el uso. Sólo de esa manera la D inicial se convierte en D´. Es decir, el capital monetario aparece, en el nuevo ciclo, incrementado.

Tenemos para rato, son catorce las clasificaciones y hemos incursionado en la primera. En nuestro caso, la paciencia es una virtud, pero no tan grande como la curiosidad por aproximarnos a la verdad.

Oscar Natalichio
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEYS)
12/11/2013