jueves, 29 de agosto de 2013

LA DÉCADA DE 1880-1890

La Nación Argentina estaba fracturada en (al menos) tres poderes políticos que convivían en la ciudad de Buenos Aires: el Gobierno Nacional, que presidía Domingo Faustino Sarmiento; el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, cuyo gobernador era Emilio Castro y el Gobierno de la Ciudad, presidido por Narciso Martínez de Hoz. Los tres gobiernos se encontraban enfrentados entre sí, pero cada uno ejercía su autoridad sobre su área.  

Tres años antes de iniciarse esa década, en el año 1871, se desata en Buenos Aires la epidemia de fiebre amarilla, la que es utilizada por el Gobierno de la Ciudad para culminar con la vida de los negros que habían quedado con vida luego de ser carne de cañón en las guerras que se habían desarrollado, pasando así, de mayoría a nada.

La ciudad no poseía sistema de drenaje pero había agua filtrada que se utilizaba para las locomotoras de vapor y para uso exclusivo de unos cientos de porteños de los barrios ricos. Para el resto de la población de la ciudad la situación era por demás precaria. Los famosos conventillos, habitados por los negros, los afro-argentinos y los primeros inmigrantes que se hacinaban en su interior, carecían de todo, en especial de agua potable. Y algunos de ellos se encontraban a orillas del Riachuelo, con aguas servidas y plagado de desperdicios lanzados por los saladeros y mataderos existentes. Los pozos negros contaminaban el agua de las napas y el Río de la Plata era la fuente donde los aguateros, sin ningún tratamiento, llenaban de agua sucia sus carros. Las condiciones para que la fiebre amarilla hiciese estragos en la población débil, estaban dadas. El Gobierno de la Ciudad, con Martínez de Hoz como presidente nada hizo, salvo ayudar a los suyos a que abandonaran Buenos Aires y prohibir el carnaval de marzo de 1871. Fue la población negra, la que vivía en las condiciones más miserables, la que pagó caro el precio del abandono y del planificado genocidio por parte del ejército que cercó las zonas para evitar que ingresaran al ya denominado “barrio norte”. Murieron en masa y fueron sepultados en fosas comunes. Entre los que tuvieron el privilegio de abandonar la ciudad y el contagio se encontraban todos los jueces de la Corte Suprema, el presidente Sarmiento, el vicepresidente Alsina, sus ministros y la mayoría de los diputados. Parte del clero también huyó, pero otra se quedó y dejó abierta las iglesias para refugiar enfermos. De esa manera, muchos médicos, enfermeras, sacerdotes y monjas, honrando su profesión, ayudaron, se contagiaron y murieron.

La oferta y la demanda feudal-capitalista estaban preparadas para especular con las desgracias y la muerte de miles de seres humanos. El precio de los ataúdes se decuplicó y también el de los medicamentos que se creían (ilusoriamente) que podían evitar el contagio. También cobraban tarifas elevadas para sacar a la gente de la ciudad. Los negros, que no disponían de dinero, fueron condenados al exterminio. La década de 1880 empieza sin “esos negros de mierda”. Pero el capitalismo genera una nueva clase social, destinada a ser la se encargue de cambiar la historia de la humanidad: el proletariado. Y las ideas revolucionarias llegan desde Europa junto con el imperialismo inglés. Unos para dominar y explotar, otros para producir y liberarse de la explotación. Esas ideas, que algunos trasnochados pequeños-burgueses (en general provenientes de Europa) consideran “europeizantes” son las que traen a Nuestra América obreros revolucionarios y hombres progresistas que por ser “europeizantes, fueron perseguidos, torturados, encarcelados, y expulsados de Europa.

“…Volveré a estos temas cuantas veces me lo indique el curso de mi investigación y mi polémica. Tal vez hay en cada uno de esos ensayos el esquema, la intensión de un libro autónomo. Ninguno de esos ensayos está acabado: no lo estarán mientras yo viva y piense y tenga algo que añadir a lo por mí escrito, vivido y pensado. Toda esa labor no es sino una contribución a la crítica socialista de los problemas y la historia del Perú. No faltan quienes me suponen un europeizante, ajeno a los hechos y a las cuestiones de mi país. Que mi obra se encargue de justificarme contra la barata e interesada conjetura. He hecho en Europa mi mejor aprendizaje. Y creo que no hay salvación para Indo-América sin la ciencia y el pensamiento europeos u occidentales… Tengo una declarada y enérgica ambición: la de concurrir a la creación del socialismo peruano.” Fragmento del inicio del libro “Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana” escrito por el camarada José Carlos Mariátegui.

La población argentina en 1880 era de 2.559.839 habitantes y al finalizar la década (1890) de 3.472.777 habitantes. Había crecido en 912.938 personas, pero el fenómeno no es tan simple. En igual período ingresaron 1.196.200 obreros y revolucionarios provenientes de España, Italia, Francia y Alemania. La mayoría trabajadores perseguidos por haber participado en acciones revolucionarias que fueron derrotadas. Para que los números se acomoden a la realidad señalaremos que se fueron de nuestro país, en igual lapso 569.300 personas y que hubo un crecimiento local de 288.038 personas netas.

En 1880 la población urbana era del 32,12% (822.285 personas) y la rural el 67.88% (1.737.553). Para 1890 esa proporción comenzaría a variar lentamente hacia lo urbano: el 35.6% se registra en ciudades y el 64.4% en las zonas rurales. El PBI total era de 3.297.800.000 de dólares (de 1990) en 1880 (1.534,39 por habitante) y pasó a ser de 8.855.000.000 de dólares (también equivalentes a 1990) en 1890 (2.549,83) manteniéndose sin variación el valor de la onza de oro: 20,67 dólares y tasas de interés anual entre el 2 y 3%. El país estaba creciendo, como pasa en cualquier país capitalista, junto con la explotación, la marginación y la miseria. La diferencia con el pasado era que los “europeizantes” no estaban dispuestos a ser sometidos de por vida y comienzan a organizarse y unirse para dar batalla a la explotación a la que son sometidos.  

En el Esbozo de Historia del Partido Comunista de la Argentina  publicado por Editorial Anteo en enero de 1948 podemos leer, en su primera página del primer capítulo:

“Las condiciones favorables para la formación de la organización sindical y política de la clase obrera en la Argentina, comenzaron a crearse a fines del siglo pasado, en particular, en el período de 1880 a 1900. La fuerte inmigración de esa época que trajo al país un gran número de obreros, profesionales y campesinos europeos (alrededor de un millón y medio de personas) –Nota: el total ingresado en esas dos décadas fue de 2.388.520 personas aunque no todas se quedaron en el país, por tanto el número afirmado en el esbozo es aproximadamente correcto- que se dedicaron a la agricultura, a la industria y al comercio, contribuyó grandemente a crear esas condiciones favorables”.

“Al mismo tiempo que afluían al país los inmigrados, tuvo lugar una penetración intensiva del capital extranjero, que se colocó en ferrocarriles, en frigoríficos y en algunas industrias secundarias (los principales capitales extranjeros importantes invertidos en el país fueron ingleses, llegando éstos a predominar en nuestra vida económica y a deformar nuestra economía, a fin de adaptarla a los intereses de Inglaterra, potencia importadora de materia prima y alimentos y exportadora de productos manufacturados). La extensión de la red ferroviaria y el desarrollo de las relaciones mercantiles, el impulso adquirido por la agricultura y la aparición de algunas industrias tuvieron como resultado el nacimiento y desarrollo de la burguesía moderna y de la clase obrera propiamente dicha”. –Nota: podemos observar lo afirmado en el esbozo muy claramente en el crecimiento del PIB en los rubros concernientes al campo (año1880: 814 millones de dólares de 1990 y año 1900: 1.540 millones de dólares de 1990) y la industria (año 1880: 234 millones de dólares de 1990 y año 1900 1.256 millones de dólares de 1990). Se toma como equivalencia el dólar 1990 a efectos de que la comparación se realice a igual paridad; de esa manera hablamos de crecimiento real, casi dos veces en el campo y casi seis veces en la industria- .

“Quizá más que en ningún otro país, el movimiento obrero y revolucionario de la Argentina se ha nutrido de hombres e ideas de otros países. En efecto; así como las ideas filosóficas de los enciclopedistas franceses –que dieron su base ideológica a la revolución americana de 1776 y a la francesa de 1789- influenciaron grandemente el movimiento de independencia nacional de la Argentina, las ideas de los movimientos obreros y revolucionarios de Francia, Alemania, España o Italia influenciaron grandemente el movimiento obrero y revolucionario de nuestro país. Las ideas y las experiencias de esos países fueron traídas a la Argentina por obreros revolucionarios y hombres progresistas, muchos de los cuales habían salido de sus respectivos países huyendo de la persecución contrarrevolucionaria, después da haber participado en movimientos revolucionarios que fueron derrocados.” Nota: Los revolucionarios provenientes de Europa crearon, inicialmente, las “secciones”, que unían a hombres provenientes de una nación con un idioma común: el de origen. Pero poco a poco, esa particularidad inicial se fue diluyendo con trabajadores nativos, a tal nivel que, en algunos casos, e influenciados por la social democracia, lo nativos llegaron a impedir la incorporación de “extranjeros” en sus listas.

El conocimiento no posee límites ni se lo puede enmarcar en un área. El conocimiento es el producto del trabajo físico e intelectual desarrollado desde que el hombre dejó de ser mono hasta nuestros días. Todo nuevo avance, aún el errado, se monta sobre conocimientos anteriores (aún los errados). El marxismo no parte de cero y de allí sus tres fuentes integrantes del mismo: la filosofía alemana, la economía política inglesa y el socialismo francés. Pero montarse sobre esas bases no significa quedarse en ellas, por ello afirmaba Lenin:

“Marx profundizó y desarrolló el materialismo filosófico, lo llevó a su término e hizo extensivo su conocimiento de la naturaleza al conocimiento de la sociedad humana. El materialismo histórico de Marx es una conquista formidable del pensamiento científico… La filosofía de Marx es el materialismo filosófico acabado, que ha dado una formidable arma de conocimiento a la humanidad y sobre todo, a la clase obrera”.

“La economía política clásica anterior a Marx se había formado en Inglaterra, en el país capitalista más desarrollado. Adam Smith y David Ricardo sentaron en sus investigaciones del régimen económico las bases de la teoría del trabajo base de todo valor. Marx prosiguió su obra. Fundamentando con toda precisión y desarrollando consecuentemente esa teoría, y poniendo de manifiesto que el valor de toda mercancía lo determina la cantidad de tiempo de trabajo socialmente necesario invertido en la producción”… “Allí donde los economistas burgueses veían relaciones entre objetos (cambio de unas mercancías por otras), Marx descubrió relaciones entre personas. La teoría de la plusvalía es la piedra angular de la teoría económica de Marx”.

“Cuando el régimen feudal fue derrocado y vio la luz la “libre” sociedad capitalista, en seguida se puso de manifiesto que esa libertad representaba un nuevo sistema de opresión y explotación de los trabajadores. Como reflejo de esa opresión y como protesta contra ella, comenzaron inmediatamente a surgir diversas doctrinas socialistas. Pero el socialismo primitivo era un socialismo utópico. Criticaba a la sociedad capitalista, la condenaba, la maldecía, soñaba con su destrucción, fantaseaba acerca de un régimen mejor, quería convencer a los ricos de la inmoralidad de la explotación. Pero el socialismo utópico no podía señalar una salida real. No sabía explicar la naturaleza de la esclavitud asalariada bajo el capitalismo, ni descubrir las leyes de su desarrollo, ni encontrar la fuerza social capaz de emprender la creación de una nueva sociedad”.

“Ni una sola victoria de la libertad política sobre la clase fundamental fue alcanzada sin desesperada resistencia. Ni un solo país capitalista se formó sobre una base más o menos libre, más o menos democrática, sin una lucha a muerte entre las diversas clases de la sociedad capitalista”   

No hay nada de europeizante en esta importante parte del pensamiento universal que como es obvio, se desarrolla y profundiza en aquellas áreas geográficas donde las condiciones y los protagonistas logran hacerlo. El marxismo, y luego el marxismo-leninismo es hoy adoptado por China con sus características históricas propias (Tareas y objetivos fundamentales del Estado: “Seguir el camino de construcción de un socialismo dotado de peculiaridades chinas y concentrar las energías en la modernización socialista del país; el PCCh continúa dirigiendo al pueblo de las diversas etnias de China para que, bajo la guía del marxismo-leninismo, el pensamiento de Mao Zedong y la teoría de Deng Xiaoping, persista en la dictadura democrática popular y en la reforma y apertura, desarrolle la economía de mercado socialista, perfecciones la legalidad socialista y, mediante los propios esfuerzos y la lucha ardua, realice gradualmente la modernización de la industria, la defensa nacional y la ciencia y tecnología, a fin de convertir a China en un país socialista, próspero, democrático y civilizado”); es adoptado por Vietnam con sus características históricas propias ( El XI Congreso del Partido Comunista de Vietnam: “El Partido tiene que dominar, aplicar en forma creativa, contribuir a desarrollar el Marxismo-Leninismo y la ideología de Ho Chi Minh, enriquecer incesablemente la intelectualidad, elevar la valentía política, la moraleja y la capacidad organizativa para ser capaz de resolver los problemas propuestos por la revolución en la actualidad.”; es adoptado por Cuba con sus características históricas propias (De la Constitución de la República de Cuba: “Herederos y continuadores del trabajo creador y de las tradiciones de combatividad, firmeza, heroísmo y sacrificio forjadas por nuestros antecesores; por los aborígenes que prefirieron muchas veces el exterminio a la sumisión; por los esclavos que se rebelaron ante sus amos; por los que despertaron la conciencia nacional y el ansia cubana de patria y libertad; por los patriotas que en 1868 iniciaron las guerras de independencia contra el colonialismo español y los que en el último impulso de 1895 las llevaron a la victoria de 1898, que les fuera arrebatada por la intervención y ocupación militar del imperialismo yanqui; por los obreros, campesinos, estudiantes e intelectuales que lucharon más de 50 años contra el dominio imperialista, la corrupción política, la falta de derechos y libertades populares, el desempleo y la explotación impuesta por capitalistas y terratenientes; por los que promovieron e integraron y desarrollaron las primeras organizaciones de obreros y campesinos, difundieron las ideas socialistas y fundaron los primeros movimientos marxistas y marxistas-leninista; por los integrantes de la vanguardia generación del centenario del natalicio de Martí, que nutridos por su magisterio nos condujeron a la victoria Revolucionaria popular de Enero; por los que masivamente cumplieron heroicas misiones internacionalistas: GUIADOS por el ideario de José Martí y las ideas político-sociales de Marx, Engels y Lenin…”).

El marxismo-leninismo es la más poderosa herramienta con que cuentan los trabajadores para finalizar con la explotación y la propiedad privada de los grandes medios de producción y de la ciencia, en cualquier parte del mundo. Adjudicarle a esa herramienta universal, un origen local sólo es posible con dos objetivos: a) para privar a los trabajadores de cualquier parte del mundo de la herramienta que necesitan utilizar para su liberación y b) para querer “destacarse” individualmente como un “creador” (pequeño burgués) de “originales” teorías “nacionales” o “regionales”. El marxismo-leninismo no sólo no desconoce la historia del país donde se aplica sino que se fortalece con todo lo valioso de ella más su cultura originaria y tradiciones, tal como lo señalamos en China, en Vietnam, en Cuba; tal como lo señalara Mariátegui y otros tantos revolucionarios latinoamericanos. El esbozo, en su primera página de 150, ya lo deja en claro cuando aún no había Partido Comunista en la Argentina.

Pero muy pronto se crearán las condiciones para que los argentinos cuenten con la existencia de un partido revolucionario. Pero esas condiciones atravesaron hechos históricos como el de la revolución de julio de 1890, la celebración inicial del 1º de Mayo,  la fundación del Partido Socialista, el enfrentamiento de 1905, la huelga de 1909 y la represión del centenario.

  Oscar. Introducción a la Historia del Partido Comunista Argentino.  Segunda entrega. 25/06/13




PLUSVALÍA Y PLUSTRABAJO (CHEVRON-YPF)

El auto repudiado “Diccionario de Economía Política” cuyos autores son los catedráticos soviéticos Vólkov, Smirnov y Faminski, definen –respetando a Marx y Engels- a la  plusvalía como: “el valor creado con el trabajo del obrero asalariado por encima del valor de su fuerza de trabajo, del cual se apropia gratuitamente el capitalista”. Y agrega: “La producción y apropiación de la plusvalía expresan la relación de producción más importante del modo capitalista de producción”.

El mencionado y auto lapidado manual define –respetando a Marx y Engels- al plustrabajo como: “Trabajo invertido por el obrero de la producción material, quien, durante el tiempo de trabajo adicional crea el plusproducto” Y agrega: “La aparición del plustrabajo está relacionada con el proceso de crecimiento de la productividad del trabajo social, el cual, en determinada etapa del desarrollo de la sociedad humana, hace posible la producción de una cantidad de productos mayor que la necesaria para la existencia del propio trabajador y de su familia”.

Observamos que no hay diferencias cuantitativas entre plusvalía y plustrabajo, sino cualitativas, es decir, la plusvalía es la apropiación del plustrabajo por parte del capitalista mientras, si se mantiene como plustrabajo, éste pasa a ser el excedente necesario para poder, el Estado, realizar políticas destinadas a mejorar la calidad de vida de la sociedad toda.

Cuando Marx (aún no hemos quemado sus libros pero a veces hablamos de neo-marxismo) desarrolla en El Capital la cuota de plusvalía  lo hace con ejemplos numéricos y arriba a esta conclusión no numérica:

“Como el valor del capital variable = valor de la fuerza de trabajo comprada por él, como el valor de esa fuerza de trabajo determina la parte necesaria de la jornada de trabajo; pero como la plusvalía viene determinada, a su vez, por la parte excedente de la jornada de trabajo, se deduce que: la plusvalía guarda con el capital variable la misma relación que el plustrabajo con el trabajo necesario, por dónde la cuota de plusvalía (Plusvalía/ Capital variable) es igual a la cuota de plustrabajo (plustrabajo / trabajo necesario). Ambas razones expresan la misma proporción en forma diferente, una vez en forma de trabajo objetivado, otra en forma de trabajo fluido. Por tanto, la cuota de plusvalía es la expresión exacta del grado de explotación de la fuerza de trabajo, o sea, del obrero por el capitalista” C. Marx. El Capital.  Libro I Tomo I Capítulo VII: La cuota de Plusvalía. Ediciones Akal.

Aclaro que el “capital variable” es el capital monetario que el capitalista destina al pago de los salarios. Y como ningún capitalista “invertiría” su capital originario producto del saqueo, para no reproducirlo, no le paga al trabajador el valor de los que produce sino mucho menos. Con ello logra apropiarse del plustrabajo convirtiéndolo en plusvalía que la hace figurar como ganancias por su gestión y habilidad empresaria.

El capital originario, conformado por el saqueo, fue el motor inicial del modo de producción capitalista, pero una vez aplicado a la reproducción ampliada, el capital crece por la explotación del trabajador, crece porque al trabajador no se le paga por lo que produce, crece por la plusvalía, es decir, por excedente del trabajo sobre la que el trabajador no recibe ninguna retribución, convirtiéndola en capital una parte, en gastos para mantenerlo esclavizado otra y en generar desigualdad social el resto.

El plustrabajo es necesario y es consecuencia de los avances del conocimiento científico-técnico aplicado a la producción de bienes materiales y espirituales. La plusvalía es la apropiación de ese plustrabajo por parte de los monopolios y empresarios en general.

El monopolio se apropia del 100% de esa plustrabajo, salvo que… se vea obligado a reducir esas expectativas cuando debe compartir ese plustrabajo con Estados que se “asocian” en emprendimientos que ninguno de los dos podría desarrollar sin esa asociación. Lo “comparten” en proporciones que se discuten y que no dependen exclusivamente del monopolio sino de qué trata de defender el Estado que se va a “asociar” en un emprendimiento real y necesario.

Si el acuerdo con Chevron u otra empresa extranjera (o no), la hubiesen realizado durante el “estado neoliberal” el plustrabajo sería el 100% para el monopolio y el “estado neoliberal” se conformaría con el ingreso adicional y poco controlable que derivaría del impuesto a las ganancias. Pero si el Estado no es neoliberal, si el Estado ha resuelto, aún con todas sus imperfecciones (perfecta es sólo la pequeña burguesía), compartir con el monopolio los resultados, la plusvalía para éste se reduce al 50% o menos y el plustrabajo crece del 0 al 50% o más.

En la transición ello no sólo no es pequeña cosa, sino es un paso que se debe recorrer. Lo hace China, lo hace Vietnam, lo hace Cuba, lo hace Laos, lo hace Venezuela, lo hace Ecuador, lo hace Argentina, lo hace Bolivia, etc. Desde ya no lo hacen (ni lo harán nunca) los infantilistas que manejan la realidad objetiva sin abandonar la abstracción y el bar.

Un informe publicado por el suplemento económico de Página 12  de horrible nombre (“cash”), menciona, a grandes rasgos, los resultados que generarán el acuerdo del Estado Nacional con el monopolio Chevron. Habla de 35 años de concesión donde el resultado, el plustrabajo, se divide en dos, una parte como plusvalía para Chevron y otra como plustrabajo para el Estado Nacional.

Como ese cálculo es numérico no incluye los otros beneficios, que mencionaba en un artículo anterior, que son: a) generación de puestos de trabajo calificado; b) remuneraciones altas (lo que reduce el resultado ya que el capital variable desembolsado es mayor); c) 80% de lo producido queda en el país logrando así el autoabastecimiento; d) se deja de adquirir energía y por ello de destinar divisas a su compra; e) se pasa a ser exportador f) queda para el Estado el 50% final del plustrabajo y g) pasamos a contar con tecnología de punta.

Y ello se logra con inversiones en dinero y en conocimientos con los que hoy no contamos.

El suplemento de horrible nombre menciona que las inversiones (parte destinadas a salarios) serán de 74 mil millones de dólares y que las “ganancias serán de 23 mil millones de dólares, cuando serán de 48 mil millones de dólares. Aclaro, para quienes lean el suplemento, que quién lo escribe (Roberto Aguirre) por no ser marxista-leninista (ni marxista) no considera como plustrabajo a las regalías provinciales y a los impuestos, sino sólo a las ganancias netas.

Como el que escribe este artículo es marxista-leninista, aprendió con los manuales maldecidos y El Capital aún no maldecido, sabe muy bien que el plustrabajo se aplica a diferentes sectores. En este caso, los 48 mil millones tienen los siguientes destinatarios: las provincias 13 mil millones, Afip (el Estado) 12 mil millones, y los 23 mil millones restantes, 11.500 puede llevarse Chevron y 11.500 quedan para el Estado Nacional.

Podrán observar que 11.500 millones de 48 mil equivalen al 24% del plusproducto que se convierte en plusvalía. En honor a la verdad, ni los camaradas chinos, ni los camaradas cubanos han logrado tal relación: 76% queda en el país.

Ahora, si el Estado Nacional (y los provinciales) no reparten o no aplican esa masa de dinero a favor de los sectores más necesitados, no le manden la culpa a Chevron.

Resolver nuestras propias limitaciones es un problema que debemos encarar con la cabeza pegada al tronco. Y que no haya plusvalía requiere entender que, para que ello suceda, el modo de producción debe ser socialista en todo el planeta. Mientras, en la transición, que equivale a saber que convivimos con el capitalismo, aún cuando los gobiernos sean dirigidos por comunistas, va a manifestarse; y observamos que la reducción de la apropiación de la plusvalía por parte de los monopolios expresa el mayor síntoma de su debilidad histórica. Y es una tendencia que responde, de alguna manera, a lo que Marx determinó como “ley de la tendencia decreciente de la cuota de ganancias”, en este caso, no por el incremento del Capital Constante, sino porque ya no recibe el 100% de la plusvalía.

Finalmente quiero referirme a otra cuestión que provoca confusión y se define como “especulación de los monopolios”.

Los monopolios especularon desde el mismo momento en que surgieron y, a lo sumo, por la concentración económica y financiera, ampliaron y perfeccionaron el concepto especulativo que posee sus “leyes” como la de “oferta y demanda” o la de “recursos limitados”.

Pero para quien no abandona la teoría del valor, sabe que es la fuerza de trabajo aplicada la que genera el valor del producto y que ello no puede ser “burlado” por los monopolios. Lo que logran los monopolios, al fijar los denominados precios de monopolios, es lograr la plusvalía extraordinaria, consiguiendo con ello, principalmente, eliminar competidores capitalistas y concentrarse más. Compiten con tal virulencia entre sí que realizaron dos guerras mundiales.

Los precios poseen incrementos especulativos temporales y de ello nadie duda, pero el valor de muchos productos se incrementa también pues cada vez se requiere más fuerza de trabajo para obtenerlos. El ejemplo del petróleo es claro: algunos aún los obtienen en profundidades cercanas al nivel de la tierra y otros, en cambio, deben recurrir a plataformas submarinas o, como en nuestro caso, a extraerlo de grandes profundidades con alta tecnología. Es obvio que el precio debe aumentar. ¿Quién fija el piso del precio del petróleo aparte de la especulación? El lugar donde más costo cuesta extraerlo. ¿Por qué? Porque si no nadie lo extraería, pues el capital no trabaja a pérdidas. ¿Y los que poseen menor costo? Ellos se benefician y obtiene lo que Marx definía como “renta diferencial”. Es decir, obtienen esa renta gracias a la demanda que obliga a explotar yacimientos más complejos y que requieren grandes cantidades de fuerza de trabajo vivo y trabajo histórico: trabajadores en acción (trabajo vivo) y desarrollo científico-técnico donde se acumula el trabajo y los avances de toda la historia humana (trabajo histórico acumulado).


Oscar Natalichio
Director
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEyS)
18/8/2013


Sobre la explotación de hidrocarburos no convencionales.

1. Advertencia:

La abstracción es un método científico que nos permite aproximarnos a conocer las causas por la cual un fenómeno se realiza, poder así determinar su origen, los efectos reales que puede producir o produce y su potencialidad futura.

La abstracción es un método, una herramienta, una forma de análisis donde separamos algunas realidades de una realidad mayor, pues sabemos que sólo de esa manera podemos investigarla y arribar a aproximarnos a la realidad objetiva.

Al separar la realidad mayor (el fenómeno que queremos analizar) de otras realidades que la acompañan y crean confusiones o equívocos, estamos sólo determinando que, aquello que puede llevar a confusiones debe ser “provisoriamente” apartado. Provisoriamente, ya que luego deben (todos los elementos separados del análisis) ser nuevamente incluidos a efectos de volver a rearmar la realidad objetiva, ahora con un conocimiento más acabado sobre ella, ahora sabiendo la esencia de su comportamiento

La abstracción es un método científico aplicado a las ciencias sociales de igual manera que el biólogo recurre al microscopio electrónico para mejorar sus investigaciones.

Comparemos dos productos muy distintos: una silla y un satélite; ¿qué de importante poseen en común objetos tan distintos? Ambos poseen materia prima extraída de la naturaleza y trabajo humano (directo o indirecto) aplicada sobre ella.

La materia prima existe miles de millones antes de que el hombre apareciera sobre la tierra, pero… si éste no operara sobre la misma, con sus manos o con herramientas que él mismo fue creando y mejorando durante siglos, no habría silla y no habría satélite.

Ahora bien, la silla puede utilizarse para descansar, para estudiar, para sentarse una ronda de amigos, para escuchar una conferencia, para trabajar en una oficina y también para atar a ella a una persona y torturarla. El satélite puede ser utilizado para observar el clima, prevenir catástrofes naturales, mejorar las comunicaciones y también para espionaje y para la guerra.

Entonces, silla y satélite pueden servir para el disfrute o el sufrimiento. Ello no lo determina el valor de uso que posee, ello no lo determina ni la naturaleza ni la fuerza de trabajo aplicada sobre ella para transformarla en silla o satélite. Ello lo determina el modo de producción imperante, el “sistema”, las condiciones que ese sistema genera, tanto objetivas como subjetivas.

Porque la silla pueda ser utilizada para atar y torturar una persona no vamos a dejar de producir sillas, la pueden torturar en una cama, y no vamos a dejar de producir camas, la pueden torturar atadas a un árbol, y no vamos a dejar de forestar. Si queremos que la tortura desaparezca debemos cambiar el “sistema” inhumano por otro que respete la vida, sin dejar de hacer sillas ni satélites, sino, junto con el respeto a la vida, la silla y el satélite, dejarían de ser objetos para el sufrimiento.

La abstracción nos permite demostrar con claridad que sin trabajo humano (fuerza de trabajo, la denominaba Marx , tratándose de gasto de energía física e intelectual), no hay silla, no hay satélite, no hay pan, es decir: no habría vida, salvo la muy primitiva como la de aquellos hombres-monos nómades que buscaban desesperadamente como salir de tal situación, depredando todo a su paso.

La abstracción nos clarifica en este caso el origen de las cosas, pero ahora, que lo sabemos, volvemos a la realidad y observamos que no cualquiera puede poseer un satélite (¿lógico, no?), pero que tampoco cualquiera puede poseer una silla cómoda, anatómica, acolchada, giratoria, etc. Entonces volvemos al “sistema”, al modo de producción donde pasamos nuestras cortas vidas, al sistema capitalista y allí la realidad objetiva se complica con otros aditamentos que no hacen al objeto sino a su propiedad.

El objeto de trabajo, la naturaleza, no es para el trabajador que la transforma en un bien de uso, no es para el trabajador que con su fuerza de trabajo, física e intelectual, logra las maravillas que hoy conocemos, porque todo ello, en enorme proporción, son usufructuadas por los “dueños” de los medios de producción.

Avancemos con la abstracción de manera extrema. Pongamos el caso de que todos los trabajadores del mundo arriben a la conclusión de que no hay que trabajar más. ¿Qué pasaría? ¿Quiénes generarían el alimento necesario? ¿Quiénes producirían bienes que amortiguan nuestro esfuerzo? ¿Quiénes editarían libros, diarios y proclamas? ¿Quiénes actuarían en escenarios representando obras o espectáculos? ¿Quienes crearían obras de artes o literarias o musicales?...

Quizá no sea necesario llevar el ejemplo a tal extremo, pues nos podríamos preguntar, en una abstracción menor: ¿cómo sería un mundo sin energía utilizable?

Un ecologista despotricaba contra la contaminación y la necesidad de proteger el medio ambiente, ese  donde es posible la vida humana. En ese caso despotricaba contra la papelera de Fray Bentos. Salía de un supermercado con dos bolsas grandes que ocupaban todo el “changuito”. ¿Qué llevás? Pañales descartables, soy padre de mellizos, dijo sonriendo con el orgullo de serlo. Podría haberle señalado que esos pañales, luego, son una enorme fuente de contaminación. No se lo dije, es ecologista, debía saberlo, pero lo que no podía era no usarlo para sus hijos. La realidad contaminaba sus propios principios.

Las abstracciones nos permiten poseer claridad con relación al fenómeno puntual, saber porqué ocurre, pero en la práctica vemos que se comporta de otra manera, una parte es, quizá, inevitable en algunos casos, sin embargo la mayor parte se debe a la instrumentación que se hace del fenómeno, a su apropiación indebida, a su manipulación como mercancía para obtener plusvalía, para enriquecerse a costa del trabajo de los demás, para orientar producciones a la demanda solvente, es decir, a los que ya poseen todo lo básico y se les produce excentricidades innecesarias o consolidadoras de su estatus.

Si queremos cambiar, no hay que detener la rueda de la historia, que por otra parte es imposible. Lo que hay que hacer es cambiar el régimen social, salir del capitalismo e ingresar al socialismo. Esa es una transición que debemos recorrer y cuyo lapso histórico estará dado por una serie de factores donde predomina la unidad antiimperialista, la conciencia social, la valentía política y la producción de bienes materiales necesarios para incrementar la calidad de vida de millones de personas para que se consolide una sociedad armónica, modesta y nada despilfarradora, junto a un Estado Presente que utilice racionalmente los avances de la ciencia y la técnica hasta donde crea poder hacerlo, ya que la profundización de los cambios no va a depender de ese Estado sino de las luchas que las masas realicen para lograrlos.

2. El consumo de energía.

En nuestro querido país, como producto de políticas desarrolladas desde hace más de 100 años, la energía que se consume proviene (más en nuestros días) especialmente de hidrocarburos. Nada menos que un 92% del consumo energético industrial y particular dependen del petróleo y del gas. Y ocurre en un país donde, por crecer, por incluir, el consumo se incrementa y donde, hasta hace sólo unos años, por ceder en los principios y entregar el patrimonio nacional, la producción venía reduciéndose.

El incremento del consumo tiene que ver con los cambios operados en esta última década, donde millones de argentinos (entre ellos millones de niños y ancianos) han mejorado su calidad de vida: poseen trabajo los que antes integraban el 27% de desocupados; poseen jubilación más de dos millones que nunca se hubiesen podido jubilar, poseen una jubilación mínima de tres mil pesos cuando hoy si existiesen las AFJP sería de 538 pesos (y ya el total de jubilados supera los siete millones de personas), se exporta más productos elaborados, se compra más, se construye más, etc.

Es lógico que eso no se logre, ni con velas ni soplando. Ello significa más energía consumida. Y resulta que si no extraemos petróleo y gas, la energía que necesitamos la tenemos que comprar y eso significa utilizar las reservas del tesoro en ello, en vez de utilizarlas para destinos sociales, por ejemplo y no utilizar las reservas de combustibles que poseemos, lo que sería un índice de irracionalidad infantil.

La opción no es solamente de nuestro país. China, que sacó de la pobreza ya a 800 millones de personas, le queda aún 500 millones más y para poder continuar con esa revolucionaria actitud (que sólo el socialismo puede lograr) requiere contar con más energía. De allí que la República Popular China , su gobierno, ha decidido firmar contratos no sólo con Chevron, también con Royal Dutch, Shell, BP, Total  y Rosfneft (la paraestatal rusa), para extraer gas y petróleo de su territorio y del territorio de la ex Unión Soviética , su socia mayor en este emprendimiento. En el propio EEUU se han ya perforado cientos de miles de pozos para extraer gas natural por el proceso de quiebre de rocas denominado “fracking”, sistema muy viejo pero imposible de utilizar cuando el barril no superaba los 20 dólares.

Nuestro país, que posee la tercera reserva mundial de gas ¿debería quedarse atrás?, ¿debería parar de crecer y retroceder al 2001?, ¿debería agotar sus reservas pagando combustible cuando lo posee en su territorio?

Aquí marcamos la enorme diferencia entre la abstracción y la realidad objetiva. Cuando la abstracción se convierte en principio abstracto y reemplaza a la realidad objetiva, se le produce al país (y a su gente), más daños que beneficios. Y se repite lo del monumento a la bandera. Se junta la ultra izquierda con la ultraderecha, más los despistados, más los cretinos anticristinistas.

El periódico de la CNN local (Clarín) titula el acuerdo “YPF- Chevron: una estafa de proporciones”.  La revista de los grandes y carnívoros monopolios “Fortune” hierve de furia y titula en su ejemplar “CHEVRON COMETE UN ERROR EN LA ARGENTINA”  En su contenido, el autor apunta a “los riesgos políticos, legales y de negocios”… menciona que Chevron “quebró un código no escrito” entre los grandes monopolios: “hay un código no escrito entre las grandes empresas de energía: “siempre es nosotros versus ellos”. El “nosotros” son los monopolios, el “ellos” son los países con reservas de hidrocarburos.

También los monopolios amenazan a su colega por firmar con la Argentina cuando “sólo unos meses antes el gobierno argentino expropió el 51% de las acciones de YPF que poseía Repsol”. Y en la revista el autor agrega dos claras advertencias: “Repsol podría buscar una retribución con la reorientación de las operaciones de Chevron en Europa” y una no velada amenaza: “Chevron puede tener dificultad para encontrar un socio para algunos nuevos emprendimientos ahora que ha roto el código: nosotros versus ellos”. El artículo de la revista de los monopolios menciona que lo que hizo Crevron al firmar con la Argentina “es imperdonable”.   

Los más papistas que Francisco, se enrolan con esta opinión aunque utilicen otras terminologías, en general, abstractas-progresistas.

3. La fractura hidráulica (fracking) y la contaminación.

En rocas de poca permeabilidad, sedimentarias y estratificadas (pizarras y esquistos), el gas se acumula en sus poros impidiendo su paso a la superficie, creando grandes bolsones de ese combustible en considerables profundidades.

Para extraer el combustible se realizan pozos donde se inyecta a presión algún material que permita el paso del gas hacia la superficie. A fines del siglo XIX se utilizaban explosivos, a principio del siglo XX se utilizaban ácidos y a mediados de ese siglo se comenzó a experimentar con agua y arena. Pero el precio del barril era inferior a los costos de extraer hidrocarburos con estos métodos y, por tanto, ninguna empresa monopolista se lanzó a hacerlo. Tampoco se evaluaba correctamente las reservas existentes, ni los incrementos de consumo que se producirían.

Pero al aumentar el valor del barril más de 10 veces (y no por inflación), el negocio resurgió. Además los países que crecían, en particular China y en la última década varios de América Latina, requerían, para continuar con el ritmo, utilizar más energía tradicional mientras se avanza en la búsqueda de alternativas que deberían ser poco contaminantes, más seguras, inagotables y de bajo costo. Un verdadero desafío para la ciencia y para las naciones y pueblos que encaren este desarrollo.

Mientras, este viejo sistema de extracción, puede otorgar el tiempo necesario para lograr utilizar energías limpias y de bajo precio. ¿Por qué de bajo precio? Porque de ser de muy alto valor (por la cantidad de trabajo directo e indirecto necesario) en un mundo donde todavía la producción está dirigida a la demanda solvente, esa política crearía aún más desigualdad social que la ya existente, en los países bajo la órbita del modo de producción capitalista.

Los pozos perforados con aguas y arena requieren el consumo del vital líquido en cantidades apreciables, estimadas en unos 10 mil m3 promedio por pozo. La arena que acompaña el agua tiene como finalidad cubrir el espacio fracturado evitando que se cierre.

10 mil metros cúbicos equivalen a 10 millones de kilos. El tema es que el líquido requiere de aditivos químicos de 1,3% promedio. Parece poco, pero es el 1,3% de 10 millones, es decir, cada pozo requiere 130 mil kilos de productos químicos agregados (130 toneladas de benceno, éter, glicol, tolueno y otro centenar de elementos más). Es allí donde se debe prestar la mayor atención pues pueden, por una razón de costos, utilizarse productos que resulten perjudiciales a la salud y que contaminen terrenos y acuíferos.

En los EEUU esos productos no son regulados por el gobierno y ello es una fiesta macabra para los contratistas. En ese control debe colocarse el mayor esfuerzo, tanto el gobierno, como YPF, como la comunidad que no integra ONG pagadas por los monopolios deben hacerlo.

El agua utilizada puede ser reciclada en porcentajes que llegan hasta un 80%. Si consideramos un promedio del 50% ello significa una considerable reducción del líquido, no así de la arena y de los químicos.

La perforación vertical hacia los yacimientos llega a profundidades de 1.500, 2.000 y más metros, a partir de allí se produce la fractura horizontal de unos mil a mil quinientos metros de extensión radial. Los acuíferos (napas freáticas) se encuentran a 200 metros bajo la superficie, muy lejos de la fractura, aunque no se descarta que la imprudencia o la avaricia puedan llegar a contaminarlos. Y ello sería grave cuando esos acuíferos fuesen utilizados para suministrar agua potable a las poblaciones, en especial pues algunos químicos pueden ser cancerígenos aunque en menor grado que el cigarrillo y mucho menos que el glifosato. Señalemos que cuando los yacimientos se encuentran el lugares lejanos y desérticos el riego es menor que cuando se encuentran en zonas verdes con grandes poblaciones a su alrededor.

Otro punto sobre el que hay prestar atención es la posible “fuga” de gas metano. Si la misma supera al 2% tolerable, se incrementa el denominado “efecto invernadero”. La técnica utilizada puede garantizar que la fuga no supere el 2%, pero son los controles los que deben funcionar bajo una estricta legislación que castigue severamente a quienes los vulneran. 

También hay que considerar la gran cantidad de pozos que son necesarios perforar para lograr eficiencia y costos totales más reducidos, siendo, en promedio, un pozo cada mil metros.

A diferencia de la soja, cuyos químicos contaminan superficie y napas e incrementan el cáncer, la extracción no convencional requiere de gran cantidad de mano de obra y de medios de transporte.

Mientras el monocultivo y la industrialización del “campo” producen desocupación y expulsión rural de miles de campesinos, la extracción no convencional generará miles de nuevos puestos de trabajo calificados y de transporte, ya sea mediante camiones, mediante buques o mediante gasoductos.

Y el país no sólo logrará el autoabastecimiento para el 2015/16 dejando de utilizar reservas del tesoro, sino que se irá convirtiendo en un gran exportador de hidrocarburos. De acuerdo al Estado que sepamos construir, los beneficios irán a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos o a engordar más aún a los ya excesivamente ricos.

El camino es claro: debemos crear las condiciones para que lo primero ocurra, pues para lo segundo los monopolios saben muy bien como actuar. Ello se enmarca dentro de la lucha de clases. Creer que no produciendo energía está la “solución” es, al menos, inocente para no decir grave.

Sabiendo que este recurso es limitado aunque las reservas duren algunas decenas de años, durante ese lapso se deberán perfeccionar las técnicas de utilización de energías no contaminantes e inagotables. Todo un desafío.

4. El marco legal:

La Ley 26.741 es promulgada el 4 de mayo de 2012, hace apenas 15 meses. El objetivo está definido en los primeros párrafos de la misma con una claridad que no deja dudas:

Declárase de Interés Público Nacional el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos…

El logro del mencionado autoabastecimiento se concretaría con la firma del contrato de YPF con Chevron para la explotación de hidrocarburos no convencionales. Ya se estaba operando en 2012 con dos pozos en Vaca Muerta. Pero desde el 2009 esta empresa opera con esa tecnología en los EEUU, Canadá, Polonia, Rumania y China. Como mencionaba anteriormente, el autoabastecimiento es el primer paso, para luego  convertirse en un país exportador de hidrocarburos.

Créase el Consejo Federal de Hidrocarburos…

Aquí se trata de contar con una herramienta, un organismo, que sea el que se encargue de llevar adelante el objetivo primario: alcanzar el autoabastecimiento.

Declárase de Utilidad Pública y sujeto a expropiación el 51% del patrimonio de YPF S.A. y Repsol YPF Gas S.A.

Sin este paso los dos puntos anteriores se convertían en mera expresión de deseos. La “expropiación” de las acciones del 51% de una SA le otorga el dominio de la misma. A partir de allí el objetivo pasa a ser posible de ser cumplido.

Y no se trata sólo de autoabastecimiento, el artículo 1 de la Ley como objetivo prioritario también fija:

…la exploración, explotación, transporte y comercialización de hidrocarburos…

Se cierra el círculo productivo que nace en la búsqueda del yacimiento hasta la comercialización y consumo de lo extraído. Ello en una primera etapa ahorraría divisas y en una posterior generaría divisas, por eso es muy importante que ese primer artículo finalice así:

… a fin de garantizar el desarrollo económico con equidad social, la creación de empleos, el incremento de la competitividad de los diversos sectores económicos y el crecimiento equitativo y sustentable de las provincias y regiones.

Observamos aquí varias cuestiones: la creación de empleos en esta actividad es muy importante, como lo son los salarios promedio que logran estos trabajadores. La competitividad para empresas locales se logra produciendo para las mismas energía barata sin necesidad de utilizar las devaluaciones como “herramienta” para ganar mercados y perjudicar a la población. Y el concepto de que el petróleo de una provincia es de todos, es también una forma de morigerar desigualdades. Hasta dónde el gobierno puede avanzar no es una cuestión sólo del gobierno, es de todos los trabajadores y, en especial, de los sectores más esclarecidos y progresistas. Luchando, saliendo del café.

Esta actividad también se encuentra enmarcada en la Ley 17.319 denominada de Hidrocarburos, la que en su artículo primero menciona claramente:

Los yacimientos de hidrocarburos líquidos y gaseosos situados en el territorio de la República Argentina y en su plataforma continental, pertenecen al patrimonio inalienable e imprescriptible del Estado Nacional.
  
Y ya el segundo artículo abre el juego a las empresas estatales, privadas o mixtas “conforme a las disposiciones de esta ley” y sus reglamentaciones. Luego le siguen varios artículos que conforman  esas “disposiciones”: Facultad del Poder Ejecutivo de otorgar permisos; de mantener las reservas para el autoabastecimiento; de que la empresa asuma los riegos; de otorgarles el “dominio sobre los hidrocarburos que extraigan”; se “respetan” las propiedades mineras anteriores a esta ley (que es del 30 de junio de 1967), etc.

El 11 de julio de 2013 se emite el decreto 929 denominado “Régimen de Promoción de Inversión para la explotación de Hidrocarburos”, donde se remarca el objetivo del artículo 1 de la Ley 26.741 y los de la Ley 17.319. Aquí se fijan varias “reglas de juego”: La inversión directa no podrá ser menor a mil millones de dólares. El plazo para integrarlos totalmente es de 5 años; a partir del quinto año tendrá el derecho a comercializar libremente el 20% de la producción con 0% de derechos de exportación; que sobre esas ventas tendrán libre disponibilidad las divisas obtenidas; que este decreto, en el marco de las leyes mencionadas y la 26.197 se ajustará a: el desarrollo armonioso; el logro del autoabastecimiento; el incremento de las inversiones; la integración de capital nacional con extranjero; la incorporación de nuevas tecnologías y el desarrollo tecnológico en el país, etc.

5. Vaca Muerta

La provincia de Neuquén, los sectores occidentales de La Pampa y Río Negro y un pequeño territorio de la parte meridional de Mendoza, componen lo que se denomina “Cuenca Neuquina”. Allí se encuentra la formación VACA MUERTA.

Dicha formación ocupa un territorio de aproximadamente 30 mil km2, de los cuales 12 mil pertenecen a YPF. Hay muy pocos pozos perforados en relación con la superficie mencionada que cubren sólo 395 Km2.

La cuenca neuquina se clasifica en dos grandes áreas: la “andina”, que se desarrolla en las proximidades del arco volcánico y la “del engolfamiento”, que se desarrolla por el borde de la cuenta bajo la influencia del macizo norpatagónico y el sistema de la Sierra Pintada.

El área de Vaca Muerta se encuentran: Loma Campana, La Amarga Chica y Loma de la Lata. El área se constituye en la tercera reserva mundial de hidrocarburo después de la de China (que recién inicia su explotación) y de la de los EEUU (con gran actividad desde el 2006).

Las reservas totales que se estiman prudentemente existentes en Vaca Muerta equivalen a 21.167 Mbep (millones de barriles de petróleo equivalente, de los cuales 5.732 millones son de barriles de petróleo y el resto, de gas expresado en barriles de petróleo).

Para poder actuar sobre ese inmenso mar de hidrocarburos son necesarios recursos financieros y científicos-técnicos y a ello apunta el contrato firmado por YPF con Chevron.

Cuando el necesario crecimiento, que permite una mayor inclusión social si esas políticas se aplican, es más acelerado que la producción de energía, es necesario lograr obtenerla, no pagando con las divisas, sino sacando de nuestro suelo la riqueza que subyace en él sin cumplir ningún objetivo social allá abajo.

¿Puede este gobierno hacerlo? Es una pregunta que requiere de otra: la izquierda, el sector más progresista de la sociedad ¿puede triunfar en las elecciones y llevar adelante este objetivo? Y si pudiese triunfar ¿dejaría en el fondo de la tierra, a más de 2 mil metros de profundidad, la riqueza que necesitamos para solucionar los más angustiantes problemas que han generado y generan en nuestro país haber pasado toda nuestra historia escrita bajo sistemas de explotación del hombre por el hombre?



Oscar Natalichio
Director
Centro de Investigaciones Económicas y Sociales (CIEyS)
Agosto 2013.