miércoles, 11 de noviembre de 2015

NOSOTROS O ELLOS Nº 238

SERIE: “LOS QUE PUEDE PASAR” SI NOS EQUIVOCAMOS
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La INCLUSIÓN no se logra únicamente por haber obtenido un trabajo. Muchos de los empleos se reflejan en salarios bajos, que  rondan entre el mínimo de 6 mil pesos y un máximo de 8 mil por jornadas de 8 horas o más. Una de las causas de este fenómeno se debe a la baja formación educativa por parte de un sector de la población que no podía acceder a ella por falta de recursos y/o tiempo.

Las universidades públicas y gratuitas contribuyen a que la educación se encuentre al alcance de aquellos sectores que no pueden ni deben pagar por un derecho que le otorga nuestra Constitución Nacional. Pero tampoco alcanza. El estudiante trabajador debe poseer dinero para trasladarse a los sitios donde esa Universidad se encuentra y, más que nada tiempo, pues no la encontraba ni en su ciudad, ni cerca de su trabajo, lo que hacía enormemente dificultoso poder concurrir.

“¿QUÉ ES ESO DE ANDAR ABRIENDO UNIVERSIDADES POR TODOS LADOS?”

Esa frase, emitida por el candidato gerente de las corporaciones, por Macri, es coherente con los fines que se plantea. El gobierno nacional, al abrir universidades en “todos lados” permite que miles y miles de jóvenes puedan acceder a ella. La universidad cerca, la universidad posible. Molesta saber que casi el 90% de los alumnos de la Matanza proveen de hogares pobres y puedan ser futuros profesionales. Y muchos de los promedios más brillantes los obtienen ellos. Pero a las corporaciones de Macri les preocupa, además, que un estudiante universitario tenga, en promedio, un salario tres mil pesos mayor que el que no lo es. No lo soportan.

Oscar Natalichio
CENTRO DE INVESTIGACIONES ECONÓMICAS Y SOCIALES (CIEYS)

oscarnatalich@fibertel.com.ar     11/11/2015

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