martes, 8 de julio de 2014

NOSOTROS O ELLOS Nº 136

LAS CAUSAS DE TODAS LAS COSAS.

De TALES a LENIN. Un repaso sobre la historia de la Filosofía y los filósofos.

31. Las tres etapas: De Tales a Lenin: El obispo Berkeley y Hume 


Las teorías de los librepensadores penetraron ampliamente en los círculos intelectuales avanzados de la sociedad burguesa de Inglaterra y se transformaron en la base del materialismo científico-naturalista.

Contra esas teorías que socavaban los dogmas religiosos, intervino el clero, con el propósito de aniquilar el materialismo mediante la persecución y la expulsión de los librepensadores, mediante las prédicas desde los púlpitos de la iglesia y la divulgación de la literatura polemista anti materialista.

El representante más grande del clericalismo, cabeza de la cruzada contra el materialismo, fue el idealista subjetivo obispo Jorge Berkeley, que aspiraba a destruir el materialismo y el ateísmo.

El Inmaterialismo: Berkeley (1885-1753)

Inmaterialismo:
Imposibilidad de la existencia de una realidad material autónoma de la mente que la percibe. Dios es una mente infinita y gracias a ella las cosas continúan existiendo aún cuando no son percibidas. El hecho de que los hombres parezcan percibir más o menos las mismas cosas no demostraría la existencia de una referencia material de las percepciones, pues sólo la gloria de Dios es capaz en su omnipotencia de sincronizar las mentes de todos los hombres, proveyéndoles en el mismo momento de las mismas percepciones.

El inmaterialismo es la doctrina elaborada por el obispo irlandés George Berkeley. Es contraria, en extremo, al sentido común. Se basa en que únicamente existe el espíritu que integra, como uno de sus componentes, a la mente humana. Esa mente es la que contiene las cosas que “nos parece percibir” pero que no existen materialmente. Y no existen en nuestras mentes para siempre, sólo cuando son percibidas.

¿Existe la materia?

“La materia no existe: sólo existen Dios y el espíritu humano. Las cualidades objetivas que parecen tan concretas y que Galileo juzgaba incuestionables son únicamente una representación de la mente”.

Obras:
“Ensayo sobre una nueva teoría de la visión”, “Tratado sobre los principios del conocimiento humano”, “Diálogo entre Hylas y Filonús”, “Alcifrón o el filósofo diminuto”.

En la segunda mitad del siglo XVII la burguesía predomina en Inglaterra pero sin romper vínculos con el feudalismo, dado que la aristocracia inglesa era aún muy poderosa. Por tal razón, en el plano de la filosofía, en materialismo le cede espacio al idealismo más extremo (el idealismo subjetivo) que se manifiesta en los conceptos elaborados por el obispo Berkeley.

Este obispo consideraba que el materialismo era la base de todas las irreverencias, de todas las concepciones ateas y pidió que se desterrara el concepto de materia y, además, que se persiguiera a los partidarios del materialismo.

Para él, existir es ser percibido. Las cosas sólo existen porque las percibimos, es decir, las vemos, las tocamos, las oímos… 

Los filósofos griegos habían clasificado, las cualidades de las cosas, en primarias y secundarias. Las primarias están en el objeto (peso, tamaño, resistencia, etc.) y las secundarias están en nosotros (olor, sabor, calor, etc.) Berkeley sintetiza a todo como la cualidad secundaria, es decir, las propiedades no están en los objetos, sino en nosotros.

De esa manera todo no existe más que en nuestros espíritu y por tal razón el mundo exterior no existe. Es la base de la filosofía idealista que se afirma en que el espíritu ha creado al mundo.

Pero podemos señalar dos vertientes:

a) la ordinaria y general: Dios ha creado al mundo y éste existe realmente fuera de nosotros y
b) el idealismo inmaterial del Berkeley: Dios ha creado la ilusión del mundo, dándonos ideas que no corresponden a nada, pues la materia no existe siendo un producto fabricado por nuestro espíritu, siendo éste la única realidad. Podemos decir que si me abrigo con un saco de lana porque tengo frío el saco de lana no existe sino que es reflejo de nuestro pensamiento, pues es creado por el espíritu, por mi espíritu, que es el que me otorga el pensamiento de donde surge la idea de la materia, por tanto todo lo que nos rodea no existe fuera de nuestro espíritu y se refleja en el pensamiento.

¿Parecería que con sólo pensar en una cosa podríamos obtenerla? El obispo resuelve esa incógnita afirmando que nuestro espíritu es incapaz de crear “por sí solo” sus ideas, por eso no hace lo que quiere. Hay otro espíritu más poderoso que lo hace, que crea todas las ideas del mundo y nos las impone: ese es Dios.

Lenin no subestimó a este filósofo, no tomó como ridícula sus concepciones, aún cuando la inexistencia de lo material pareciera serlo. Lenin afirmo que, todas las concepciones del idealismo (en general con formas y expresiones nuevas) hasta nuestros días, “no hacen más que continuar los argumentos del “viejo Berkeley”.

Marx lo definía como un filósofo reaccionario irlandés, exponente del idealismo subjetivo, teólogo, economista, crítico del mercantilismo, defensor de la teoría nominalista del dinero, calificaba el trabajo como fuente principal de riqueza.

En el capítulo XI del libro 1, tomo 2, donde trata la denominada “Cooperación simple” (Página 34), reproduce comentarios del “inmaterialista” obispo que, en la vida real e interesada, no parece ser tan estrictamente inmaterialista:

“¿No es la destreza, industriosidad y emulación unidas de muchos en la misma obra de manera de adelantarla? “¿Y acaso le hubiera sido posible a Inglaterra, de otro modo, haber llevado su manufactura lanera a tan gran perfección?”

Marx afirma que la división territorial del trabajo… recibe un nuevo impulso con la industria manufacturera, la cual explota todas las particularidades (página 57) y cita otra intervención del obispo Berkeley:

“¿No está dividida la manufactura inglesa en varias partes o ramas adaptadas a lugares particulares que son los únicos o principales donde se explota: paños finos de Somersetshire, telas bastas de Yorkshire, doble ancho de Exeter, seda de Sudbury, crespón en Norwich, mezcla en Kendal, mantas en Whitney, y así sucesivamente?”

Haciendo suyos el empirismo y el sensualismo de Juan Locke, el obispo Berkeley desarrolla el empirismo hacia el idealismo subjetivo completo, utilizando la duplicidad de la teoría de Locke sobre las cualidades primarias y secundarias. Todas las cualidades, afirma, son absolutamente subjetivas; no son otra cosa que sensaciones subjetivas. El volumen de los objetos y la distancia entre ellos son el conjunto de sensaciones visuales, palpables y otras; tales son también las otras cualidades como la forma, la dureza, el color, el sonido, el olor, el sabor, etc. Su conclusión es que los diferentes objetos reales no son más que una combinación de sensaciones (“existir significa estar en la percepción, ser percibido”).

El reconocimiento de un elemento espiritual –la sensación- como primario, y la negación de la existencia real de las cosas pusieron la filosofía de Berkeley en completa contradicción con la ciencia.

Sacar a esta filosofía idealista de su atolladero y eliminar sus contradicciones internas, dar una crítica más fina y encubierta del materialismo, fue lo que intentó Hume, sucesor y continuador de la filosofía de Berkeley.
.
 Hume (1711-1776)

¿La casualidad es sólo un esquema mental o existe verdaderamente en la realidad?

“Tenemos una bola de billar totalmente inmóvil sobre una mesa, y otra bola que se mueve hacia ella con rapidez; las dos bolas se golpean y aquella de las dos que primero estaba inmóvil, adquiere un movimiento. Esto constituye un ejemplo de la relación causa efecto tan perfecto como cualquier otro que podamos conocer por medio, tanto de la sensación como de la reflexión”

¿Qué es la sustancia? 

“La noción de sustancia no significa nada; esta palabra, sustancia, no describe ni designa nada real”… “Percibo un objeto con cualidades específicas: se mueve, es negro, peludo, maúlla y tiene bigotes. Decido llamar “gato” a todos los objetos que, más o menos, presentan como características esas cualidades. Esto facilita la comunicación enormemente, porque está convencionalmente aceptado que cualquiera que hable de gatos se refiere a la misma colección de realidades sensibles. Pero esto no debe inducir a creer, como postulan los metafísicos, que exista una “felinidad”, es decir, una sustancia inherente a todo gato y presente en todos los gatos, siempre y exclusivamente”.

“La sustancia es un haz de percepciones, es una idea básica de la metafísica que no tiene ninguna realidad”.

¿En qué se basan y cómo se determinan los juicios morales?

“Las elecciones morales se fundan en el sentimiento” (no en la razón, pero a ésta le corresponde una importante tarea preparatoria).

“Se ha generado una controversia, iniciada recientemente y muy digna de examen, en torno a los fundamentos generales de la moral; si éstos derivan de la razón o del sentimiento; si nosotros conseguimos su conocimiento por medio de una serie de argumentos y de inducción, o bien un sentimiento inmediato y de un sutil sentido interno; si, como todo juicio bien fundado de verdad y de falsedad, tal conocimiento es el mismo para todos los seres provistos de razón y de inteligencia, o si, como la percepción de lo bonito y de lo feo, ésta resulta enteramente basada sobre la estructura y sobre la constitución específica de los hombres”.

Causa-efecto:
La relación causa efecto se basa sólo en la costumbre, representa una simple y no motivada creencia psicológica, útil para la vida ordinaria, pero no fundada lógicamente.

Costumbre:
Tendencia típica de la psique humana a reaccionar de modo constante y sin una adecuada reflexión racional frente a sucesos repetitivos. El nexo rutinario es muy débil, puesto que describe una instintiva disposición del sujeto a creer algo sin auténticos motivos lógicos o necesarios.

Moral de la simpatía:
La moral es un sentimiento y por lo tanto un estado afectivo no racional que se basa en la constatación de la utilidad. Bueno es lo que es útil, y si este principio no conduce a la explosión de egoísmos individualistas opuestos es porque el hombre aprecia también la utilidad social, además de la personal. Moral es lo que contribuye a la felicidad universal de la sociedad en que se vive.

Obras:
“Ensayos morales y políticos”, “Diálogos sobre la religión natural”, “Historia natural de la religión”, “Búsqueda sobre el intelecto humano”. 

Hume compartió las ideas del idealismo inmaterial de Berkeley: no hay mundo objetivo y lo único real son las sensaciones del hombre. Hume admite la existencia de cierta constancia de los fenómenos, pero implica costumbre y en absoluto necesidad lógica: “si nunca hubiésemos observado un choque entre dos bolas de billar, no estaríamos capacitado para prever su movimiento”.

Marx hace referencia en El Capital a este filósofo escocés, agnóstico, historiador y economista: amigo y consejero de Adam Smith, defensor de la teoría cuantitativa del dinero: suscribía al mercantilismo como economista teórico y defendía el librecambio como político.

En el Libro I – Tomo III de El Capital (páginas 75 y 76) hace referencia a lo siguiente: “el doctor Horne, obispo de la lata iglesia de Norwich, sermonea a Adam Smith porque en una carta abierta al señor Strahan “embalsama a su amigo David” (es decir a Hume), porque le cuenta al público cómo se divertía Hume en su lecho de muerte con Luciano y Whist, e incluso tuvo la frescura de escribir: “siempre consideré a Hume, lo mismo en vida que después de su muerte, tan próximo al ideal de un hombre perfectamente sabio y virtuoso, como la flaqueza de la naturaleza humana lo permite.” El obispo clama indignado: “Le parece a usted correcto, señor mío, pintarnos como perfectamente sabio y virtuoso el carácter y la vida de un hombre que estaba poseído de una incurable antipatía contra todo lo que significara religión y que ponía cuanto estaba de su parte para borrar la memoria de los hombres hasta su propio nombre.” 

Hume reduce toda la misión de la ciencia a la clasificación de las sensaciones o impresiones, y al esclarecimiento del problema de cómo la razón humana unifica esas impresiones entre sí. Según Hume, todas las percepciones compuestas, se forman de las más simples, ya que la razón no posee ninguna fuerza creadora, sino sólo la facultad de “unificar, trasladar, aumentar o disminuir el material recibido por los sentidos exteriores y por la experiencia”.

Según Hume, hay solamente tres formas o principios relacionados entre las ideas: “la semejanza, la contigüidad en el espacio y en el tiempo y la causalidad”.

Hume arremete particularmente contra los materialistas, que reconocen la existencia de las leyes objetivas, por las que se rige la naturaleza…

Hume engendra también la idea de una dependencia casual. Deduce la “casualidad del hábito”. Por lo tanto, demostrar la existencia de una casualidad objetiva en la naturaleza no es posible…

Al renunciar a resolver el problema de la existencia objetiva del mundo exterior, de los objetos que por su influencia sobre los órganos de los sentidos dan lugar a las sensaciones, Hume llegó a la negación de la relación de causa objetiva entre los objetos, a la negación de la existencia de las leyes de la naturaleza…


Oscar Natalichio
Centro de Estudios Económicos y Sociales (CIEYS)
Julio: mes de nuestra independencia colonial

Próximo capítulo:

32. Las tres etapas: De Tales a Lenin: Voltaire - Rousseau  


No hay comentarios:

Publicar un comentario